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  • El Gobierno minimizó la marcha de la CGT y contraatacó: «Todo lo que hacen refuerza que somos los buenos» - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798

    Concordia » Cadena Entrerriana

    Fecha: 30/04/2026 21:10

    Desde la Casa Rosada desestimaron el impacto de la movilización en Plaza de Mayo y cuestionaron la «credibilidad» de los líderes sindicales. Mientras la central obrera protestaba, Javier Milei se mostraba en un portaaviones nuclear en Mar del Plata. La respuesta del Gobierno nacional ante la movilización de la CGT por el Día del Trabajador fue una mezcla de ironía y desdén político. Mientras las columnas sindicales colmaban parte de la Plaza de Mayo bajo un fuerte operativo de seguridad, en los despachos de Balcarce 50 el clima era de absoluta indiferencia. «Sinceramente, nos importa poco», sentenció un alto miembro del Gabinete, resumiendo la postura oficial de restarle cualquier tipo de peso institucional al reclamo. El «beneficio» de la contrafigura Para el oficialismo, la marcha no solo no representó una amenaza, sino que fue interpretada como un activo comunicacional. Bajo la lógica de que la sociedad mantiene una valoración negativa de la dirigencia gremial, una fuente cercana al despacho presidencial aseguró que estas protestas terminan favoreciendo la narrativa libertaria. «A nosotros nos sirven estas cosas. El emisor del mensaje tiene que tener credibilidad; por eso, todo lo que hace la CGT refuerza que nosotros somos los buenos» , explicaron desde el entorno de Milei. Incluso, algunos funcionarios calificaron de «caraduras» a los dirigentes por movilizarse un día antes de la fecha conmemorativa: «La podrían haber hecho mañana, pero deben estar de fin de semana largo». Agenda paralela: Milei, en el portaaviones USS Nimitz Mientras el triunvirato cegetista integrado por Octavio Argüello, Cristian Jerónimo y Jorge Sola leía un documento crítico en Buenos Aires, el presidente Javier Milei se encontraba a 400 kilómetros de distancia. En Mar del Plata, el mandatario encabezó una actividad de alto impacto simbólico: una visita al portaaviones nuclear USS Nimitz. Acompañado por una reducida comitiva, Milei participó de ejercicios conjuntos con el Comando Sur de los Estados Unidos, reforzando su alineamiento geopolítico en lugar de atender la agenda de reclamos domésticos. El frente judicial: un alivio para la Rosada La tranquilidad del Ejecutivo también se apoya en un reciente éxito en los tribunales. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal resolvió que la causa por la reforma laboral deberá tramitarse en su fuero y no en la Justicia del Trabajo, un ámbito que el oficialismo considera tradicionalmente cercano al sindicalismo. «Es lo más justo. El fuero laboral les resultaba cómodo para preservar privilegios», señalaron desde el Gobierno, vinculando la marcha de este jueves a una reacción corporativa ante la pérdida de beneficios sectoriales. Una plaza fragmentada El oficialismo también tomó nota de las ausencias en la Plaza de Mayo. La falta de adhesión de las dos CTA, de referentes de peso del peronismo y de sectores de la izquierda que tendrán sus propios actos el 1° de mayo fue leída por el Gobierno como un síntoma de debilidad en la convocatoria. Incluso hubo espacio para la ironía sobre la estética de la protesta: «No se entienden los motivos, pero se siente hasta acá el olor a naftalina», disparó un colaborador gubernamental, cerrando una jornada donde la Casa Rosada buscó, por sobre todo, mostrar que el reclamo sindical ya no tiene la capacidad de condicionar la agenda pública. Compartir

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