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» Clarin
Fecha: 30/04/2026 09:34
Creo en la familia, el progreso, el trabajo, el amor y sobre todo en la libertad. Al lado de las cosas que se hacen en otros países mis películas son apenas un juego para chicos. Armando Bo tuvo que pasar sus últimas décadas desde que filmara El trueno entre las hojas en 1956 con la aparición, la exuberancia y la sensualidad de Isabel Sarli hasta su muerte en 1981- justificando la audacia de sus producciones (sí, por supuesto, hoy día un juego de chicos), desafiando a los censores de turno o enfrentando a los críticos que apuntaron a la declinación artística de sus películas. Hasta hoy, aquella obra está en la revisión de expertos y fans del cine. Un artículo del periodista Alejandro Pérez en el portal Solobasquet recordó hace unos días, con algunas pinceladas, lo que significaba ese deporte en las décadas del 30 y 40, aún lejos del primer título mundial (el 50 y la Noche de las Antorchas) y todavía más de la gloriosa Generación Dorada que disfrutamos tanto. Dos clubes se disputaban la supremacía en aquellos tiempos: el Sporting Social, con base en Villa Ortúzar, y El Tala, de Balvanera, donde las figuras eran Sergio Gómez, José Giallorenzo y Mauricio Kisman, el pivot. El suplente de Kisman medía 1.90 m y se llamaba Armando Bo. Lo curioso esque desde El Tala, con el que ganó dos títulos, Bo pasó al Sporting. Y luego a San Lorenzo, que formaría un equipo casi imbatible de los años 40 (su rival era Platense). La campaña basquetbolística de Bo también tuvo un capítulo brasileño, en Fluminense. El espíritu de Independiente Armando Bo había nacido en Bernal, en 1915, y también llegó a practicar fútbol en Independiente, además de boxeo, tenis y natación. Siempre fue hincha del Rojo. Un estudioso de su obra y reconocido cineasta, Rodolfo Kuhn, en su libro Armando Bo, la pornografía ingenua, recuerda que participó en una de sus películas: El director era un hinchapelotas. Eran de esos que miran largo rato por el visor y eso a mí me pone nervioso, porque últimamente, cada vez que miro por una cámara siento que realizo algo siniestroPara colmo ese tipo pretendía que dijéramos la letra en inglés, para lo cual nos había dado un librito de fonética. El primer día nos aguantamos pero después le dije: Mister, así no va´. ¿Sabés que hicimos? Arreglamos con Isabel Sarli que en cada toma recitaríamos la formación de Independiente. ¿Te imaginás una escena de amor?.. Yo la miraba y le decía: Santoro, Sá, Pavoni. Y ella contestaba: Comisso, Raimondo, Semenewicz con todo cariño. Pelota de trapo: la aventura neorrealista Armando Bo se inició como actor en Ambición a fines de los años 30. Una década después ya era productor con la fundación de su compañía, SIFA, y así filmaron Pelota de trapo, dirigida por Leopoldo Torres Ríos y que está considerada un hito para el cine de su época. Influida por los ecos del neorrealismo y basada en las Apiladas que el inolvidable Borocotó escribía en El Gráfico, estrenó el 10 de agosto de 1948 en las salas más populares de la avenida Corrientes. Bo actuaba allí y también lo hacían ídolos del fútbol como el DT Guillermo Stábile dos décadas al frente de la Selección Argentina- y jugadores como Capote de la Mata y Tucho Méndez, y los periodistas Enzo Ardigó y Fioravanti. Fue un suceso. Fue la primera que se filmó en escenarios reales: potreros y baldíos. Un chico apodado Comeuñas, de clase obrera, sueña con ser un crack de fútbol. Con sus amigos del barrio y una pelota de trapo crean un equipo modesto (Sacachispas) y la ambición es tener una pelota de verdad, de cuero. Entre ellos está el inolvidable Toscanito, protagonizado por Andrés Poggio, la revelación. La banda la completan Rogelio, el Flaco, el Mocho, Alfredo, Tulipán, Cabeza, Rabanito y Blanquito). Son los que cantan lo que luego sería el himno en muchas canchas: Siento ruido de pelota, y no sé, y no sé, y no sé lo que seráEs el club de Sacachispas que se viene, que se viene, que se viene de ganar. Entre las derivaciones de la película estuvo el surgimiento del propio Sacachispas Fútbol Club, vigente hasta nuestros días, y otra película que llevó ese título y que volvió a protagonizar Armando Bo con la dirección de Jerry Gómez. El deporte en la sangre Antes de que la etapa Sarli lo atrapara definitivamente (filmaron 27 películas desde que provocaran con aquel torbellino sexual) Bo siempre llevó el deporte en la sangre. En un reportaje con Diario Popular en 1980, poco antes de su muerte, evocó: Yo fui el primer basquetbolista profesional de la Argentina. Me prohibieron jugar y muchos años más tarde, recuerdo que fui a ver un partido de básquet con mi hijo Víctor que era chiquito y por los altavoces me invitaron a retirarme. Me habían prohibido porque después de firmar el estatuto del aficionado recibí 2.000 pesos en un pase. La plata se la di a mi madre y realmente fui muy feliz porque lo necesitaba. En 1953 produjo -y actuó- en Cuerpo y alma, una película donde cuenta la historia de un basquetbolista amateur que, tentando por el profesionalismo, no quiere dejar el club de barrio que fundó con sus amigos. Temática recurrente Para recrear el juego, y una vez más con Torres Ríos en la dirección, en esa película estaban tres de nuestros campeones mundiales del 50: Oscar Furlong, Roberto Viau y Oscar Monza. En 1981 el Círculo de Periodistas Deportivos organizó un ciclo con las películas que Armando filmó con las temáticas deportiva. Y allí, junto a la infaltable Pelota de trapo, aparecían El hijo del crack (donde aparecen Angelito Labruna, Dellacha, Walter Gómez y Mario Boyé), Sacachispas y Fangio, demonio en las pistas. También había filmado Su última pelea (donde intervino Gatica). Y llegaría hasta principios de los 60 con Pelota de cuero donde aparecen Antonio Roma y Ernesto Grillo. Sobre la firma Newsletter Clarín
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