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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/04/2026 11:12
Como parte del proceso de desclasificación de archivos históricos de la SIDE que está encarando el Gobierno, este martes se dio a conocer una segunda entrega, compuesta por 17 documentos, en un archivo digitalizado de 1419 páginas. Dentro del material revelado, se encuentra la publicación, en 1978, de un libro escrito por la propia central de inteligencia, en plena dictadura, para denunciar una campaña de desprestigio internacional. Tras una primera entrega en la que se destacaron, entre otras revelaciones, la de los formularios utilizados para censurar libros y películas y cómo se organizaba la oscura Comisión Asesora de Antecedentes de la SIDE en la dictadura, en esta nueva tanda se incluyeron decretos, informes y resoluciones que permiten profundizar la reconstrucción histórica durante el período 1946 - 1983, destacó Cristian Auguadra, secretario de Inteligencia del organismo. PUBLICIDAD Lo más destacado de las nuevas revelaciones es que se hallaron las pruebas de que fue la propia SIDE la que en 1978 se encargó de la producción de Argentina y sus derechos humanos, un libro a través del cual, desde la fachada de la ficticia Asociación Patriótica Argentina, se denunciaba una presunta campaña de desprestigio internacional contra el gobierno militar. En una guía que acompaña la difusión del material desclasificado, se informó que fueron halladas en el Fondo Documental SIDE dos ediciones del mismo libro, con ciertas diferencias puntuales entre ellos, pero con un contenido y formato similar. PUBLICIDAD La confección de la obra, escrita en castellano, inglés y francés, fue ordenada desde la oficina de Interior como parte del denominado Operativo Editorial. El equipo de investigación del Archivo Histórico halló un Sumario Administrativo gracias al cual pudo determinar que el Sr. Subsecretario A (8-Interior) encomendó a un agente de la SIDE la confección, elaboración, edición y distribución de un libro relacionado con el accionar de la subversión en el mundo y sus implicancias en la República Argentina, denominado Argentina y sus Derechos Humanos. PUBLICIDAD Ello implicó que un agente, bajo un nombre supuesto, integrara una asociación civil denominada Asociación Patriótica Argentina, actuando como secretario de prensa. Para ello, se le brindó documentación personal y tarjetas instucionales. El agente, con esta cobertura, realizó entrevistas y mantuvo correspondencia con familiares de fallecidos por la subversión, organismos de derechos humanos, personal de las Fuerzas Armadas y de las Fuerzas de Seguridad, imprentas, editoriales, medios de comunicación, dependencias estatales, etc. Según se desprende del sumario, el Operativo Editorial tuvo asignada una partida presupuestaria entre 1979 y 1983, se detalló. PUBLICIDAD Un mensaje que precede a la primera edición, fechado en septiembre de 1979, asegura que en la publicación se hallan debidamente documentados los más significativos atentados terroristas que ha padecido la República Argentina desde 1969 hasta ese momento. Se hace referencia también a algunos aspectos de la campaña que desde el exterior se realiza para desprestigiar a nuestro país, campaña que se desarrolla con gran despliegue publicitario; muy oneroso por cierto, pero con deformación maliciosa y mendaz de la actualidad y del pasado reciente, afirma el texto firmado por LOS EDITORES. PUBLICIDAD El objetivo, según sus palabras, era el de contrarrestar los injustificados ataques que llegaban desde el exterior. El pueblo argentino no merece el agravio que se le infiere, explicaban. Finalmente, en ese prólogo advertían a otras naciones del mundo sobre quienes usan el terrorismo para instaurar gobiernos adictos a las ideologías marxistas. PUBLICIDAD El oscuro libro: acusaciones, nombres y el gobierno en el lugar de la víctima Ya en el inicio del libro, aparece un mensaje perturbador: El producto neto de la venta de este libro será destinado a atender la educación de los huérfanos de padres víctimas de la delincuencia terrorista en la República