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Parana » AIM Digital
Fecha: 30/04/2026 09:13
De cara al Día del Trabajador, ya se conocen los precios del plato típico por excelencia. Las opciones en Paraná varían según el tipo de elaboración, pero el promedio se ubica entre los 10.000 pesos y 13.000 pesos, constató AIM. En la antesala del 1° de mayo, el locro vuelve a ocupar un lugar central en las mesas de los paranaenses. Como cada año, clubes, vecinales, organizaciones y emprendimientos gastronómicos ofrecen este plato tradicional, que combina identidad, encuentro y una fuerte demanda. Según un relevamiento realizado en la ciudad de Paraná, los precios para este 2026 muestran una amplia variedad, aunque con un rango bastante definido. Cuánto cuesta el locro en 2026 Actualmente, las porciones más económicas se consiguen desde los $8.000, principalmente en propuestas comunitarias o ventas solidarias. En un segundo nivel, aparecen opciones de rotiserías y elaboraciones caseras con valores que rondan entre los $11.900 y $12.000, mientras que las versiones más completas o de perfil gastronómico alcanzan precios de entre $12.900 y $13.500, en algunos casos con pan incluido o presentaciones más abundantes. De esta manera, el precio promedio del locro en Paraná se ubica hoy entre los $10.000 y $13.000 por porción, dependiendo de la calidad de los ingredientes, el tipo de carne utilizada y los acompañamientos. Un plato que mantiene su tradición Más allá de los valores, el locro sigue siendo una de las comidas más elegidas para conmemorar el Día del Trabajador. La venta suele organizarse con anticipación y, en muchos casos, requiere reserva previa debido a la alta demanda. Además, continúan vigentes las propuestas solidarias impulsadas por instituciones y grupos barriales, donde la recaudación tiene fines comunitarios. Aumento respecto al año pasado En comparación con 2025, los precios registran un incremento significativo. El año pasado, las porciones se ofrecían entre los $6.500 y $7.000 en opciones más accesibles, y podían superar los $8.500 en restaurantes o propuestas más elaboradas. Este salto interanual refleja el impacto de los costos de los insumos y posiciona al locro, aun así, como una alternativa relativamente accesible dentro de las comidas tradicionales de elaboración compleja. Entre el sabor y el encuentro En un contexto económico desafiante, el locro no solo representa un plato típico, sino también una excusa para compartir. Ya sea en reuniones familiares, encuentros entre amigos o iniciativas comunitarias, su presencia en cada 1° de mayo reafirma una costumbre que se mantiene vigente con el paso del tiempo. Su historia El 1° de Mayo (Día Internacional de los Trabajadores) y las fechas patrias, sobre todo el 25 de mayo y el 9 de Julio, son los días claves para disfrutar del locro criollo en familia o con amigos. Desde los pueblos aborígenes que habitaron el continente americano hasta la actualidad, el locro sigue siendo elaborado y adaptado, utilizando otros ingredientes pero conservando su clásica forma de preparación. Su origen es precolombino y se lo prepara de varias maneras, según la tradición de cada una de las provincias argentinas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción: a fuego lento durante varias horas. En nuestro país, las personas suelen juntarse con amigos o con la familia para disfrutar del locro (del quechua ruqru o luqru) especialmente los 1° de Mayo y en fechas patrias como el 25 de mayo y el 9 de Julio. También es común consumirlo en época invernal ya que es un guiso sustancioso, con muchas calorías y nutrientes por sus ingredientes. Básicamente el locro se compone de maíz, porotos, zapallo, cebolla, comino, laurel, sal a gusto, cerdo y carne vacuna. Un día antes a su elaboración, se deben poner en remojo las legumbres para luego agregarlas a los demás ingredientes los cuales se irán integrando poco a poco sobre una base de caldo o agua y mientas se mezcla o revuelve a fuego lento sobre una olla preferentemente de tamaño grande. La textura y coloración del guiso estarán dadas por el zapallo, que con tanto tiempo de cocción se desarmará y brindará la consistencia característica de este clásico guiso. En Argentina su consumo se ha extendido desde el Noroeste y Cuyo