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  • Tras el ruido de Donald Trump por Malvinas, en Gran Bretaña piden más armas y un sistema anti drones en alerta

    » Clarin

    Fecha: 30/04/2026 11:25

    Pese a que el Stockholm International Peace Reasearch Institute, más conocido como SIPRI, ubica a la Argentina entre los países con más bajo presupuesto militar en equipo y en condiciones de su personal, el lobby de armamentos en el Reino Unido y en las Malvinas, ya empezaron a arengar en Londres con la necesidad de un rearme de las Islas del Atlántico Sur. Empiezan a reclamar una actualización de las capacidades de la flota aérea y marítima, piden sobre todo un sistema de drones a tono con las guerras actuales, como las que libran Rusia en Ucrania y las de Oriente Medio. El pedido de rearme es la consecuencia inmediata del revuelo y debate que explotó en Europa y Argentina tras el email filtrado donde Trump amenazaba con sacarle a Inglaterra el respaldo por Malvinas en beneficio de la Argentina. Las Islas Malvinas son vulnerables. Necesitan defensas anti drones. Argentina podría fácilmente obligarnos a agotar nuestras municiones a un costo y riesgo mínimos, escribió esta semana el ahora retirado e influyente oficial de la Marina Real retirado Tom Sharpe OBE en el diario The Telegraph. Sharpe sirvió tres décadas a su país y estuvo al mando de cuatro buques de guerra diferentes. En general, no es exactamente como Finlandia preparándose para Rusia, y es evidente que las reservas de municiones serán limitadas, pero es un objetivo mucho más difícil de atacar que en la Guerra de las Malvinas: y los argentinos ya no cuentan con tantas herramientas para romper esa nuez. Incluso cuando la flota de F16 Fighting Falcon de segunda mano esté operativa, su fuerza aérea será mucho más pequeña que entonces y solo dispone de dos aviones cisterna, empieza diciendo Sharpe. Los argentinos podrían intentar neutralizar Base Aérea de Mount Pleasant mediante una operación de fuerzas especiales o un enjambre masivo de drones, y con los Eurofighter Typhoon fuera de combate, quizá podrían superar a la compañía de infantería destacada allí. También es posible que se infiltre una quinta columna entre los numerosos trabajadores migrantes que hoy se encuentran en las islas. ¿Qué podríamos hacer entonces?, empieza diciendo Sharpe, con una aclaración previa de que igualmente la defensa de lo que británicos e isleños llaman Islas Falkland es hoy mucho mayor de lo que era el 2 de abril de 1982 cuando un comando de militares argentinos hicieron el desembarco que días después derivaría en una compleja guerra convencional en el Atlántico Sur en la que murieron tras 74 días de combate, y tras la capitulación de la dictadura de Leopoldo Galtieri en 649 muertos argentinos, 255 británicos y 3 isleños. El debate por el email filtrado el viernes pasado a Reuters abrió un frente complejo el Reino Unido y en las Malvinas, donde sostienen que sólo el Rey Carlos III puede salvar las Falklands en referencia a su histórica visita a los Estados Unidos de esta semana en la que como se vio, deslizó con alta diplomacia cantidad de mensajes a Trump sobre la alianza y los compromisos mutuos entre Estados Unidos, el Reino Unido y Europa. Pero no ha salido en público si hablaron de las Malvinas y tampoco si lo hablaron Trump y Keir Starmer, quienes tienen muy mala relación desde el vamos y más aún ahora que el laborista no lo apoya en la cruzada con Israel contra el régimen islámico de Irán. En el Reino Unido todo el arco político salió a remarcar la tradicional posición de los británicos, que a su vez Argentina rechaza: que las islas tienen derecho a la autodeterminación y que los isleños votaron en un referéndum (en realidad no reconocido por las Naciones Unidas) que quieren ser británicos. Lo dijo desde el vocero del premier Starmer, a la jefa del Foreign Office, Ivonne Cooper, al jefe del Parlamento, y a los líderes de los distintos. Y lo dijo también el aliado de Milei en la ultraderecha británica, Nigel Farage, que anunció que en el otoño europeo venía a la Argentina a recordarle al presidente argentino que las Falkland son innegociables. Tanto el presidente Milei como el canciller Pablo Quirno salieron a defender la posición nacional con un las Malvinas son y serán argentinas. Pero la invitación de la vicecanciller Victoria Villarruel, de que los isleños se vuelvan a Inglaterra, pegaron mal en la opinión pública. Como en su momento ocurrió con las de la ex presidenta Cristina Kirchner que tildó a los isleños de okupas. Ya el año pasado, los había sensibilizado la compra de 24 aviones de guerra F16 Fighting Falcon -una compra a Dinamarca de aeronaves estadounidenses- que si bien para el militar son de