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» Clarin
Fecha: 01/05/2026 07:01
Cuando se planifica un viaje de larga distancia dentro del país, y sin usar un vehículo propio, una de las primeras decisiones a tomar es el medio de transporte: ¿ir en micro o volar? El avión, sin dudas, le gana por lejos en velocidad a cualquier vehículo terrestre. Y eso se vuelve especialmente relevante en los trayectos más largos, ahorrando muchas horas. Sin embargo, en ciertos casos, ir por aire puede resultar más costoso y no tan conveniente como parece, debido a una serie de motivos "ocultos" que es fácil pasar por alto si no se presta suficiente atención. ¿Qué puede hacer que el ómnibus sea mejor opción que el avión para un viaje? Para comparar de forma inteligente, la recomendación de los expertos es poner en consideración de manera detallada y exhaustiva tanto la duración total como los costos finales de cada alternativa, así como su practicidad y comodidad. Y en ese sentido, mencionan unas cinco cuestiones que pueden terminar inclinando la balanza. A continuación, una por una, todos los detalles. 1. El tiempo de viaje total Desde Plataforma10, una de las principales empresas de venta online de pasajes, explican que, si bien el avión pasa poco tiempo en el aire, para el pasajero el viaje completo puede durar "varias horas extras". ¿Por qué? Primero, por todo lo que tardan los traslados desde y hacia los aeropuertos, que muchas veces están alejados del centro de las ciudades. Segundo, porque el pasajero de avión necesita llegar al aeródromo al menos 2 horas antes de la partida para hacer el check-in, el control de seguridad y el proceso de abordaje. En cambio -comparan-, el micro suele salir desde terminales céntricas y no requiere tanta anticipación. Quien llega incluso 15 o 10 minutos antes no suele tener problema. "Por esta razón, en trayectos cortos o medianos, la diferencia real de tiempo puede ser menor de lo que se cree", afirman. 2. Los costos de llevar chicos Cuando se viaja en familia, y con bebés o niños pequeños, hay un detalle que puede hacer la diferencia en materia de costos. En los micros, los menores de 5 años pueden viajar sin abonar pasaje, si no ocupan asiento. En cambio, en avión, los niños comienzan a pagar su pasaje -con tarifa de "menor"- una vez cumplidos los 2 años de edad. "Esta diferencia puede dejar una ventaja presupuestaria a la hora de hacer cuentas finales. Además, el micro permite mayor libertad de movimiento, algo que puede ser fundamental en viajes largos con chicos", argumentan en Plataforma10. 3. Los costos de llevar equipaje En una comparación a simple vista, podría ocurrir que un pasaje aéreo "low cost" parezca costar casi lo mismo o incluso menos que uno de micro al mismo destino. Sin embargo, normalmente, el primer valor que aparece en la pantalla -el de la tarifa base o promocional- no incluye equipaje, sino que sólo da derecho a llevar un pequeño bolso de mano. Para viajar con una valija, ya sea en la cabina o en la bodega, se aplican cargos adicionales capaces de elevar el precio final de forma considerable. En cambio, en el caso de los micros, el despacho de equipaje ya viene incluido en los pasajes. "Podés llevar valija y bolso de mano sin pagar extra", añade el informe. 4. Qué tan lejos nos dejan del destino final Por otra parte, el avión solamente permite llegar a donde haya otro aeropuerto: las ciudades más grandes (en general, las capitales de cada provincia) y los destinos turísticos masivos. Ahora bien, en caso de dirigirse a otros lugares, habrá que volar al aeropuerto más próximo y luego usar otro transporte para llegar al destino final, lo que agrega costos y horas de viaje. Los micros, en cambio, permiten bajar directamente en más de 1.600 destinos de todo el país entre capitales, ciudades intermedias y pueblos, según datos de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi). "Esto lo convierte en una opción ideal para quienes buscan explorar más allá de los circuitos tradicionales y para quienes buscan hacer escapadas cortas sin perder el encanto de conocer lugares nuevos", dicen en Plataforma10. 5. La comodidad y sus costos Finalmente, los pasajeros que priorizan viajar más cómodos -o lo requieren por alguna condición de salud- deberían tener en cuenta que en los vuelos los asientos de clase económica suelen ser muy angostos, poco -o nada- reclinables y con poco espacio para las piernas. Subir de categoría, además, puede ser bastante costoso. Los micros de larga distancia, en cambio, como están pensados para viajes de muchas horas, normalmente ofrecen un mayor confort en la clase económica y no siempre es tanta la diferencia a pagar por acceder a un asiento de nivel premium como el "cama ejecutivo" o el "suite", que llega a tener reclinación total (180°). Y entonces, ¿qué conviene más? Como queda claro, no existe una respuesta única, sino que cada pasajero, ante cada viaje puntual, haría bien en tomarse el trabajo de analizar y comparar, uno por uno, todos los aspectos de lo que implicaría usar un transporte o el otro. "Viajar en micro puede llevar más tiempo de viaje pero implica menos pasos: llegar a la terminal, subir y viajar. Sin controles extensos ni procesos complejos", analizan en Plataforma10. "Si se viaja con chicos, se lleva equipaje o se busca ahorrar, el micro puede ser la mejor opción. Si se prioriza reducir horas de traslado en distancias largas, el avión puede convenir. La clave -concluyen- está en evaluar el viaje completo, no sólo el precio o la duración del trayecto." MDG Newsletter Clarín
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