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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/04/2026 12:50
El amor había empezado con un gesto formal, casi solemne, como si ambos quisieran dejar constancia de que lo suyo iba en serio. El 19 de marzo de 2015, en una oficina municipal de Nápoles, Diego Maradona Jr. y Nunzia Pennino firmaron una promesa de matrimonio, una figura legal que, en Italia, implica el compromiso de casarse en el plazo de un año. Él tenía 28 años; ella, 25. Era apenas el primer capítulo de una historia que, por entonces, parecía destinada a consolidarse con el paso del tiempo. La ceremonia definitiva llegó pocos meses después, el 10 de junio de ese mismo año, en la imponente Basílica dellIncoronata Madre del Buon Consiglio, en Capodimonte. Allí, rodeados de afectos y bajo la emoción de quienes intuían que asistían a un momento bisagra, sellaron su unión religiosa. Luego, como manda la tradición napolitana, celebraron con una fiesta íntima en Bacoli, en las afueras de la ciudad, junto a familiares y amigos cercanos. Era el inicio de una vida compartida que rápidamente se volvió visible, intensa y mediática. PUBLICIDAD Nunzia, maquilladora de profesión, irrumpió en la escena pública casi sin proponérselo. Italiana como Junior, su figura no pasó desapercibida: su parecido físico con Kim Kardashian fue tema de conversación recurrente en aquellos primeros tiempos. Pero más allá de lo superficial, su rol en la vida del hijo del Diez fue mucho más profundo. Llegó en un momento sensible, cuando las heridas familiares comenzaban lentamente a cicatrizar. Porque su historia de amor se entrelazó con otra, mucho más compleja y cargada de historia: la reconstrucción del vínculo entre Junior y su padre, Diego Maradona. Nunzia fue testigo directo y silencioso de ese proceso. Estuvo presente en uno de los encuentros más esperados, aquel en el que padre e hijo volvieron a verse cara a cara después de años de distancia. PUBLICIDAD No hablo español, no hablé mucho con Diego padre. Me pareció todo tan emocionante que no quería ni meterme a hablar para no interrumpir ese momento, recordó ella tiempo después, en italiano, con la sensibilidad de quien entiende que hay instantes que no necesitan palabras. También mencionó la alegría de Jana, otra de las hijas del Diez, presente en ese reencuentro. En agosto de 2016, en Nordelta, se produjo otra escena cargada de simbolismo: un nuevo encuentro entre padre e hijo, seguido por una cena en Devoto. Lloraron, fue muy emocionante, resumió Nunzia, dejando entrever la magnitud de ese momento. Ella, una figura externa a ese universo tan cargado de historia, eligió el respeto y el silencio como forma de acompañar. PUBLICIDAD Entre viajes, celebraciones y gestos públicos de afecto, la pareja fue construyendo una imagen de solidez. Tuvieron dos hijos, Diego Matías e India Nicole, y durante años parecieron transitar un camino firme, sostenido en la complicidad y el proyecto familiar. Sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron a aparecer señales sutiles, casi imperceptibles de que algo ya no estaba igual. En el universo digital, donde muchas veces las parejas exponen su intimidad como una extensión de su vida cotidiana, también quedaron rastros de ese cambio. De hecho, en las redes sociales de Nunzia, la última foto publicada junto a su marido data de enero de 2024, un silencio visual que, con el diario del lunes, adquiere otro significado. PUBLICIDAD Pero incluso en medio de ese distanciamiento, hubo gestos que revelaron dónde seguía estando su centro emocional. En los últimos días, en el marco del cumpleaños número 8 de su hijo, Nunzia compartió un mensaje que conmovió por su profundidad y su tono íntimo: Mi amor, hoy es un día especial, porque celebramos tu octavo cumpleaños. Desde que llegaste a mi vida, todo ha adquirido un significado más profundo y hermoso. Eres mi alegría, mi orgullo, mi corazón. Y continuó, en una declaración que trasciende cualquier conflicto de pareja: Quiero que sepas algo que nunca cambiará: te amo muchísimo. Te amo en los días felices y en los difíciles, cuando sonríes e incluso cuando te equivocas. Porque crecer también significa aprender, caerse y levantarse de nuevo... y siempre estaré ahí contigo. Nada ni nadie podrá romper jamás el vínculo que nos une. Es fuerte, sincero e infinito. PUBLICIDAD El texto, extenso y cargado de amor, cerraba con una promesa que, en este contexto, resuena aún más fuerte: Pase lo que pase en tu vida, sean cuales sean las decisiones que tomes, siempre seré tu mamá, lista para abrazarte, escucharte y apoyarte. Nunca estarás solo, porque siempre estaré ahí. Feliz cumpleaños, mi vida. Te amo más que a nada. Tu mamá. Ese mensaje, dedicado a su hijo, funciona también como una postal emocional de este presente: una mujer que, más allá del ruido mediático, parece aferrarse a su rol más esencial. PUBLICIDAD Porque en las últimas horas, la noticia de la separación sacudió tanto a Italia como a la Argentina. Lo que en un principio parecía una ruptura dolorosa pero íntima, terminó convirtiéndose en uno de los escándalos mediáticos más resonantes de los últimos tiempos. Tras casi 12 años juntos, la relación llegó a su fin. Pero el impacto no se limitó a la separación en sí: un dato inesperado amplificó el revuelo. Según trascendió en LAM (América), Nunzia habría iniciado un romance con el mejor amigo de Diego Maradona Jr., una versión que, de confirmarse, agrega un componente de traición que intensifica el drama. PUBLICIDAD Los rumores habían comenzado a circular el año pasado, de manera tenue, casi como susurros. Con el correr de los meses, esos indicios fueron tomando forma hasta que finalmente la noticia se hizo pública, dejando al descubierto el final de una historia que había comenzado con promesas, emoción y la ilusión tan humana de durar para siempre. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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