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Fecha: 30/04/2026 20:49
Alguna vez Cristina Kirchner elogió con devoción absoluta al fenómeno barra brava. Llegó a decir: Mis respetos para esos tipos parados en el para-avalanchas. Tanta admiración tenía que se le cumplió el deseo de tener un barra como diputado nacional en el bloque kirchnerista. El diputado Rodolfo Tailhade representa la mezcla perfecta entre barra y mafia. Tiene el componente patotero del barra y el componente extorsivo de la mafia. Salvatore Riina, jefe de la Cosa Nostra, dijo alguna vez: Para vencer al enemigo, hay que golpear todo lo que ama. Meterse con la familia de un adversario político es absolutamente mafioso. La búsqueda es siempre la misma: desestabilizar, jaquear, quebrar emocionalmente. Es lo mismo que hicieron con el fiscal Alberto Nisman: pegaron afiches en toda la Ciudad de Buenos Aires con su cara y modelos en un boliche. Incluso Aníbal Fernández llegó a decir que Nisman usaba la plata de la Fiscalía para viajar a Cancún con prostitutas VIP. Es exactamente lo mismo que le hizo el diputado Tailhade a Manuel Adorni. Es un modus operandi: meterse con la vida privada del enemigo y destruirlo por dentro. El famoso carpetazo. La pregunta es de dónde habrá sacado la información el diputado Tailhade. Él dice que lo leyó en una página llamada La Política Online. Cabe preguntarse si todavía hoy el kirchnerismo es dueño de un aparato de inteligencia paralelo, como alguna vez supo tener con el señor Milani. Pero son métodos clásicos de la mafia. Cristina lo hacía como presidenta usando datos reservados de la AFIP. Ahí está la mafia en acción: no discuto ideas, destruyo al enemigo, destruyo a la persona, destruyo su humanidad, destruyo su familia, destruyo su empresa, destruyo su reputación. Leé también: Informe de Adorni en Diputados: se cruzó con la oposición, negó las acusaciones y aseguró que no renunciará Lo mismo hicieron con Milei durante todos estos años. En lugar de discutir las ideas, se metieron una y otra vez con su vida privada. No es campaña sucia. Son operaciones de difamación que apuntan a quebrar psicológicamente al otro. Es mucho más que una fake news. Esto se estudia en Ciencias de la Comunicación como teoría del rumor. Un rumor corre a toda velocidad cuando se cumplen ocho condiciones: tiene que ser fuerte (plata, sexo, familia, poder); tiene que haber dudas (no está claro si es verdad o mentira); tiene que sonar verosímil; tiene que ser corto (una frase fácil de repetir); tiene que reforzar prejuicios; tiene que venir sin fuente clara (dicen que...); tiene que repetirse mucho (mientras más se dice, más se instala); y tiene que salir en el momento justo, en medio de una crisis o confusión. El kirchnerismo es especialista en estos efectos especiales. Nisman era un gatero. Milei es un pedófilo. Carrió está loca. De Narváez es narco. Bergoglio entregó gente en la dictadura. Susana Giménez es una evasora. Ricardo Darín es un contrabandista. Ahora hicieron lo mismo con la familia de Adorni. Entonces: criticar, sí. Investigar, sí. Pedir explicaciones, sí. Perseguir a la familia, nunca. El kirchnerismo se especializa en pegar por debajo del cinturón. Rompen todos los códigos establecidos en la vida. Además del mecanismo mafioso, lo que también cansa es el método barrabrava. La definición es precisa: grupo organizado de hinchas radicalizados que ejerce poder dentro y fuera del Estado mediante prácticas de presión, violencia y control territorial. El Congreso argentino se convirtió en una cancha de fútbol donde facciones barras se matan entre sí. Después no se quejen cuando la sociedad cada vez odie más a los políticos y busque outsiders. Después no se quejen cuando aparezcan pastores inflados en la tele hablando mal de la política. Los outsiders son una respuesta ante el hartazgo de la gente con la clase política tradicional. Y lo peor que puede hacer el presidente es parecerse a todo eso. Al respecto, el diputado Pichetto escribió en Twitter: Convertir a la Cámara de Diputados en un espacio de barrabravas es un escalón más abajo en la decadencia de las instituciones argentinas. Leé también: No atacamos ni defendimos: el balance del PRO de la exposición de Adorni en Diputados Estoy de acuerdo. Pero tal vez el diputado Pichetto era muy chico en 2012, cuando La Cámpora copó la Cámara de Diputados con una bandera gigante de Néstor Kirchner. Los que convirtieron una y otra vez al Congreso en la popular de Villa Dálmine fueron ellos, con el kirchnerismo. El error grave de La Libertad Avanza es repetir viejos vicios. Patoteros, nunca más. Aprietes, nunca más. Persecución, nunca más. Corruptos, nunca más. Barras, nunca más. Mafia, nunca más. Impunidad, nunca más. Opiniones libres; hechos sagrados.
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