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Crespo » Paralelo 32
Fecha: 29/04/2026 11:37
Una carrera silenciosa y perseverante que conquistó un alto reconocimiento en el ecosistema del folclore del interior del país. En una entrevista realizada por el periodista Egidio Luis Jacobi, el locutor y conductor Oscar Zaragoza repasó su extensa trayectoria en los medios y su compromiso sostenido con la cultura nacional, una vocación que lo llevó desde sus comienzos en radios locales de Crespo hasta convertirse en una voz reconocida en gran parte del país. Radicado en Crespo, Zaragoza es considerado un referente en la difusión del folklore argentino dándole oportunidad al menos difundido, o menos marketinero, definición que corre por nuestra cuenta. Su recorrido no sólo incluye su trabajo en radio, sino también su participación en proyectos culturales locales, como la revitalización del Coro del Centenario, que llegó a contar con una orquesta sinfónica y un desarrollo artístico destacado, durante su paso por la gestión municipal, desafío que aceptó en contextos políticos ajenos a sus propias convicciones. Durante la entrevista, recordó sus primeros pasos en la radio, una pasión que nació en su adolescencia, cuando simulaba programas junto a amigos utilizando discos y recortes periodísticos. Hace casi 39 años que empecé a hacer radio, relató, al tiempo que evocó sus comienzos en circuitos cerrados y sus primeras experiencias con programas de música nacional e internacional. Sin embargo, fue el folklore el que marcó su camino definitivo. Impulsado por referentes locales, comenzó a conducir ciclos dedicados a la música argentina y latinoamericana, en los que ya incorporaba contenidos culturales e históricos. Entendí que debía difundir lo que tiene que ver conmigo, con mi tierra, con mi país, explicó. Con sabor a las cosas nuestras Con el tiempo, su propuesta radial se consolidó en el programa Con sabor a las cosas nuestras, una iniciativa local que hoy tiene alcance federal. Actualmente se emite en más de 50 radios de todo el país, algunas de las cuales se replican en repetidoras que amplían aún más su alcance. El ciclo, que se difunde de manera autogestiva y sin fines comerciales directos, tiene como objetivo central promover la identidad cultural argentina. Yo mando el programa sin cobrar. La idea es que el mensaje llegue. A veces me entero de que se escucha en lugares como Chaco, Salta o Córdoba por gente que me llama. Incluso camioneros que me dicen que me escuchan en la ruta, explicó. Su presencia en festivales y eventos también fue clave para ampliar su reconocimiento. A lo largo de los años, recorrió escenarios emblemáticos como el Festival de Diamante y peñas tradicionales del país, generando vínculos con artistas y referentes del folklore. El compromiso de Zaragoza con el folclore trasciende lo profesional y se extiende a su ámbito familiar. Sus hijos, según contó, crecieron rodeados de música y danza, y hoy todos practican folclore, algunos incluso de manera profesional, en el rubro danzas nativas. Es algo que vino por la sangre, expresó, destacando que nunca impuso ese camino, sino que fue una elección natural dentro de un entorno culturalmente activo. Proyección territorial A lo largo de su carrera, logró consolidar una red de contactos y afectos en el ámbito artístico, siendo reconocido por figuras del folclore en distintos puntos del país. Su presencia constante en festivales como Cosquín y Diamante, y su labor como difusor, lo posicionaron como un caminador de escenarios, comprometido con visibilizar a artistas y -mediante entrevistas- rescatar las historias que siempre subyacen en las canciones y en sus intérpretes. En ese sentido, relató experiencias que reflejan el alcance de su trabajo, como ser mencionado en espacios emblemáticos del folclore argentino o ser invitado a encuentros con referentes de la cultura nacional. Lejos de conformarse, aseguró que continúa renovando su propuesta radial año tras año, incorporando nuevas secciones y manteniendo el eje en la difusión cultural. Siempre trato de darle una vuelta de rosca al programa, sostuvo, reafirmando su compromiso con la tarea de comunicar y preservar la identidad argentina. La historia de Oscar es, en definitiva, la de un trabajador de la cultura que, desde el interior del país y con perseverancia, logró penetrar fronteras federales. Una voz que, desde Crespo, sigue llevando nuestra música argentina a cada rincón donde haya alguien dispuesto a escucharla. El reconocimiento del ambiente Su presencia en festivales de todo el país lo convirtió en una figura conocida y respetada dentro del ambiente folclórico. Hoy, suele ser visitado por algunos de ellos en ocasión de su cumpleaños. Eso es fruto de caminar mucho. He ido a festivales sin grandes comodidades, haciendo el esfuerzo. Pero ahí es donde se construyen los vínculos. Durante años asistió al festival de Cosquín, entre otros, muy escaso de recursos y con gran esfuerzo, siempre apoyado por su esposa Andrea Cepeda y sus siete hijos. Las anécdotas abundan. Desde artistas que lo reconocen en distintos escenarios hasta situaciones inesperadas en templos del folclore tan emblemáticos como la Peña del Chuña, o lo de Balderrama, en Salta. Según nos han referido, en ambos recintos de renombre nacional e internacional, se presentaron cierta vez tres cantores entrerrianos que no iban a ser recibidos porque allí los programas se preparan con mucha antelación, pero ante el Chuña, por ejemplo, les bastó invocar a Oscar Zaragoza para que, al ser consultado por sus asistentes, el hombre respondiera: a Oscar no le podemos fallar, haceles un lugar a estos muchachos. Algo similar sucedió en Balderrama. Si, y esas cosas te emocionan, porque significa que el trabajo llega, comenta Oscar con su humildad habitual, cuando le hacemos referencia a estos relatos que hemos recogido de artistas locales que los protagonizaron.
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