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Fecha: 01/05/2026 06:00
En redes sociales, los vínculos afectivos ya no solo se viven: también se nombran. Conceptos como ghosting, love bombing o breadcrumbing se volvieron parte del lenguaje cotidiano para explicar dinámicas que antes no tenían etiqueta. En ese universo aparece ahora el hombre princeso, un término que gana terreno en TikTok y que busca describir un cambio más profundo en las parejas. El concepto refleja tensiones actuales: mujeres más autónomas, hombres que reconfiguran su lugar y relaciones que ya no responden a esquemas tradicionales. En ese contexto, surgen nuevas formas de vincularse, pero también nuevas frustraciones. El fenómeno en redes: qué es un hombre princeso Aunque hoy se volvió viral, la idea no es nueva. El término princeso surgió en redes sociales entre 2013 y 2016 en México, como un meme que parodiaba discursos sexistas al invertir los roles de género: proponía, de forma irónica, que los hombres exigieran el mismo respeto o delicadeza que tradicionalmente se espera hacia las mujeres. Una de las creadoras de contenido que lo trajeron al presente es Julieta Guzmán, actriz, bailarina y conductora de 30 años que actualmente vive en Ciudad de México, donde impulsa su carrera artística. En sus videos, que se volvieron virales en TikTok, cuenta que está soltera y sin apuro, y comenzó a compartir experiencias personales vinculadas a las citas y a las dificultades para conectar. En uno de sus videos, habló del hombre princeso y pronto se viralizó. Según explica, son hombres que buscan ser consentidos, buscados, atendidos. Ellos no toman iniciativa en nada, nunca ponen primera, pero siempre te tiran planes o te prometen cosas que jamás pasan. La decisión de hablar del tema surgió a partir de un patrón que empezó a identificar con el tiempo. En el proceso de conocer gente, explica, empezó a preguntarse si lo que le pasaba era algo individual o si se trataba de algo más extendido. La respuesta apareció rápido en los comentarios: muchas mujeres contaron experiencias similares y se sintieron identificadas. Leé también: Un estudio derribó el mito de que los opuestos se atraen: qué es lo que pasa realmente ¿Cómo es la reacción de los hombres? Según la influencer, generalmente no comentan. Solo algunas veces aparecen atajándose, diciendo que las mujeres también somos así. Pero yo siempre sostengo que hablo de hombres porque es lo que me toca desde mi experiencia; después, cada uno sabrá. También destaca el rol de las redes sociales en este proceso. Por un lado, permiten compartir experiencias y sentirse acompañadas. Por otro, influyen en cómo se piensan y construyen los vínculos. En ese cruce, el término hombre princeso se instaló como una forma de nombrar algo que, para muchas, ya venía pasando. Sin embargo, el uso del término también genera debate: algunos especialistas advierten que puede simplificar dinámicas complejas o reforzar estereotipos sobre los varones. El análisis profesional: cambios de roles y desequilibrios Desde la psicología, el fenómeno se vincula con transformaciones culturales más amplias. Según explicó la psicóloga consultada, Beatriz Goldberg, históricamente existieron relaciones donde el hombre tenía un rol más activo o decisor, mientras que la mujer ocupaba un lugar más secundario. Ese esquema, con el paso del tiempo, empezó a modificarse. Con el tema de los roles, del empoderamiento, fue corriendo el hombre y el príncipe azul que existía se empezó a desteñir un poquito, señaló. En ese proceso, agrega, muchas mujeres ganaron independencia económica y capacidad de decisión, lo que alteró el equilibrio tradicional. Allí, aparece el hombre princeso. Para la psicóloga, se trata de un hombre que se corre, que tiene menos voz y voto, y al que le cuesta tomar responsabilidades. Y suma una clave importante: También hay una cuestión de autoestima. Leé también: Novios por chat: por qué cada vez más adolescentes eligen vínculos virtuales y postergan el cara a cara En su análisis, retoma una figura conocida en el imaginario popular: la del Peter Pan. Para la especialista, no se trata solo de una actitud individual, sino de una tendencia que se repite en muchos vínculos actuales. Hay muchos hombres que no quieren crecer, resume, y explica que en algunos casos encuentran en ciertas dinámicas de pareja un espacio cómodo, donde evitan tomar decisiones y comprometerse. Aunque no se trata de una característica generalizada, la especialista observa que estas conductas aparecen con cierta frecuencia en consultas vinculadas a vínculos actuales. El fenómeno no es lineal ni absoluto, porque en el medio intervienen expectativas cruzadas y las distintas visiones de las situaciones entre ambos géneros. Esa tensión, dice, genera vínculos desbalanceados. Relaciones en transición: entre el cambio y el equilibrio Aunque el término sea reciente, la discusión de fondo no lo es. ¿Quién toma decisiones? ¿Quién sostiene el vínculo? ¿Cómo se reparte la responsabilidad emocional? Son preguntas que atraviesan a las relaciones desde siempre, pero que hoy se reformulan en otro contexto. El hombre princeso aparece como síntoma de un reacomodamiento que todavía no encuentra su punto de equilibrio. Para la psicóloga, el problema no está en los cambios de roles en sí, sino en los extremos. Ni el machismo ni el feminismo llevado al extremo sirven: son dos caras de la misma moneda, plantea, y propone volver a una lógica de complementariedad más equilibrada. También advierte sobre una sobrecarga creciente en las mujeres: Con el empoderamiento, muchas veces terminan haciendo todo: trabajan, cuidan, deciden. Eso también genera tensiones en la pareja. El desafío, coinciden tanto en redes como en el ámbito profesional, no pasa por volver a modelos del pasado ni por sostener nuevas etiquetas, sino por construir vínculos más simétricos. Donde ni princesos ni salvadores definan la dinámica, sino acuerdos más claros y compartidos. Redacción: Candela Mascetti
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