Ambani ofreció al Gobierno colombiano llevarse 80 hipopótamos a su propio centro de rescate de fauna en el oeste de la India, después de que Bogotá autorizara la eutanasia para controlar a esta especie invasora introducida en el país por el narcotraficante Pablo Escobar.
Estos 80 hipopótamos no eligieron dónde nacieron, ni crearon las circunstancias a las que ahora se enfrentan. Son seres vivos y sensibles, y si tenemos la posibilidad de salvarlos mediante una solución segura y humana, tenemos la responsabilidad de intentarlo, declaró el empresario en un comunicado publicado este martes.
Ambani, el hijo menor del hombre más rico de Asia y directivo del imperio empresarial Reliance Industries, propuso que los hipopótamos sean trasladados al centro de conservación Vantara, en el estado de Gujarat, el cual ya alberga a primates, grandes felinos, elefantes y otros animales rescatados.
Colombia lleva años debatiendo qué hacer con los casi 200 hipopótamos salvajes que habitan las riberas del río Magdalena, en el centro del país, luego de que cuatro ejemplares de esta especie invasora fueran introducidos por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de los ochenta.
A mediados de abril, el Ministerio de Ambiente colombiano anunció que sacrificaría a 80 de estos animales para frenar una reproducción que, sin medidas de control, podría elevar la población hasta los mil para 2035, según estimaciones de la propia cartera.
La decisión llegó después de que ningún país aceptara recibir a los hipopótamos, según afirmó la ministra de Ambiente, Irene Vélez.
La compasión y la seguridad pública no son fuerzas opuestas. Con ciencia sólida y una planificación cuidadosa, es posible proteger a las comunidades ribereñas, preservar los ecosistemas y salvar la vida animal. Vantara cuenta con la experiencia, la infraestructura y la determinación necesarias para respaldar este esfuerzo, en los términos que Colombia exija, afirmó Ambani en un comunicado.
Las autoridades y expertos colombianos advierten que la presencia de hipopótamos pone en riesgo los ecosistemas acuáticos, y en especial a especies nativas como el manatí. Al ser animales territoriales y agresivos, suponen también un riesgo para las comunidades ribereñas, según un informe del Instituto Humboldt de 2022.
El origen de la crisis: los cuatro ejemplares que Pablo Escobar trajo de África.
El origen de esta problemática se remonta a la década de 1980, cuando Pablo Escobar importó ilegalmente cuatro hipopótamos desde África para su zoológico privado en la Hacienda Nápoles, ubicada en el Magdalena Medio.
Tras su muerte en 1993, muchos de los animales exóticos fueron trasladados a zoológicos, pero los hipopótamos quedaron en libertad. Sin depredadores naturales y con condiciones ambientales favorables, comenzaron a reproducirse rápidamente.
A lo largo de tres décadas, estos animales se expandieron por la región, adaptándose a los ríos y humedales colombianos. La falta de control temprano permitió que la población creciera de manera exponencial, convirtiéndose en uno de los casos más llamativos de especies invasoras en América Latina.