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Fecha: 30/04/2026 09:49
Estar algunas horas al aire libre puede tener beneficios en la salud de la vista. Según un estudio del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), estar al menos siete horas a la semana al aire libre se asocia con una reducción del 50 % del riesgo de sufrir miopía en los menores. Los investigadores compararon datos de 2.262 escolares que pasaron más o menos tiempo al aire libre para comprobar que el porcentaje de los que padecían miopía era significativamente menor en aquellos que realizaban más actividades en el exterior. El trabajo se realizó mediante la técnica CUVAF, que permite medir la exposición acumulada a la luz ultravioleta en la conjuntiva, actuando como un biomarcador de la exposición solar a lo largo del tiempo. Según Sergio Recalde, investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental de la CUN, la exposición a la luz natural es esencial para la salud general y, de forma particular, para la salud visual debido a que los ojos actúan como una verdadera ventana al exterior que coordina múltiples funciones biológicas fundamentales, incluido el crecimiento normal de los mismos. En este sentido, la ciencia avala que, a nivel biológico, la luz intensa estimula la liberación de dopamina en la retina, lo que inhibe el crecimiento axial del ojo (principal causa de miopía cuando es excesivo), mientras que otra de las teorías indica que pasar tiempo al aire libre previene la miopía porque favorece la relajación del sistema de acomodación ocular, permitiendo que el ojo descanse y ayudando a prevenir la fatiga visual. El primer paso es lograr que el niño pase tiempo al aire libre El especialista señaló que las siete horas semanales al aire libre son un umbral relevante, pero no un máximo, a la vez que añadió: Cada hora adicional reduce el riesgo un 2 % más. Se podría decir que, cuanto más tiempo, mayor protección. Además, dijo que el tiempo al aire libre es la estrategia más sencilla y modificable para evitar la miopía e indicó que, partiendo de la base de que cada niño deberá elegir la actividad que prefiera, es interesante aplicar ciertos criterios comunes: - Integrar una actividad diaria al aire de más de una hora. - Priorizar recreos exteriores en el colegio. - Limitar el tiempo de uso de pantallas. - Fomentar deportes o juegos en el exterior. - Aprovechar los fines de semana para realizar salidas a la naturaleza. ¿Influye la genética en el desarrollo de la miopía infantil? La miopía es una condición claramente multifactorial, en la que intervienen factores genéticos, como ambientales y Recalde señaló que la predisposición genética constituye un elemento de riesgo importante, especialmente en niños con antecedentes familiares de miopía. Sin embargo, el entorno y los hábitos de vida desempeñan un papel clave y, lo que es más relevante, modificable, expresó el oftalmólogo y agregó: Uno de los hallazgos más significativos es que, incluso, aquellos niños con una carga genética elevada pueden reducir su riesgo de desarrollar miopía si incrementan su tiempo al aire libre. Lee también: La miopía es una enfermedad, pero, ¿por qué la tratamos como un simple problema de anteojos? En tanto, el especialista dijo que esto refuerza la idea de que, aunque la genética puede predisponer, es el estilo de vida el que en gran medida determina la aparición y progresión de la miopía, abriendo una importante ventana de oportunidad para la prevención mediante intervenciones sencillas en el día a día. Recalde también abogó por la importancia de fomentar hábitos visuales equilibrados: Hay que alternar periodos de lectura o trabajo en visión próxima con descansos regulares, como propone la conocida regla 20-20-6 (cada 20 minutos de actividad de cerca, descansar 20 segundos y mirar a más de seis metros, descanso eficaz de nuestros ojos).
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