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    Gualeguay » Debate Pregon

    Fecha: 30/04/2026 11:08

    Nadie conocía la música que se tocó hoy, y eso también es fuerte El bandoneonista se presentó en una Biblioteca Mastronardi colmada, en una noche organizada por TANGualeyo y acompañada por músicos locales. En diálogo con El Debate Pregón, repasó su formación, su búsqueda artística y el sentido de su proyecto Luminar, una propuesta íntima que invita a mirar hacia adentro. La sala de la Biblioteca Popular Carlos Mastronardi se vio desbordada este domingo. Hubo que sumar sillas para recibir a un público que respondió con atención y sensibilidad a la propuesta de Fernando Quena Taborda, quien llegó a Gualeguay con su proyecto Luminar, acompañado por músicos locales: Ricardo Cary Pico, Juan Etcheverry, Raúl Ponce, Julio Acosta, Martín Ahibe y Héctor Cabello, en una velada organizada por TANGualeyo. Quena no solo ofreció un concierto: planteó una experiencia. Una búsqueda que, según explicó en la entrevista, se aleja de los repertorios tradicionales para centrarse en la creación propia, en el sonido crudo y en la conexión con lo interno. El vínculo con la música es familiar, directamente. Mi padre era melómano, se juntaba con amigos a escuchar discos. Yo era chico y andaba por ahí, escuchando. Había música clásica, tangos, Almendra, Mercedes Sosa, Mozart, Piazzolla ellos escuchaban y comentaban, y yo jugaba alrededor, recordó. Ese primer contacto se dio en Concepción del Uruguay, donde también asistía a conciertos organizados por agrupaciones locales. Mi viejo no era músico profesional, pero siempre estuvo cerca. Cuando le dije que quería estudiar, me apoyó. Me dijo: Si vas a estudiar, te compro la guitarra. El inicio fue con ese instrumento, aunque pronto aparecería el bandoneón. Yo quería tocar la guitarra eléctrica, escuchaba música de la calle, pero después me di cuenta de que la música de mi casa era mejor. Ya tenía una formación musical, y cuando escuché el bandoneón, cambié de instrumento. Eso me permitió acelerar el proceso. Su formación se consolidó en Buenos Aires, donde estudió con referentes como Rodolfo Mederos e Ismael Espínola. En los años 80 todavía había muchos músicos de la época de oro del tango, y teníamos acceso directo a ellos. Después eso se fue perdiendo. Sin embargo, su presente artístico se aleja del tango tradicional. Desde la pandemia en adelante no hago más tango como repertorio. Tengo el lenguaje, porque lo aprendí, pero compongo mi propia música. No preparo repertorios de tangos clásicos para trabajar. Siento que tengo herramientas para hacer lo mío. En ese camino se inscribe Luminar, la propuesta que presentó en Gualeguay. Es estar despojado de toda tecnología. Poner a la persona con su instrumento, sin micrófono, sin nada. Es crudo. En un mundo donde todo es digital y manipulable, acá es lo que sos. Esa búsqueda convive con otro extremo creativo: un proyecto de música electrónica llamado Tango Machine. Trabajo con sonidos virtuales, con un programador musical. Es lo opuesto a Luminar. En un lado no hay nada, y en el otro hay de todo. Pero en ambos casos es música mía. Para Taborda, esa decisión no es casual. Hoy es más fácil hacer covers. Suena bien porque las canciones ya son buenas. Pero para mí eso es comodidad. Yo ya pasé ese proceso. Ahora hago lo mío, como me salga, pero sé que es genuino. La respuesta del público en Gualeguay fue una confirmación. Me recibieron muy bien. La gente estuvo sensible, escuchó, pudo viajar un poco. Si logré tocarle la fibra a alguien, cumplí la tarea. Mi objetivo no es el entretenimiento: es despertar conciencia. En ese sentido, Luminar propone algo más que música. Es una invitación a mirarse hacia adentro. Hoy estamos llenos de estímulos externos, del celular, de lo fragmentario. La música pasa a ser un acompañamiento y no una experiencia. Yo quiero lo contrario: que te escuches. El vínculo con Gualeguay, además, no es nuevo. Siempre vine, siempre me gustó. Es una ciudad con mucha poesía, con movimiento cultural. Me siento muy bien acá, me siento un poco de Gualeguay. Tengo amigos y siempre me abrieron las puertas. De cara al futuro, el bandoneonista continuará desarrollando ambos proyectos. Voy a seguir con Luminar, sumando temas y mejorándolo. Y en paralelo con Tango Machine, que es la nueva propuesta. También estoy trabajando en mi tercer disco de música propia. En un contexto que reconoce como adverso para la producción musical, Taborda apuesta al trabajo interno. No puedo sostener proyectos grandes hoy, entonces me dedico a estudiar y escribir. Es un momento de estar más adentro que afuera, preparando lo que vendrá. Y dejó una definición que resume su posicionamiento artístico: Todos los músicos estamos capacitados para crear. Hay que animarse. Expresar lo que te pasa. Yo no digo que lo mío sea lo que vale, es simplemente lo que hago. Pero es mío.

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