Argentina". La obra escrita desde y por la central de inteligencia está dedicada a los héroes y mártires que ofrendaron el tributo generoso de sus vidas como testimonio de supremo renunciamiento en aras de un irrenunciable ideal de libertad. Y también a sus madres, a sus viudas, a sus inocentes huérfanos. PUBLICIDAD En ese mismo sentido, el primer contenido informativo es una lista de civiles asesinados por terroristas, diferenciados en políticos, empresarios, gremialistas, periodistas, funcionarios, diplomáticos, abogados, empleados, dirigentes estudiantiles y profesor universitario. La nómina no se queda allí, sino que se pone más específica, con las categorías víctimas de atentados terroristas en lugares públicos, subversivos ajusticiados por intentar desertar de Montoneros al comprobar el engaño en que habían caído, esposas de militares asesinadas junto a sus maridos y niños. En algunos de los casos mencionados, con duras descripciones de las muertes mencionadas, sobre todo de las de los menores de edad. PUBLICIDAD Siguiendo con los listados de víctimas, luego aparecen las del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea, la Policía Federal Argentina, la Policía de la provincia de Buenos Aires, Policía de otras provincias, Servicio Penitenciario Federal y Gendarmería. El total de asesinados mencionados con nombre y apellido en esa primera edición del libro es de 649 -en la segunda, solo figuran los nombres, sin descripciones ni cifras totales-. El prólogo con el que sigue el libro comienza con una mentira que oculta tanto a los autores reales como sus intenciones: Indignados, hartos de comprobar cómo cierta prensa extranjera deforma permanentemente la realidad de nuestro país, un importante grupo de ciudadanos nucleados en la Asociación Patriótica Argentina presenta a la opinión pública mundial este documento. Pretendemos que se sepa cuál es la verdadera historia del terrorismo en la Argentina. Generosamente pretendemos transmitir a todos los pueblos hermanos y, en especial, a aquellos que han empezado a sufrir en sus propios suelos la agresión de la subversión marxista internacional, la triste experiencia que nos tocara vivir a los argentinos, gracias a Dios ya superada, continúa. El mensaje, en el que ya comienza a vislumbrarse cómo se apunta contra organismos de derechos humanos como la Cruz Roja Internacional y Amnistía Internacional, sigue: Creemos en la verdad y que ella termine por imponerse a todo, aunque se trate, en lo que a la Argentina respecta, de una insidiosa conjura basada, en la deformación sistemática de los hechos, deformación que es alimentada por los mismos delincuentes terroristas que se pasean por el mundo con sus bolsillos repletos de dólares, luego de haber huido de nuestro país. Para los ghost writers de la SIDE, la falsificación inventada por la propaganda marxista ha producido confusión y cierta agitación internacional, y apuntaron que una vez más el imperialismo rojo utilizó su arma psicológica predilecta; la ciencia de la discordia, el arte de la descomposición, la técnica de la mistificación. Con citas textuales de Lenin y Mao Tse-Tung, afirmaron: Todas las bandas terroristas que intentaron hacer estallar nuestro país se jactaron, sin ningún embozo, de su pertenencia ideológica al marxismo-leninismo, como lo continúan haciendo sus órganos clandestinos de propaganda. Por lo tanto, el presente documento que ofrece la Asociación Patriótica Argentina ha sido impreso con el propósito de aportar con crudeza las evidencias de una experiencia similar a las padecidas por los rehenes asesinados en la embajada Saudita de Kartum y las víctimas de la matanza de Múnich y de la masacre del aeropuerto de Lod. Y que, de no conjugarse a tiempo, hubiera finalizado en genocidios como los de Katyn, Auschwitz y Hungría, compararon sin sonrojarse en el final del prólogo. Ya oficialmente en el cuerpo del libro, el inicio plantea un panorama referido al terrorismo en el mundo, con ejemplos de atentados en otros países y utilizando como eje palabras del papa Paulo VI, con una frase que se refería a ese convulsionado tiempo como la tempestad de la