30/04/2026 23:20
30/04/2026 23:16
30/04/2026 23:15
30/04/2026 23:15
30/04/2026 23:10
30/04/2026 23:09
30/04/2026 23:08
30/04/2026 23:03
30/04/2026 23:00
30/04/2026 22:57
» TN
Fecha: 30/04/2026 21:50
En Queta, Jujuy, no hay una plaza central, ni una municipalidad, ni calles con nombres. Queta es su escuela. Es el punto de encuentro donde las familias, dispersas entre cerros y distancias de tres horas a pie, se juntan para ser algo más que individuos aislados. Por eso, cuando el año pasado cerraron la Escuela N° 71, no solo pusieron un candado: firmaron el acta de defunción de toda una comunidad. Ese edificio tiene 128 años. Allí se educaron cinco generaciones; por sus aulas pasaron bisabuelos, abuelos, padres e hijos. La lógica de la política de hoy dice que lo que antes funcionaba ya no sirve. Las razones son la baja natalidad y el éxodo, pero lo que no dicen es que el cierre de la escuela es, en realidad, un motor que acelera esa misma huida. Leé también: La historia de los jubilados que no esperan Navidad y regalan juguetes de madera para los chicos todo el año Bajo el eufemismo de nuclearización, el Ministerio de Educación de Jujuy (mediante la Resolución 2914) busca fusionar o agrupar escuelas que tienen entre 1 y 15 alumnos. En la provincia hay 102 establecimientos en esta situación, la mayoría en las zonas más pobres y de población indígena. Si le preguntamos a un economista, nos hablará de costo-beneficio y dirá que una escuela con un solo alumno es ineficiente. Y tiene razón. Pero si el objetivo es frenar la desertificación del territorio, la eficiencia no puede medirse solo en pesos. Entre 2007 y 2024, en Jujuy cerraron 60 escuelas rurales. Y muchas otras van a seguir la misma suerte. Corren peligro varias escuelas de la Puna y la Quebrada: 27 de ellas corresponden a la Región II (Tilcara, Maimará, y Humahuaca), 24 a la Región VII (Abra Pampa), y 22 a la Región I (La Quiaca). En Salta, el panorama es igual de desolador: 66 escuelas cerradas en las últimas dos décadas. Nombres como Paso del Rey, Rivadavia o Santa Victoria Oeste aparecen en las listas de peligro. Lo que administrativamente parece un ahorro en lo humanitario es muy negativo. Leé también: Marta Beatriz Echaul: 100 años conduciendo su vida con independencia y sin límites Cuando una escuela cierra, el pueblo pierde su único referente del Estado, su centro de salud informal y su corazón social. Sin escuela, los padres pierden la última razón para quedarse. Las comunidades indígenas denuncian, con razón, que esto rompe el Pacto Social por la Educación. Hace más de un siglo, la Argentina se pensó a sí misma abriendo escuelas en cada rincón para poblar el territorio. Se entendía que donde llegaba un maestro, llegaba la civilización, el arraigo y el futuro. Hoy estamos recorriendo el camino inverso.
Ver noticia original