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Fecha: 30/04/2026 09:29
Nada personal, segundo disco de Soda Stereo, fue clave en la carrera de Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti. Juego de seducción, Cuando pase el temblor y la canción que le dio nombre al material, entre otras, expandieron la sodamanía de Argentina a Latinoamérica. La banda describió a estas canciones como negras y funky y que para sus letras habían buscado algo más intimista y que todos los arreglos habían sido trabajados entre los tres integrantes del grupo. Fue un disco para nosotros absolutamente transformador, con un sonido muy especial para la época, para la Argentina. Nos costó mucho conseguirlo, pero creo que fue un disco bisagra en nuestra historia. En Nada Personal demostramos que estábamos para otra cosa. El primer disco había sido mucho más juvenil, mucho más under, en este álbum empezamos a demostrar la banda que podíamos llegar a ser y en la cual nos convertimos, contó hace un tiempo a La Viola Charly Alberti. Nada Personal se grabó en los estudios Moebio y tuvo como invitados al Zorrito Von Quintiero en teclados y Gonzalo Gonzo Palacios en saxos, y Richard Coleman en la producción del sonido de las guitarras. Un concierto para la historia y en VHS La presentación oficial del disco fue en Obras Sanitarias, los días 11, 12 (con dos funciones) y 13 de abril de 1986. Cuatro shows en total, con algo más de 20.000 personas, que fueron testigos de un show impactante, con una importante puesta en escena a cargo de Alfredo Lois. El trío decidió grabar el concierto para luego publicarlo en formato VHS. El costo de este trabajo, coproducido por la productora Ohanian y el propio grupo, filmado con cinco cámaras, estuvo cerca de los 20 mil dólares. También trae un backstage de la preparación de la escenografía, realizada por Lois (fundamental en la estética de Soda, compañero de Cerati y Bosio de la facultad) y un video de Cuando pase el temblor que se filmó en Pucará de Tilcara, Jujuy. El objetivo de filmar este clip fue tratar de promover al grupo en Latinoamérica: el tema unificaba el lenguaje musical de Soda Stereo hacía el resto de la región. Cuando pase el temblor había tomado otro color en vivo, tenía más potencia, y quisimos mantener eso que pasaba con la gente, que era algo nuevo y emocionante. Para hacer el videoclip, decidimos utilizar el audio del concierto y dejar de lado la versión que estaba en el disco, describió Zeta Bosio en el libro Yo conozco ese lugar. El plan era que formara parte del concierto filmado que estábamos terminando, con el bonus track de esta nueva versión registrada en vivo, completó. Tilcara, el lugar elegido La idea de elegir la localidad jujeña apareció de Gustavo Cerati, quien tenía recuerdos de un viaje que había realizado de chico junto a su familia. Propuso ir a visitarlo para decidir si servía como escenario para la misión de auto producir nuestro segundo video. Decidimos invertir algo de dinero y viajar a San Salvador de Jujuy. Estuvimos dos días haciendo un relevamiento de locaciones posibles para la realización del video, a bordo de un taxi que nos llevó a recorrer la provincia de punta a punta desde la mañana hasta la noche, recordó el bajista de Soda. Los músicos y el equipo de producción decidieron enfocarse en las ruinas del Pucará de Tilcara. Alfredo Lois elaboró una idea de guion con un storyboard. Para bajar los costos aprovechamos el viaje en avión que nos posibilitó un concierto en Salta. Tocamos y ni bien terminamos, luego de cenar y ducharnos, esa misma noche nos subimos a un par de autos para viajar hacía el Pucará durante la madrugada, describió Zeta Bosio. El resto del equipo de rodaje ya estaba instalado en un hotel de Tilcara donde, apenas llegamos, nos enteramos que el carro de travelling que necesitábamos para buena parte de las tomas había ido a parar a Ushuaia por error de Aerolíneas Argentinas, sumó sobre la experiencia. De noche hacía mucho frío y tuvieron que afrontar bajas temperaturas y los abrigos que tenían no alcanzaban. Teníamos que maquillarnos y producirnos para estar en Tilcara antes de que amaneciera, sin que se notara que no habíamos dormido. A eso de las ocho de la mañana, apareció un paisano del lugar que llevaba leña en una bicicleta con su carrito. Le ofrecimos unos pesos cambio del alquiler de ambas cosas y así, finalmente, pudimos reemplazar el carro de travelling que había ido a paraR a la otra punta del país. Zeta recordó en su libro que aquel 30 de abril de 1986, el lugar se fue llenando de curiosos. La noticia sobre la presencia de la banda provocó