hacia el resto del país, en Neuquén además del locro de maíz se prepara una especie de locro con arvejas, en el Noreste argentino se prepara también el locro en base a la mandioca. Hay infinidad de recetas y sus variaciones dependen del lugar geográfico. Forma parte del menú de países como Chile, Ecuador, Paraguay y Perú. El plato patrio por excelencia La razón de la supervivencia del locro como producto cultural reside en haber conservado su significado y función a través del tiempo. El pueblo argentino compartirá en esta fecha una receta tan particular como especial: el locro. Se trata de una suerte de guiso de origen prehispánico y preincaico, típico de varios pueblos andinos que basaban gran parte de su dieta en el maíz o los porotos y la papa. Se lo prepara según multitud de recetas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción, a fuego lento durante varias horas. De acuerdo a la región se lo prepara con carne de vacuno fresca o seca (charqui), vísceras como la tripa gorda o el chinchulín, mondongo, embutidos y costillas o despojos de chancho (manos, patas, cola, orejas y cuero, tocino, grasa de pella); las carnes se cuecen por separado y se añaden luego al preparado de vegetales entre los que suele destacarse el zapallo (especialmente el redondo de cáscara grisasea llamado por esto zapallo plomo) que suele dar color amarillo al locro, y granos de choclo o porotos e incluso granos de trigo (en Argentina se prefiere el locro con granos de choclo y al locro basado en granos de maíz triturados se le llama frangollo), vegetales que por el almodón presente en sus componentes hacen que el preparado alcance la densidad de una crema. Sustancioso y nutritivo es un plato típico del invierno; se lo adereza de manera acorde, con una salsa picante preparada a base de aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo, denominada quiquirimichi. La razón de la supervivencia del locro como producto cultural reside en haber conservado su significado y función a través del tiempo: Cubre la necesidad de alimento para muchos a bajo costo; permite iniciar su preparación el día anterior; es paciente, no se pasa si la concurrencia al convite es impuntual; puede espera adquiriendo una textura cremosa; es caliente y substancioso para las conmemoraciones invernales; solidario con los amigos siempre hay un plato más; y si sobra para el día siguiente, ¡mejora su sabor! Se dice que nació del luqru o rucru entre los indios Quechuas, y que con la llegada de los conquistadores que introdujeron el ganado vacuno se comenzó a agregarle carne, achuras, chorizo colorado y la grasita colorada, en la que se combina grasa derretida, ají, pimentón y cebolla de hoja, ya que estos dos últimos ingredientes eran inseparables de la comida española. El locro surgió, como todas las mejores comidas del mundo, de la combinación de la pobreza y de la imaginación. De cómo con poca cosa, con elementos que las grandes mesas despreciaban, combinado con aderezos, se podía llegar a una creación que actualmente se encuentra en ollas populares, fiestas, bares de barrio y en los mejores restaurantes como plato nacional. La palabra locro proviene del quechua ruqru, es un guiso realizado a base de zapallo, maíz y porotos. Su origen es precolombino y se lo prepara de varias maneras, según la tradición de cada una de las provincias argentinas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción: a fuego lento durante varias horas. En la antigüedad se usaban muy pocos ingredientes pero con el tiempo se fueron sumando en algunas zonas el chorizo colorado, la panceta, entre muchos otros. En Argentina su consumo se ha extendido desde el noroeste y Cuyo hacia el resto del país, en Neuquén además del locro de maíz se prepara una especie de locro con arvejas (guisantes), en el noreste argentino y zonas vecinas como Paraguay se prepara el locro en base a la mandioca (también llamada yuca). Alimento con muchas calorías y nutrientes el locro resulta muy adecuado para consumir durante los inviernos o en zonas frías. Tradicionalmente se consume de manera masiva en las fechas patrias. Eventualmente existe la costumbre de convidar a los invitados con pequeñas cazuelas de locro en las celebraciones de casamientos.
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