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» Clarin
Fecha: 01/05/2026 06:41
¿Alguien nos enseñó a envejecer?, pregunta Miguel Ángel Acanfora, médico especialista en Geriatría y Gerontología. La expectativa de vida en Argentina es de 76 años. Y es verdad: vivimos más años, pero no necesariamente mejor. En los últimos 50 años las personas mayores de 70 aumentaron. Según datos del Indec, en 1914 la mitad de la población tenía hasta 20 años y las de 65 o más representaban un poco más del 2%. En 1970 ese número subió al 7% y en 2022 llegó casi al 12%. Se estima que en 2050 1 de cada 5 habitantes tendrá más de 70. Ahora, si se miran las cifras de personas mayores de 70 años que realizan ejercicio físico (deportes, gimnasio, danzas), la respuesta es clara: no estamos preparados. El 41,3% no realiza ninguna actividad física, según datos del Indec de 2022 y el 58,7% lo hace de forma esporádica. Nosotros no tomamos el envejecimiento hasta que nos golpea. No nos damos cuenta. Si nos educaran como nos educan con otras cosas como los impuestos, pero es cultural. Hay pueblos donde la gente se la pasa caminando, explica Acanfora. En 18 años descansé solo 18 días Mauricio Cabrito se sienta en el gimnasio Arg Gym, de Castelar, listo para su rutina diaria. Se siente cómodo, es su lugar en el mundo. Arranca con pesas de 10 kilos para calentar sus enormes músculos. No parece tener los 70 años que cumplió hace pocos meses. Todo el tiempo me dicen que no parezco la edad que tengo, confiesa entre risas. Sin embargo, todo lo logró con constancia y una dedicación envidiable. Entreno los siete días de la semana, entre nueve o diez horas por semana sin contar el gimnasio, eso es aparte, explica el hombre que practica triatlón desde hace 18 años. Hace poco compitió en el triatlón de Mar del Plata: 1.500 metros de natación, 40 kilómetros de bicicleta y 10 de running. Fue su competencia número 85 y tiene 46 podios. Al día siguiente, ya estaba entrenando otra vez. Los deportistas descansamos una vez al año, el 1 de enero. El único día que no entrenamos, cuenta. Y agrega: No existe el gusto. No hay que decir mañana empiezo y no hacerlo. Si se quiere, nada es imposible, pero no es fácil. En 18 años descansé 18 días. Mauricio está jubilado. Antes tuvo una fábrica textil y trabajó de vendedor ambulante. Hizo el Ironman de Florianópolis 3.900 metros de natación, 180 kilómetros de bicicleta y 42,195 de maratón y salió octavo entre 64 participantes. Más allá de los números, lo que impresiona es su constancia. Tengo más empuje ahora que hace 20 años Stella Maris Torres cumplió 70 años en enero. Desde lejos, llama la atención su físico. Se la ve fuerte, activa, con una energía que no pasa desapercibida. Sus músculos no resaltan como los de Mauricio pero tiene una piel trabajada, tensa. Siempre le gustó el ejercicio, pero durante muchos años lo tuvo que dejar en segundo plano. Entre el trabajo y sus tres hijos, el tiempo no le alcanzaba. Hoy está jubilada y recuperó su espacio favorito. Arranqué con gimnasio y carreras cortas de calle. Creo que tengo más empuje ahora que a lo mejor hace 20 años atrás. Ahora lo disfruto, confiesa. Además de ir al gimnasio, entrena carreras de montaña. Entre musculación y carrera, entreno seis veces por semana, dos horas cada día. Me dejo el sábado libre, cuenta. Stella se está preparando para la carrera de Fiambalá, que es el cruce del desierto en Catamarca y otra carrera de 21 kilómetros en Mar del Plata. Sin embargo, su gran desafío será el cruce de los Andes en diciembre, de 100 kilómetros, junto a Santiago Lettieri, quien la entrena desde hace 25 años. Si se miran las estadísticas del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, los números son aún más duros. En 2023, el 70,4% de las personas entre 60 y 74 años afirmó no realizar actividad física al menos una vez por semana. Otro detalle es que las mujeres hacen menos ejercicio que los hombres. A los 55 estaba hipertensa y con osteogenia. Y a los 60 años casi con osteoporosis. Logré revertir el cuadro. El último control me dio perfecto y la ginecóloga me dijo que siga haciendo lo que hago, revela. Stella está convencida que un estilo de vida con ejercicio y buena alimentación te cambia la mente y el ánimo. Te empezás a querer cuando te ves bien en el espejo. Tengo dos nietos de 6 y 9 años y los puedo alzar, jugamos muchísimo en el piso, es impagable. Come sano, pero no vive a dieta. El asado del domingo no falta. Cuando uno está bajoneado, va a la heladera. A mí no me está pasando eso de estar bajoneada. Por ahí me tienta más un durazno, cuenta. Hace poco, Stella fue al cumpleaños de una amiga. Todas tienen la misma edad. Se había puesto un short y una remera para ir pero le dio vergüenza. Me pareció que iba a mostrar algo que a lo mejor no hacía sentir bien a las demás. Y agrega: Les trato de mandar videos para que hagan ejercicio en su casa. A mí me llevó 40 años salir a correr a la montaña. Pero arrancar con algo simple. Una de ellas me dijo que