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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 29/04/2026 13:11
Manuel Adorni eligió el recinto de la Cámara de Diputados como escenario para dar su versión más completa frente a las denuncias que lo rodean. En medio de su primera presentación de informe de gestión, el jefe de Gabinete interrumpió el hilo argumental y se dedicó a responder, punto por punto, las acusaciones por sus viajes, su patrimonio y la inclusión de su esposa en una comitiva oficial. Sé que muchos quisieran hacer un juicio público a mi persona, advirtió, en una frase que funcionó como paraguas de todo lo que vino después. No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia, lanzó. El descargo tuvo un eje central: correr la discusión del terreno político al judicial. Adorni insistió en que las principales denuncias ya fueron analizadas por la Justicia y que no se encontraron irregularidades. Se detuvo especialmente en el viaje a Estados Unidos de marzo de 2026, uno de los puntos más cuestionados. Tanto el Ministerio Público Fiscal como el Poder Judicial ya se expidieron sobre este tema. No existió delito ni irregularidad, afirmó ante un recinto con presencia completa del gabinete nacional y bajo la mirada directa del presidente Javier Milei, que sigue la intervención desde un palco junto a su hermana Karina y los ministros Luis Caputo y Sandra Pettovello. Según explicó Adorni, la comitiva fue aprobada conforme a la normativa vigente y su integración responde a una decisión discrecional de la Presidencia. Recordó que formó parte de la delegación que acompañó a Milei en actividades oficiales en Miami y Nueva York en marzo, y aclaró que su esposa viajó como invitada únicamente en el vuelo de salida y regresó luego en un vuelo comercial. Se comprobó judicialmente que no hubo ningún gasto de viático, alojamiento, comida o de cualquier otro tipo por parte del Estado Nacional, subrayó. El argumento fue reforzado con una definición política: Cuando se le permite a la Justicia actuar, se caen las operaciones. Adorni buscó así transformar el eje de la discusión. No eludió, sin embargo, el impacto del tema. Recordó que pidió disculpas a los argentinos entendiendo que mi conducta debe ser siempre clara, pero cuestionó que esas disculpas hayan sido utilizadas por sectores de la oposición como una herramienta para obstaculizar la gestión, publicó elDiarioAR. Otro tramo relevante estuvo dedicado a sus viajes personales y su patrimonio. Allí, Adorni fue más frontal. Acusó a la oposición de intentar mezclar gasto privado con gasto público y de equiparar su vida personal con actos de gobierno. Ni constitucional, ni penal, ni civilmente son comparables, afirmó. Las manifestaciones sobre costeo externo son tendenciosas y falsas, repitió, dos veces. La defensa se extendió también al terreno de las declaraciones juradas. Adorni denunció que se intenta dar por probada mediáticamente una hipótesis incorrecta y reivindicó el cumplimiento de la Ley de Ética Pública. Explicó que su patrimonio fue informado conforme al esquema vigente, que distingue entre un componente público y un anexo reservado que incluye los bienes de su grupo familiar. Ese anexo, detalló, se encuentra bajo la órbita de la Oficina Anticorrupción y solo puede ser consultado ante un requerimiento judicial. Según su versión, ese paso ya ocurrió y la información fue puesta a disposición de la Justicia. Las autoridades judiciales son las competentes para investigar, insistió, en una línea que buscó reforzar la idea de que el caso debe resolverse fuera del Congreso. El descargo avanzó luego sobre otro de los ejes sensibles: las acusaciones por supuestos conflictos de interés. Allí, Adorni negó de manera tajante cualquier irregularidad. Afirmó que es falso que haya intervenido para favorecer contrataciones de terceros con vínculos previos y aseguró que no existe contrato alguno entre la TV Pública y su amigo, el periodista Marcelo Grandio. En esa línea, sostuvo que los contratos mencionados por la oposición ya fueron incorporados en las causas judiciales en trámite y que cualquier eventual incompatibilidad debe ser evaluada por la Justicia. No existen ni existieron contratos entre el Estado Nacional y mi cónyuge, ni directa ni indirectamente, enfatizó, antes de remarcar que no hubo incumplimiento alguno al régimen de incompatibilidades previsto en la Ley de Ética Pública. Según agregó, sus declaraciones juradas no registran los vínculos que se intentan construir. El cierre de su intervención fue, también, un mensaje institucional y político. Adorni pidió a los legisladores que no intenten avanzar sobre causas en trámite y advirtió que hacerlo implicaría incumplir la Constitución Nacional. Ni yo en mi carácter de jefe de Gabinete, ni ustedes como legisladores podemos arrogar el conocimiento de esas causas. Serán los jueces y solo ellos quienes deberán resolverlas, planteó. Golpismo kirchnerista Adorni había comenzado su discurso con un fuerte tono político y centrado en la defensa de la gestión, Manuel Adorni inició su exposición ante la Cámara de Diputados confrontando con el kirchnerismo, al que definió como el populista trágico que nos hundió en la decadencia. La escena ya estaba cargada antes de que empezara a hablar. Cuando hizo su ingreso, Milei rompió el murmullo con un grito que se escuchó con claridad: ¡Vamos, Manuel!. Este gobierno y este presidente solo se deben a la gente común, a los argentinos de a pie, planteó el jefe de Gabinete en los primeros minutos, en una apelación directa a la legitimidad social como principal escudo político. La fórmula no es nueva, pero aparece recargada en este contexto: la idea de un oficialismo que no responde al sistema sino que lo enfrenta y que representa al que trabaja, al que estudia y al que se esfuerza. El discurso avanzó rápidamente hacia una lectura más estructural. Adorni habló de un arduo camino de reformas orientado a devolver a los argentinos todo lo que les fue arrebatado, y cargó contra el legado del populismo, al que atribuyó maldad, arrogancia o simplemente limitación intelectual. No se trató solo de una crítica política sino de una impugnación cultural, en línea con la lógica de batalla que atraviesa al oficialismo desde su llegada al poder. En ese marco, el jefe de Gabinete planteó que la actual gestión está haciendo lo que el sistema político se negó a hacer durante más de 100 años: transformar una nación rentista y conservadora en una economía pujante y capaz de crecer de manera sostenida. Sobre ese eje, Adorni buscó además diferenciarse de la lógica electoral que, según dijo, primó en gobiernos anteriores. Nuestra visión no está ordenada en torno a ganar la próxima elección, sostuvo, sino en proyectar los próximos 10, 20, 30 años del país. Pero en ese mismo movimiento apareció una admisión calibrada. El jefe de Gabinete reconoció que algunos de los resultados obtenidos todavía no muestran un impacto directo en la vida cotidiana de todos los argentinos, y atribuyó ese desfase a lo que definió como una operación golpista del kirchnerismo y la izquierda durante la campaña electoral del año pasado. Según su reconstrucción, ese clima político tuvo efectos concretos en la economía. Adorni habló de un riesgo país que se disparó por la posibilidad de un triunfo opositor, de una dolarización del 40% de la base monetaria en medio de una corrida de las más importantes de los últimos años y de tasas de interés que se quintuplicaron, estresando al límite el crédito. El resultado, dijo, fue un deterioro que trajo serias dificultades para la gente a pie y afectó negativamente el bolsillo de los argentinos. El cierre de ese primer tramo volvió sobre la reivindicación de resultados. A dos años, cuatro meses y 19 días de gestión, precisó, Adorni aseguró que la marcha del gobierno evidencia resultados contundentes y positivos, apoyados en los informes de cada área. Una afirmación que, previsiblemente, será puesta a prueba en el intercambio con la oposición, que ya llega al recinto con una batería de cuestionamientos preparados.
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