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  • La CGT recalibró su estrategia en Plaza de Mayo: entre la presión interna y la apuesta política a largo plazo - Cadena Entrerriana 96.5MHz LRS 798

    Concordia » Cadena Entrerriana

    Fecha: 30/04/2026 20:34

    En el acto por el Día del Trabajador, el triunvirato cegetista endureció su discurso contra Javier Milei pero evitó fijar fecha para un nuevo paro. Mientras la conducción busca construir una «alternativa política», los sectores rebeldes ya exigen una huelga de 36 horas. La Plaza de Mayo fue este jueves el escenario de una nueva demostración de fuerza de la Confederación General del Trabajo (CGT). Sin embargo, lo que se preveía como el anuncio inminente de un quinto paro general contra la administración libertaria terminó siendo un ejercicio de equilibrio político. Pese a la retórica encendida contra el ajuste, la cúpula sindical optó por no dar precisiones sobre la continuidad del plan de lucha, profundizando las grietas internas que dividen a la central obrera. Discursos bajo presión El acto estuvo marcado por un clima de tensión creciente. Mientras los cotitulares Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (Vidrio) hacían uso de la palabra, grupos vinculados a la izquierda y sectores de base los hostigaron al grito de «¡Paro general!». La respuesta de la conducción fue defensiva pero firme. «A quienes nos critican les decimos que la CGT estuvo desde el primer día y declaró un paro a los 15 días de este Gobierno», retrucó Jerónimo ante los silbidos de un sector de la plaza. Por su parte, Sola introdujo un cambio de eje en la narrativa sindical: no basta con protestar. El líder de Seguros llamó a crear un «nuevo contrato social» y a trabajar en una alternativa política de cara a 2027, lo que confirma que un sector de la CGT busca trascender la huelga para influir en el armado electoral opositor. El «Frente Rebelde» dobla la apuesta La falta de definiciones en el escenario principal no pasó desapercibida para el ala más dura del sindicalismo. Según trascendió, el bloque compuesto por Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Omar Maturano (La Fraternidad) y Roberto Fernández (UTA) ya prepara una contrapropuesta: un paro general de 36 horas con movilización. Este sector considera que la «paciencia se terminó» y que el ritmo dialoguista de la conducción oficial está agotando el capital político de la central. A esta presión se suma la del Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) y el despliegue callejero de Camioneros, liderado por Pablo Moyano, quien aunque no subió al escenario hizo sentir su presencia en las calles. Un calendario que juega a favor del Gobierno Más allá de las internas, la CGT enfrenta un obstáculo logístico y social: el calendario. Con el Mundial de Fútbol a solo 42 días de comenzar, los líderes sindicales saben que el clima social suele entrar en una tregua simbólica durante las competencias deportivas de elite. Los puntos clave de la fractura cegetista: - El sector dialoguista: Prioriza la vía judicial para frenar la reforma laboral y apuesta a construir una opción política (con nombres como Kicillof, Uñac o incluso el influencer Dante Gebel). - El ala combativa: Exige profundizar el conflicto de inmediato con huelgas prolongadas (36 horas) para desgastar la gestión económica de Milei. La incógnita que sobrevoló la Plaza de Mayo es si la conducción podrá contener la presión de las bases antes de que el foco público se traslade definitivamente «a la pelota». Por ahora, la CGT eligió el camino de la política, dejando el mazo de las medidas de fuerza guardado, aunque con la advertencia de que la conflictividad seguirá escalando en los gremios por actividad. Compartir

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