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  • Cannabis: Hay buenas expectativas en la provincia, pero necesitamos acelerar medidas, dijo Ferraris | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 30/04/2026 09:42

    La agenda canábica en Entre Ríos vuelve a ocupar el espacio público con una nueva convocatoria en Paraná, en el marco de la Marcha Mundial por la Marihuana. Luego de un año sin movilización, organizaciones sociales, políticas y culturales retomaron la iniciativa en un contexto que, según advierten, combina avances parciales con retrocesos significativos en materia de regulación y acceso. La jornada no solo busca visibilizar demandas históricas vinculadas al autocultivo, el uso medicinal y la despenalización, sino también poner en discusión el rumbo de las políticas públicas a nivel nacional y provincial. En ese marco, la articulación entre distintos sectores aparece como uno de los rasgos salientes de la convocatoria de este año. En diálogo con el programa Un martillo para darle forma Radio Plaza, la periodista Guillermina Ferraris, integrante de Revista MATE y de Efecto Séquito, trazó un diagnóstico crítico del presente: todo lo que es la Aricame, que es la agencia reguladora del cannabis medicinal y el cannabis industrial, está súper frenado la gente con licencia no puede trabajar. Y agregó: lo único que se está avanzando es respecto a Reprocann, en lo que hace a las aprobaciones, pero las ONGs tampoco se están aprobando. Entre la expectativa y el freno: el estado de la regulación El análisis de Ferraris pone el foco en una paradoja: mientras en años anteriores se proyectaba al cannabis como un sector con potencial productivo y sanitario, hoy ese desarrollo aparece estancado. La paralización de organismos regulatorios y las dificultades para acceder a licencias impactan directamente en quienes impulsaban iniciativas legales en torno a la producción y el acceso. Hay un montón de personas que dedicamos tiempo, esfuerzo, dinero a generar estructuras legales, y lo que está pasando con la política pública a nivel nacional es que estamos impedidos de poder trabajar completamente, sostuvo. En ese sentido, la falta de continuidad en las políticas genera incertidumbre en un sector que venía consolidándose. A nivel provincial, el panorama tampoco escapa a esa lógica de demora. Si bien existe una ley de cannabis medicinal aprobada, la falta de reglamentación efectiva limita su aplicación concreta. Está bueno modificar la ley, pero es un proceso lento; primero necesitamos que se operativice el registro, planteó, en referencia a uno de los principales reclamos del sector. Una mirada crítica sobre el enfoque estatal Otro de los ejes centrales del planteo es la orientación de las políticas públicas. Según Ferraris, actualmente predomina una mirada centrada en la persecución antes que en la salud o la producción. Lo que tenemos hoy es una política persecutoria. No hay una política pública de salud, que es desde donde se tiene que abordar, señaló. En esa línea, cuestionó el rol del Ministerio de Seguridad y advirtió que la legislación vigente impacta principalmente en sectores vulnerables: no son los grandes narcos los afectados, sino personas que terminan recurriendo a la venta al menudeo como forma de subsistencia. La discusión, entonces, no se limita a la regulación del cannabis, sino que se inscribe en un debate más amplio sobre el rol del Estado, la criminalización y los modelos de intervención. La marcha en Paraná: organización, actividades y sentido político En este contexto, la movilización del 2 de mayo en Paraná adquiere un valor que trasciende lo simbólico. La convocatoria partirá a las 15 desde Plaza Mansilla y avanzará hacia el Monumento Urquiza, donde se desarrollará el festival Sembramos Libertades. La actividad incluirá propuestas artísticas, bandas en vivo, performances, espacios para infancias y una innovación destacada: un área de acceso a la salud con profesionales que brindarán asesoramiento gratuito. Muchas veces no sabemos a dónde recurrir con estas dudas, y esto va a ser un puntapié inicial para iniciar procesos de salud, explicó Ferraris. Además, habrá instancias informativas y espacios de participación pensados para ampliar el alcance más allá del núcleo canábico. La consigna del festival también busca disputar sentidos: le pusimos ese nombre pensando en la disputa simbólica de la palabra libertad, remarcó. Organización social y horizonte abierto Tras un año sin marcha, la articulación lograda para esta edición aparece como un dato relevante. Organizaciones canábicas, sectores del ambientalismo, colectivos de diversidad y partidos políticos confluyen en una agenda común que intenta sostener la visibilidad del reclamo. Este año logramos una intersectorialidad reinteresante, destacó Ferraris, subrayando que la convocatoria creció en volumen y diversidad. En un escenario de incertidumbre normativa y tensiones políticas, la movilización vuelve a posicionarse como herramienta para sostener derechos, visibilizar demandas y disputar el sentido de las políticas públicas en torno al cannabis.

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