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Fecha: 29/04/2026 10:08
Es bien sabido que tener una mala calidad del sueño, una vida sedentaria y no hacer ejercicio es perjudicial para la salud. Varios estudios demostraron vínculos entre estos factores y diversas dolencias como enfermedades cardiovasculares, alteraciones neurocognitivas y hasta la muerte prematura por cualquier causa. Ahora, un nuevo estudio investigó acerca de los tiempos necesarios de sueño y actividad física para reducir las probabilidades de desarrollar demencia en personas mayores a 35 años. Para evaluar tres comportamientos cotidianos respecto al desarrollo de demencia (la actividad física, el tiempo sedentario y la duración del sueño), investigadores de la Universidad York (en Canadá) hicieron un metaanálisis de decenas de investigaciones de cohorte que siguieron durante años a millones de personas adultas sin demencia al inicio. La demencia engloba varias enfermedades que afectan a la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas y es una de las principales causas de muerte en adultos mayores. Según los últimos datos de la Organización Mundial de Salud, para 2021, 57 millones de personas padecían demencia y se proyecta que esta cifra se triplique para 2050, mientras que, de esa totalidad, entre el 60 y el 80 % de los casos correspondían a alzhéimer, la forma más común de la enfermedad. Cuántas horas se deben dormir y qué pasa con el sedentarismo Cuando hablamos de sueño, no es bueno dormir poco ni dormir demasiado: en concreto, dormir menos de siete horas por noche se vincula con un aumento del 18 % en el riesgo de demencia, mientras que dormir más de ocho horas lo incrementa en un 28 %, en comparación con quienes duermen entre siete y ocho horas. Eso ocurre porque durante el sueño, el cerebro activa sistemas de limpieza que eliminan desechos metabólicos y regulan la inflamación, mientras que dormir poco podría interferir con estos procesos. En el caso del sueño prolongado, las causas son menos claras, ya que, podría reflejar problemas de salud subyacentes o, incluso, cambios tempranos asociados al deterioro cognitivo. Por su lado, el sedentarismo es un factor de riesgo relevante porque pasar ocho horas o más al día sentado se asocia con un incremento del 27 % en el riesgo de demencia, según los datos analizados. Es importante destacar que sedentarismo y falta de ejercicio no son exactamente lo mismo porque una persona puede cumplir con su cuota semanal de actividad física y aun así pasar demasiadas horas sentada, un patrón cada vez más común en trabajos de oficina y estilos de vida urbanos. Qué ocurre con el ejercicio En el estudio se indicó que permanecer largos periodos sin actividad física se vinculó con problemas metabólicos como la resistencia a la insulina, la inflamación crónica y el estrés oxidativo, todos ellos factores que pueden afectar negativamente al cerebro. Los resultados del estudio arrojaron que las personas que cumplen con niveles regulares de actividad física presentan un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia y lo que reveló la investigación no es nuevo: al menos 150 minutos a la semana de ejercicio aeróbico (20 a 22 minutos al día). Lee también: El ejercicio es el principal garante de la longevidad, según los expertos En términos generales, el riesgo se reduce en aproximadamente un 25 % en comparación con quienes llevan una vida inactiva y este hallazgo se basa en 49 estudios que, en conjunto, analizaron a más de 2.8 millones de personas. Los autores del estudio explican que la actividad física mejora la circulación sanguínea, favorece la salud cardiovascular y estimula la liberación de sustancias que protegen las neuronas, a la vez que podría ayudar a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, procesos implicados en el envejecimiento cerebral.
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