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  • El diablo viste a la moda 2 se estrenó en Buenos Aires

    Parana » Radio Nacional

    Fecha: 30/04/2026 21:31

    Dirigida por David Frankel y escrita por Aline Brosh McKenna. Protagonizada por Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt y Stanley Tucci. Es como un reencuentro de viejos amigos: festivo e incómodo a la vez; los viejos códigos son un guiño hasta que alguien se da cuenta de que pasaron 20 años y algunas situaciones se volvieron ridículas, demodé. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. La excusa es vacua: una crisis desatada por una publinota pone a Runway (ya no revista sino edición virtual) contra la pared y a su directora, Miranda Priestly (la primera secuela que cuenta el con regreso de Meryl Streep), cerca de perder su tan anhelado puesto de directora global de la editorial que está a punto de alcanzar. Quien llegará al rescate es Andy Sacks (Anne Hathaway), devenida periodista reconocida y premiada, pero que acaba de ser despedida a través de un mensaje de whatsapp. Porque las fusiones empresariales están a la orden del día y la crueldad es mundial. Pero esto es una reunión de viejos amigos y tanto Stanley Tucci y Emily Blunt serán de la partida, lo que es develado en los primeros minutos de la película, aunque ya se sabía por el trailer. Y los rituales se repiten: habrá chistes que apelen a la primera entrega, compaginaciones de cambio de vestuarios con Madonna de fondo, climax e intriga (intriguita) ya no en París sino en Milano y una resolución con Miranda y Andy en un auto. Pero el paso del tiempo ablandó a una de las mejores villanas de la historia del cine. El personaje de Meryl Streep perdió agudeza y acidez en pos de un lavado de cara que no era necesario. Incluso, sumar a su marido, en la piel de Kenneth Branagh, resta a la profundidad de un personaje que era el alma de la primera película. Y que desató un debate muy interesante: el verdadero villano no era Miranda sino el novio de Andy. Pero donde antes había profundidad, hoy hay glamour. Donde antes había chispa, hoy se encuentra empalaguez. Porque ya todos sabemos que el futuro del cine como hecho social depende de los blockbusters, del floral que utilicen las fanáticas, del popcorn que vendan las salas y las métricas que reflejen el impacto en redes. Mientras tanto, me quedo con el discurso de Andy.

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