había empezado y que ahora subía el cordón de la vereda. Es adquirir el hábito. No me restrinjo nada Jorge Beraja tiene 72 años. Cuando pasó a la secundaria, la escuela realizó una revisión médica. Los directivos llamaron a su mamá y le dijeron que tenía sobrepeso. Ahí arrancó a cuidarse. Empecé el gimnasio y a correr. Era distinto, otra modalidad, más estructurado. No había muchos elementos para trabajar la fuerza, cuenta Jorge. Nunca más tuvo sobrepeso. Ni siquiera cuando a los 40 años se le detectó artrosis por un tema genético. Perdí los cartílagos, primero en la cadera izquierda. A los 50, tuve el reemplazo de cadera, explica. El gerontólogo Acanfora sostiene que el problema que más ve en el consultorio es la artrosis. "El que se mueve teniendo artrosis tiene mejor evolución en el tiempo". Dejó de correr pero lejos de resignarse, decidió cambiar el running por spinning. Hoy entrena cuatro veces por semana y los días que no va al gimnasio sale a caminar 40 minutos. Mis amigos me marcan todo el tiempo mi estado físico. Muchos no me dan la edad que tengo, reconoce con timidez. No me restrinjo nada, si soy consciente que no tengo que comer dulces. Mis límites son que no paro nunca en un kiosco. Siempre ando con mis bolsitas preparadas de nueces, pasas de uva, ciruelas, explica. Y agrega: El médico me dice que soy un caso raro por la musculatura y la prótesis. A veces hago dos clases de spinning seguidas. Prefiero que no me diga mucho, tengo miedo que me quemen. Hace tres años era un cadáver y salí Raúl Llosa volvió a nacer en 2022. Tuvo un problema de salud y llegó muerto al hospital. Los médicos lograron reanimarlo y pasó dos meses internado. Me ayudó tener musculación, recuerda. Salió de la clínica en silla de ruedas. Era un esqueleto. Siempre digo que empecé de cero, de adentro de la tumba, cuenta. Hoy es otra persona. Este Raúl tiene músculos, vitalidad, fuerza. Se parece al joven que fue uno de los mejores maratonistas del país, que tuvo récord argentino y compitió durante 18 años. Después, se dedicó a ser entrenador y estudiar sobre deporte y los sistemas de entrenamiento. Vive en San Pedro y entrena 40 minutos cada cuatro días. Explica que el entrenamiento de fuerza tiene tres protocolos: fuerza máxima, hipertrofia o resistencia de fuerza. Hago los ejercicios bien lentos y llevo las series al fallo absoluto. No es necesario llevar tanto peso, sino llevar el músculo al máximo. Siempre vivió de una forma distinta. No tengo auto, no quiero tenerlo. Hago todo en mi vida en bicicleta o caminando. No concibo la vida sin moverme, confiesa el jubilado. Esos meses que estuve en el hospital fue la lección más grande de mi vida. Los médicos me mandaban a caminar pero no me podía levantar. Estaba postrado, la cama te chupa y te tira para atrás. Y cierra: Hace tres años era un cadáver con alma y salí. Si yo pude, todos pueden. No hay que buscar excusas y moverse. Cualquiera puede encontrar una escalera para subir, una calle para caminar. Acanfora aclara que "obviamente, para hacer un ejercicio de fuerza tenes que estar bien de corazón y aparato circulatorio. Hoy, caminar no es suficiente, hay que trabajar con alguna pesita. Empezar con poco e ir agregando". "A partir de los 60 o 70 años se hace más evidente la sarcopenia, poca cantidad de fibra muscular. Si no haces actividad física no tenes posibilidad que la fibra se regenere. Pero también el músculo necesita de la reposición plástica, aquello que lo construye es la proteína", explica Acanfora. Me dicen que parezco una pendeja Me encanta tu físico, le dice una señora a Susana Lovera mientras entrena en un gimnasio de Haedo. Ella sonríe, pero sigue entrenando. Hace 13 años que practica escalada deportiva. Para ella, su físico es por la genética, pero toda su vida hizo deporte. Desde kung fu, natación, atletismo y ahora escalada deportiva y gimnasio. Vengo tres veces por semana a musculación y dos veces a yoga y cardio. Me lleva dos horas la rutina; aclara la mujer que está por cumplir 67 años. Susana está jubilada. Antes era docente y trabajaba de 8 a 16. Después de la escuela hacía mi vida, gimnasio, escalada, reconoce. Lleva una alimentación básica con una nutricionista. Divido el plato siempre en verduras, proteínas, hidratos, aunque la mayoría de los días como pescado, explica. Para ella, el secreto es tener también una vida social activa. Hay que estar en actividad, no quedarse en casa, tener amigos. No tengo televisión, trato de leer libros o fomentar la creatividad, confiesa. Una semana antes de jubilarse, Susana sufrió un accidente. Un chiquito se quiso tirar por la escalera y me arrastré para salvarlo. Me saqué el hombro de lugar y estuve un año para recuperarme, cuenta. No podía hacer fuerza, solo natación para recuperar la movilidad. A pesar de eso, volvió a hacer ejercicio. Hay que amarse uno. Cuidar el cuerpo con buena alimentación y ejercicio y la mente, no hay mucho más. MG Sobre la firma Newsletter Clarín
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