Historia de la Humanidad. Incluyen mapas y hasta una sinopsis del terrorismo marxista en el mundo, que comienza en 1920 e incluye, año por año y para cada país latinoamericano, los nombres de las organizaciones que consideraban movimientos subversivos. También hay una lista de organizaciones terroristas que actualmente conmueven al mundo. Un breve repaso del terrorismo en Argentina comienza contando que en 1959, los sectores marxistas liderados por John William Cooke en el peronismo ya mantenían directos contactos con Cuba y el inicio de lo que consideraron el inicio del desarrollo de las organizaciones subversivas armadas en el país. En la segunda edición, esa historia terrorista estaba más desarrollada y culminaba con un listado de principales responsables (aún prófugos) del genocidio argentino. Solo mencionaban a políticos y miembros de organizaciones armadas que combatían a la dictadura. Con un título irónico, el libro prosigue con un Curso abreviado para destruir la imagen de un país y los requisitos a cumplir para preparar una buena campaña de desprestigio de un país. Entre esos requisitos, los más destacados eran: - Saber inventar historias de torturas, violaciones en las más variadas formas, etc.. Cuanta mayor imaginación se tenga más truculenta resultará la historia y más despiadadamente aparecerán agraviados los derechos humanos. - Crear organizaciones de carácter internacional y nacional para que se ocupen de defender los derechos humanos. Si ya están creadas, asegurarse su colaboración. - Lograr un buen apoyo de agencias de noticias y corresponsales extranjeros. Para los autores, el objetivo de los delincuentes subversivos era impedir que se concrete el Proceso de Reorganización Nacional encarado por las Fuerzas Armadas en el país. En ese sentido, hacían mención, por primera vez en el libro, del aprovechamiento del Mundial de 1978 como acontecimiento de repercusión internacional para difundir lo más ampliamente posible una imagen negativa del país, una imagen que de sensación de inseguridad, temor y de constantes peligros para el que nos visite como turistas o para quienes estén dispuestos a radicar industrias o invertir capitales en nuestro país. Desde la SIDE (encubierta como Asociación Patriótica Argentina) les apuntaron principalmente como responsables de la campaña de desprestigio al Comité Internacional de la Cruz Roja, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y Amnistía Internacional, entre otras organizaciones. El Comité Internacional de la Cruz Roja se ha convertido en un polo aglutinador del frente de familiares de presos terroristas, con el fin de acumular fuerzas para lanzar contra Argentina ataques de nivel crecientes bajo el pretexto de denunciar violaciones a los llamados derechos humanos, se denuncia en el libro. Pero fueron más allá: sin el más mínimo cuidado por ocultar los trabajos de inteligencia realizados contra las personas apuntadas, publicaron las fotos y hasta los domicilios en Buenos Aires de los representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja Rolf Jenny, Teresa Muñoz y Romaine Tissiere, así como también de varios de sus colaboradores. Nunca se supo que Rolf Jenny o Walter Meyer o Teresita Muñoz o Romaine Tissiere o el Comité Internacional de la Cruz Roja o la misma Cruz Roja Argentina se preocuparan por los derechos humanos de las víctimas de la subversión ni por sus huérfanos ni por sus viudas. Ni por sus padres. Ni por sus hogares destrozados, escribieron en mayúsculas, en un agresivo mensaje. Desafiaban directamente a Rolf Jenny y a toda su pandilla. El texto creado en la central de inteligencia estatal continuaba describiendo atentados y hasta ajusticiamientos de terroristas por parte de otros terroristas. No siempre en el libro los agentes encubiertos lograron disfrazar su lugar dentro del gobierno, como en este párrafo escrito insólitamente en primera persona: Así es como nacen y se difunden escalofriantes y tremebundas historias cuya autoría nos adjudican. Asi es como surgen las incongruentes movilizaciones en favor de los derechos humanos (únicamente de los terroristas y no de los de las