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Paraná » 9digital
Fecha: 29/04/2026 21:56
La historia de Flavio Yeye Enriquez refleja el esfuerzo silencioso y constante de quienes forjan su sustento diario en las aguas del río Paraná. Con 61 años de edad y más de cuatro décadas dedicadas a la pesca, Yeyé encarna una tradición que, como él mismo describe, se pasa de generación en generación. Los inicios en el río no fueron una imposición, sino una elección de vida ligada a la necesidad de forjar una familia. Éramos chicos y ya andábamos con nuestros tíos y viejos en el río. La pesca es una cosa que se pasa de generación en generación. El oficio tiene que entrar por los ojos, recuerda el pescador. La decisión de dedicarse de lleno llegó cuando se casó y necesitó asegurar el pan en su mesa. Ante la falta de oportunidades, un tío le prestó su canoa: Vaya y pesque, lo que haga agárrelo para usted y su familia. Desde entonces, encontró en el agua una libertad innegociable: Vos decís este trabajo me gusta, sin patrones, sin nada, vos sos dueño de tu vida. Sin embargo, detrás de esa libertad hay una rutina marcada por el rigor y la adversidad climática. Yeyé describe la crudeza de su día a día, especialmente durante la temporada estival. Lo malo que tiene por ahí son los temporales o las quemadas de sol. Es un trabajo muy bravo. Hay gente disparando para meterse bajo un aire acondicionado y nosotros a las 3 de la tarde estamos en el medio del río tirando el lance porque necesitamos el sustento de la familia. Pese a amar su oficio, al ser consultado sobre el futuro de sus hijos, Yeye no oculta el deseo compartido por muchos de sus pares: Me encantaría que consigan un buen trabajo, que estudien otra cosa. Todos los pescadores soñamos con eso, pero a veces no tenemos esa suerte por cómo está el mundo. Las últimas temporadas, según admite, han sido más malas que buenas, sumando un peso extra a la ya difícil tarea de vivir de la naturaleza. Finalmente, el trabajador del río no esquivó la polémica frente a las críticas de quienes, desde el desconocimiento, piden prohibir la actividad. Tenemos muchos opinólogos que piden que nos saquen a todos. Es nuestro trabajo y cada uno lo defiende. Llevo más de 40 años sosteniendo una casa y a toda la familia con esto. Si nos sacan del río a nosotros, y más a mi edad, me cortan los brazos, sentenció.
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