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  • La compraventa de campos pierde impulso y crece la cautela inversora

    » TN

    Fecha: 30/04/2026 07:19

    La actividad del mercado inmobiliario rural volvió a mostrar signos de retroceso durante marzo, en un contexto atravesado por la incertidumbre económica y política. Así lo reflejó el último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), que ubicó el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR) en 40,82 puntos, confirmando una pérdida de dinamismo respecto de los meses previos y consolidando un arranque de año más débil de lo esperado. Leé también: Con el remate del primer lote de soja, el campo dio la primera señal del año El dato no sólo implicó una caída mensual 1,73 puntos por debajo de febrero sino que además se posicionó 8,41 puntos por debajo de los niveles registrados al cierre de 2025. En términos prácticos, el indicador expone una menor intensidad en las operaciones, pero también una desaceleración en las consultas, publicaciones y decisiones de inversión vinculadas al negocio de tierras rurales. Señales de enfriamiento El informe de CAIR advirtió que el escenario político interno aparece como uno de los principales factores que explican este comportamiento. Las dudas sobre la continuidad del rumbo económico y la falta de señales claras en materia de estabilidad generan un clima de cautela entre los actores del mercado. En un sector donde las decisiones suelen involucrar grandes montos y horizontes de largo plazo, cualquier señal de incertidumbre tiende a traducirse en postergación. El InCAIR, que se construye a partir de múltiples variables entre ellas encuestas a operadores, cantidad de avisos, consultas de inversores y operaciones concretadas permite captar no sólo el cierre de negocios sino también el pulso previo del mercado. En ese sentido, la caída del índice no sólo refleja menos escrituras, sino un menor movimiento general en toda la cadena de intermediación inmobiliaria rural. Leé también: Si alguien usa una semilla que produce más, tiene que pagarla: Sturzenegger impulsa el control privado A este contexto local se suman factores internacionales que también inciden en la toma de decisiones. La evolución de conflictos geopolíticos, como la guerra en Medio Oriente, y la volatilidad en los precios de insumos clave como combustibles y fertilizantes agregan incertidumbre a la ecuación productiva. Para el sector agropecuario, estos elementos impactan directamente sobre los costos, la rentabilidad esperada y la planificación de inversiones. En ese marco, la compra y venta de campos queda inevitablemente condicionada. Los inversores, ante un escenario más complejo, tienden a adoptar posiciones más prudentes, evaluando con mayor detenimiento cada operación y priorizando la liquidez o la espera de mejores condiciones. Leé también: Afirman que el costo fiscal de la eliminación de las retenciones al agro se recuperaría en apenas 4 años Sin embargo, el informe también señaló que, pese al retroceso, el nivel de actividad se mantiene por encima de los pisos observados en otros períodos críticos. Esto sugiere que, si bien el mercado atraviesa una fase de enfriamiento, aún conserva cierto nivel de movimiento que podría reactivarse ante un cambio en las expectativas. De cara a los próximos meses, la evolución del mercado inmobiliario rural estará estrechamente ligada a la estabilidad macroeconómica y a las señales políticas que surjan tanto a nivel nacional como internacional. La previsibilidad aparece, una vez más, como la variable clave para un sector que necesita certezas para volver a ganar dinamismo y recuperar el ritmo de las operaciones.

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