segunda mano para el militar de la Marina Real no se sabe cuándo van a estar operativos. También se entiende que el país está en búsqueda de dos aviones cisterna KC-135R Stratotanker de Estados Unidos para reforzar sus capacidades de reabastecimiento en vuelo, dijo el Daily Express citando también una fuente de alto rango de la RAF que expresó preocupación sobre la capacidad del Reino Unido para defender las islas en caso de que la Argentina decidiera lanzar un desafío. Si los argentinos deciden poner a prueba nuestras defensas, estaríamos en dificultades para sostener una patrulla aérea de combate constante sin capacidad de reabastecimiento aire-aire. Necesitamos más aviones y más pilotos, afirmó. En realidad somos más capaces que en 1982, a pesar de la pérdida de los grandes presupuestos de la Guerra Fría. Un submarino con misiles de ataque terrestre Tomahawk implicaría una situación completamente distinta a la de 1982, pero solo si hubiera uno disponible. Del mismo modo, un portaaviones con una fuerza considerable de F-35B Lightning II y, crucialmente, helicópteros con radar, que faltaban en 1982 sería formidable, superando ampliamente e incluso potencialmente en número a los F-16 argentinos, pero actualmente habría dificultades para reunir un grupo de escolta o un ala aérea de tamaño significativo. Pero afirman en Londres que no cuentan con buques logísticos de apoyo, por lo que un portaaviones solo podría operar durante un período limitado antes de quedarse sin suministros y municiones. La llegada del Nimitz de los Estados Unidos, y la visita que hará el Presidente Milei este jueves al portaaviones que estará por unas horas frente a las costas de Mar del Plata, es mirado con recelo. Especuló Sharpe: Antes se simulaban escenarios en los que un equipo de fuerzas especiales desembarcaba en Isla Gran Malvina desde un submarino, plantaba una bandera y obtenía un golpe propagandístico. Argentina ya no tiene submarinos, pero ¿qué pasaría si un pesquero o un carguero desplegara drones contra las islas? ¿Es nuestra inteligencia lo suficientemente buena como para anticiparlo? Si no, los Typhoon podrían llegar demasiado tarde. ¿Y si interpretáramos que no se trata solo de una provocación de zona gris, sino del inicio de un ataque? Antes de darse cuenta, uno podría estar disparando misiles muy caros contra drones muy baratos lección básica de las guerras recientes en Irán y el Mar Rojo. ¿Y si se tratara de un ataque real y logran inutilizar la pista, impidiendo la llegada de refuerzos? Y remató: Nada de esto constituye una invasión, pero todo es posible. Deberíamos contar con defensas adecuadas contra drones. Estas no estaban desplegadas en Chipre, lo que sugiere que tampoco lo están en el Atlántico Sur. Argentina podría, con relativa facilidad, forzarnos a agotar nuestras municiones a muy bajo costo o riesgo, y entonces las islas quedarían bajo una amenaza real de invasión. Las Malvinas cuentan hoy su base Militar de Mount Pleasant, construida tras su victoria en la guerra de 1982. Es chica, moderna y con fuerte defensa aérea Muchos datos se desconocen y van variando según los conflictos en los que participa el Reino Unido hoy en el mundo. El lobby militar le achaca una supuesta reducción bélica, lo que Clarín no puede confirmar. El Reino Unido mantiene hoy en las Islas Malvinas un dispositivo militar acotado en número entre 1.000 y 2.000 efectivos pero tecnológicamente avanzado y orientado a la disuasión. El eje del sistema es la base aérea de Mount Pleasant (RAF), desde donde operan cazas Eurofighter Typhoon, equipados con cañones BK27 de 27 mm y misiles aire-aire y aire-superficie, junto a aviones de transporte C-130 Hércules. A esto se suma el moderno sistema de defensa aérea Sky Sabre, que reemplazó al Rapier y puede interceptar amenazas a unos 25 kilómetros con misiles supersónicos CAMM. En el plano naval, la presencia es variable pero suele incluir una fragata o destructor, un buque auxiliar y una patrullera oceánica en las inmediaciones. Además, el Reino Unido conserva la capacidad de desplegar submarinos nucleares de las clases Trafalgar o Astute en el Atlántico Sur. En tierra, la defensa se completa con infantería ligera y la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas (FID), un cuerpo de voluntarios entrenado por los británicos. El esquema responde a una lógica clara: control del espacio aéreo, vigilancia permanente y capacidad de refuerzo rápido desde el exterior ante cualquier crisis. En contraste, el equipamiento militar argentino ha sufrido una prolongada desinversión desde la guerra de 1982, con un presupuesto de defensa bajo incluso en términos regionales. Sobre la firma Newsletter Clarín

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