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» TN
Fecha: 30/04/2026 21:20
Ser influencer ya forma parte del imaginario laboral de muchos chicos. Lo que hasta hace pocos años parecía una actividad ligada al entretenimiento o a la fama en redes sociales hoy aparece como una aspiración concreta para niñas, niños y adolescentes que crecen mirando YouTube, TikTok y otros espacios digitales. Ante esta nueva tendencia, el 34% de los padres y madres en América Latina estaría dispuesto a apoyar a sus hijos si quisieran convertirse en youtubers o creadores de contenido. El dato, que se desprende de un informe de Kaspersky, muestra un cambio en la manera en que las familias miran la exposición digital: para muchos chicos, crear videos, sumar seguidores y construir una audiencia dejó de ser un pasatiempo, y ya es una posible forma de proyectarse hacia el futuro y el mercado laboral. Pero esta tendencia, por más atractiva y glamorosa que pueda parecer, llega acompañada de ciertos riesgos: la sobreexposición, el contacto con desconocidos, las estafas, la suplantación de identidad y el grooming obligan a los adultos a involucrarse desde el inicio, no solo para controlar, sino para enseñar criterios de seguridad y privacidad. El sueño de ser influencer empieza cada vez más temprano Para miles de chicos, los creadores de contenido funcionan como modelos a seguir. De acuerdo a Kaspersky cerca de un tercio de los menores de la Generación Alfa identifica esta actividad como uno de sus trabajos soñados. Ese interés también se refleja en sus consumos: YouTube y TikTok aparecen entre sus plataformas favoritas, con búsquedas centradas en influencers de entretenimiento y estilo de vida. El informe aclaró que el objetivo central del informe no es prohibir ese deseo, sino acompañarlo. Hablar con los chicos sobre qué quieren publicar, por qué les interesa hacerlo y qué tipo de audiencia imaginan puede abrir una conversación más amplia sobre privacidad, reputación digital y límites. Negar el tema puede cerrar el diálogo y dejar a los chicos solo. En cambio, la escucha permite intervenir antes de que aparezcan problemas. Leé también: Infancias e internet: cómo hablar con los chicos sobre los riesgos ocultos de la red Ese acompañamiento también debe incluir la configuración de las cuentas. Al crear perfiles en redes sociales, los especialistas recomiendan revisar quién puede ver las publicaciones, comentar o enviar mensajes, desactivar la ubicación, usar contraseñas fuertes y activar la autenticación de dos factores. Privacidad, estafas y contacto con desconocidos: los principales riesgos Crear contenido no implica mostrar toda la vida privada. Esa diferencia es clave para cualquier chico que quiera publicar en redes. Datos como la dirección de su casa, el nombre o el uniforme de la escuela, las rutinas diarias o los planes de vacaciones pueden facilitar su identificación fuera de internet. La huella digital también requiere seguimiento. Buscar periódicamente el nombre de usuario o alias del menor permite detectar fotos, etiquetas de ubicación, comentarios sensibles o posibles intentos de suplantación. Otro riesgo aparece cuando el perfil empieza a ganar visibilidad: las falsas colaboraciones. Mensajes de supuestas marcas, ofertas de productos gratis, enlaces sospechosos, pedidos de datos personales o solicitudes de contraseñas pueden esconder intentos de fraude. En esos casos, la recomendación es que los adultos gestionen cualquier contacto comercial. Leé también: Los 7 riesgos de ciberseguridad que enfrentan los chicos en internet El contacto con desconocidos exige una conversación aparte. Kaspersky advirtió sobre el grooming y sobre adultos que pueden presentarse como amigos comprensivos de los chicos para ganar confianza, pedir información personal, solicitar fotos privadas o llevar la conversación a chats privados o videollamadas. El desafío para las familias está en entender que la vida digital también necesita aprendizaje, reglas y presencia adulta. Para los chicos, crear contenido puede ser una forma de expresarse y construir identidad; para los adultos, la tarea es acompañarlos desde el inicio para que esa exposición no los deje solos frente a una audiencia que no siempre conocen.
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