otras personas que ellos asesinan) y contra la imagen de un gobierno que, precisa y ansiosamente, desea asegurarle a su pueblo una sociedad donde el crimen, la violencia, el atropello no formen las bases de la vida diaria; donde la circulación de las balas no sustituya el libre flujo del pensamiento; donde los triunfos electorales no se obtengan a expensas de las ideas, sino a partir de ellas. El libro acusa incluso a Naciones Unidas de haberles brindado 3,2 millones de dólares a terroristas en calidad de refugiados. El auge del terrorismo a nivel mundial hace necesario un estudio profundo de cada uno de los problemas tanto en lo que respecta a los derechos humanos como al problema de los refugiados, para no caer ingenuamente en el juego de la subversión marxista-leninista, acusaban. Fotos de cadáveres y relatos de terroristas En un apartado de la obra de la SIDE, se observa una serie de fotografías de cadáveres de víctimas de atentados cometidos por grupos armados. Son imágenes crudas, sin filtro, con el único fin de impactar al lector, de horrorizarlo. También se incluyen fotos de algunas de las cárceles del pueblo de Montoneros, donde mantenían secuestrados, juzgaban y ejecutaban a militares y enemigos. Por otro lado, compartieron el relato de Mario Firmenich y Norma Arrostito del asesinato del Teniente General Pedro Eugenio Aramburu en la revista de Montoneros La causa peronista. Pero el golpe más bajo de la publicación llega con el nombre Inocentes criaturas víctimas de la demencial furia homicida de los terroristas argentinos. Allí, se cuentan historias de niños muertos en medio de atentados terroristas, como el caso de Juan Eduardo Barrios, de 3 años. Un niño que aún no había aprendido a deletrear la palabra Patria y mucho menos la palabra Justicia, porque la seguridad, para él, era simplemente la mano de su madre, lo presentaron. La mención al boicot al Mundial de 1978 Para llamar la atención del mundo, los terroristas marxistas asesinaron al presidente del Comité Organizador del Mundial 78, General Ornar ACTIS. Este episodio tuvo una sola explicación. Muy clara. Muy directa. El terrorismo subversivo buscó con ese asesinato sumar argumentos negativos a la campaña de desprestigio internacional para la Argentina, tratando de demostrar que en nuestro país se vive un clima de terror e inseguridad. Con ello, obviamente, se persiguió el objetivo de lograr que el país perdiera la condición de sede de tan importante evento deportivo mundial, se indica. Si bien el asesinato de Actis fue adjudicado de manera inmediata a Montoneros por la dictadura, la organización armada negó siempre la acusación. Distintas investigaciones posteriores incluso apuntan a un posible enfrentamiento interno en la cúpula militar y que podría haber sido la Armada, con Carlos Alberto Lacoste, la responsable del homicidio. En el libro, cuentan que un tiempo después del mencionado asesinato, numerosos funcionarios argentinos y extranjeros de variados niveles comenzaron a recibir una curiosa tarjeta. Se trata de una imitación del logotipo adoptados por los organizadores para identificar el Mundial 78, con agregados que delatan la mano de la subversión. En efecto, las tarjetas, de costosa impresión y a varios colores, llevan leyendas agresivas enmarcando el logotipo con alambre de púas atado. Estas tarjetas preferentemente fueron despachadas desde Italia. Luego, al referirse a dirigentes socialistas europeos, como el francés Francois Miterrand, dejaron mensajes amenazantes tras invitarlos a visitar el país y a no creerles a los asesinos que se han escapado de nuestro país: ¡Por amor de Dios! ¡Cuídense...! ¡...no vaya a ser que cualquiera de estos días los secuestren y aparezcan en un camino con el cuerpo acribillado a balazos!. También se desarrolla la idea de intentos de boicot a un Congreso Internacional de Cancerología convocado por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC) y al Mundial de Hockey sobre césped que se realizó en el país en 1978, unos meses antes que el de fútbol. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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