la llegada de personas que querían conocer un poco más sobre lo que estaba pasando. El pueblo, de golpe, cambió su ritmo. Vimos a un niño que lucía un pintoresco sombrerito. Alfredo intentó convencerlo de participar en el clip. Por alguna razón, este niño no quería saber nada: le ofrecimos caramelos y nada. Le prometimos que saldría en televisión y tampoco había caso. Alfredo le ofreció dinero y, mientras lo sacaba de su bolsillo, el pequeño aceptó sin ningún problema quería cobrar su bolo y así fue. Raros peinados nuevos, en el centro de la quebrada de Humahuaca Alejandra Boquete fue la vestuarista y maquilladora de Soda por aquellos años. Toda una novedad en el rock para mediados de los 80 en la Argentina. Conoció al grupo en 1985, después de haber vivido un año en Miami. No había escuchado su música, pero ellos estaban buscando una nueva identidad estética. Me llamaron para hacer una prueba y yo no tenía portfolio, así que armé algo desde cero con dos amigas, usando nuestra propia estética, muy influenciada por la escena inglesa, recordó a La Viola. Fuimos al ensayo en Obras, entramos tal cual éramos, pero para ese día más producidas que nunca obvio y dijeron: Esto es lo que queremos. Fue un encuentro muy orgánico. Alejandra contó que formaba parte del underground argentino, con una identidad que no era algo construido para la ocasión. Un año antes, una revista me había incluido dentro de una nota sobre los primeros movimientos punk del país. - ¿Qué recordás del rodaje del video de Cuando pase el temblor? Filmar en el Pucará de Tilcara fue una experiencia única. Había una energía muy auténtica que le dio al video una identidad muy distinta. Viajé con Claudia, una amiga con la que fuimos a la entrevista al estadio de Obras, nosotras éramos roommates y ya teníamos un look super del momento. Hicimos el trabajo juntas y después de esto ella siguió con su carrera y yo seguí con Soda. En ese video con Claudia nos manteníamos bastante distantes ya que no los conocíamos tanto y queríamos dar una imagen reprofesional para mantener el trabajo y eso genero una intriga en ellos porque hacíamos el trabajo y nos íbamos a la habitación. No entendían lo que pasaba. - ¿Cómo fue el trabajo en relación a la estética del clip? - Todo era intuitivo y artesanal. Trabajábamos con lo que teníamos, con mucha creatividad y libertad. El maquillaje y el pelo quedo espectacular y usamos montones de nuestros accesorios personales, por ejemplo, la colita esa de Gus que lo identifico en esa época fue mi pelo que me cortaba y lo pegaba con plasticola haciendo una especie de extensión. La estética comenzó a construirse junto a Alfredo Lois, con una base muy auténtica. No era una imagen inventada, sino una sensibilidad real que venía del mundo Underground. Después continué desarrollando ese universo de forma más autónoma, pero esa base fue fundamental. Trabajábamos todos muy en equipo. Por muchos años mi identidad estuvo un poco en el backstage por así decirlo por un tema de guardar cierto glamour. - ¿Recordás algunas anécdota del rodaje de Cuando pase el temblor? - Todo era a pulmón. Para el pelo y el vestuario inventábamos soluciones. Era ingenio puro. Anécdotas miles no se cuánto se pueden contar. - ¿Cómo podés definir tu relación con Gustavo, Zeta y Charly? - Fue una relación muy cercana. Con Gustavo tenía una amistad muy profunda; me llamaba Miss Miami, La Boquete, La tia, tuve muchos apodos a lo largo de las giras. Éramos tan amigos que me eligió como testigo en su casamiento con Belén Edwards, lo que habla del nivel de confianza. Con Zeta sigo siendo amiga y ahora que se mudo Miami nos vemos muy seguido y con Charly el vínculo es familiar, los quiero mucho somos como hermanos. Fue como un viaje de egresados que nunca terminó. - ¿Te gustaba en aquellos días la música de Soda Stereo? - Al principio no los conocía, pero rápidamente entendí que había algo muy especial. No era solo la música, era una identidad completa. Había una coherencia muy fuerte entre lo que sonaba y lo que se veía. Los temas los he escuchado más de mil veces en vivo, puedo decirte que va a hacer cada uno en cada parte del tema. Me encanta Soda y hoy es tan actual como hace 40 años. - ¿Tu disco o temas favoritos de Soda Stereo? - Cuando pase el temblor es muy especial para mí. Signos es uno de mis favoritos y el tema El rito me encanta. Del álbum Dynamo me gusta Luna Roja a pesar de que yo ya no estaba en Soda en esa época, pero ese tema me mata. El sonido de la guitarra de Gustavo es tan especial que los solos son lo que más me gustan.
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