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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/04/2026 12:13
La detención de los nuevos sospechosos por el robo a la planta Smurfit Westrock El robo a la fábrica de Smurfit Westrock, una empresa que es un gigante global del negocio del empaque de papel, fue uno de los más audaces de la historia reciente. Ocurrió el 18 de febrero último en la planta de la firma, ubicada en la calle Tomás Espora al 200, zona de Bernal. Un grupo comando de siete ladrones llegó a la 1 de la madrugada de aquel día al lugar. A punta de pistola, redujeron a los pocos empleados que había para llevarse 40 mil dólares y un lingote de oro de cien gramos -con un valor de 13 millones de pesos de la tasación del día-. Huyeron en tres autos. Nadie resultó herido. No se disparó una sola bala, una fortuna robada sin sangre. PUBLICIDAD Así, comenzó una investigación a cargo de la UFI N°7 del fiscal Leandro Barrera, con la Superintendencia de Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Policía Bonaerense. Esta semana, la Dirección de Investigaciones de la Superintendencia arrestó a dos nuevos sospechosos en Liniers. Se trata de Kevin Luis Vildoza -24 años, con domicilio en Wilde, ex empleado de un correo privado- y Maximiliano Fracarossi -32 años, oriundo de Berazategui-. Otros dos posibles sospechosos fueron identificados, entre ellos, una mujer colombiana. PUBLICIDAD Todos fueron encontrados en su aguantadero, un departamento ubicado en la calle Timoteo Gordillo, tras semanas de rastreo, en un operativo en donde intervino también la Policía de la Ciudad. Eventualmente, Vildoza y Fracarossi salieron. Así, terminaron retenidos en el suelo. Los investigadores pidieron allanar de urgencia el departamento. El lujo siempre es ajeno El fichaje llegó luego del arresto. Allí, se supo que Vildoza ya era buscado por otro robo a mano armada cometido este año, con un expediente a cargo de la UFI N°3 de Berazategui. Fracarossi, por su parte, tenía un pedido de captura vigente del año pasado por el mismo delito, firmado por el Juzgado de Garantías N°2 de Dolores. PUBLICIDAD El aguantadero de Liniers parece algo más modesto que las amenities que disfrutaron los compañeros de causa y presuntos cómplices de Vildoza y Fracarossi: los hermanos Caamaño, los supuestos jefes de la banda que robó la planta de la multinacional papelera. Emiliano Alberto Caamaño y su hermano menor, Matías David, fueron arrestados a fines de marzo último por la misma división. Ambos cayeron en dos countries de la zona de Hudson, en medio de una redada que incluyó 14 allanamientos entre partidos como Avellaneda y Berazategui. PUBLICIDAD Emiliano, señalado como el líder de la organización, intentó escapar por los techos; había diseñado un sistema de fuga con una escalera en su flamante casa, que no le sirvió de mucho. Los detectives lo corrieron para detenerlo mientras lo filmaban. El allanamiento al clan Caamaño a cargo de la Policía Bonaerense: uno de los detenidos se fuga por los techos La lista de material incautado a los Caamaño fue notable. Estaban los lujos de los capos de la banda, para empezar. Estos vecinos de country cayeron con dos motos de agua Yamaha GP 1900P valuadas en casi 30 mil dólares cada una, ocho relojes de marcas como Rolex, cadenas de oro, más de 40 millones de pesos y más de 40 mil dólares en cash crocante, y una máquina de contar billetes. PUBLICIDAD Ni hablar de las armas: seis pistolas y revólveres calibres .22 y 9 mm de marcas internacionales como Sig Sauer, varias con cargadores extensibles. Finalmente, estaba el cotillón. Les encontraron 16 aerosoles de espuma de carnaval -muy útil para bloquear lentes de cámaras de seguridad-, así como máscaras de monstruos y dos bizarras y poco creíbles pelucas. La banda, que años atrás se había vuelto célebre por su uso de drones, decidió un cambio en su tecnología: ahora, según la investigación, empleaban baroscopios, cámaras de endoscopía controladas por celular, que les permitían espiar a sus objetivos y -sospechan los detectives- romper cajas fuertes. PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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