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» La Nacion
Fecha: 29/04/2026 06:48
Este 29 de abril se estrena una serie muy esperada por los fanáticos de las novelas: La Casa de los espíritus, inspirada en el libro, con el mismo nombre, de la escritora chilena Isabel Allende que se publicó en 1982 y que rápidamente se consolidó como una de las piezas más influyentes de la época. A su vez, la novela se inspira en un inmueble histórico de la capital de Chile. En el barrio Italia, en el corazón de la comuna de Providencia, en la intersección de la avenida Salvador con calle Fresia, se ubica una de las mansiones más antiguas y embrujadas de Santiago: la denominada Casa de los Espíritus. Una bella casona de 796 metros cuadrados construida en 1910 con 14 dormitorios y seis baños, donde se realizaron las primeras sesiones espiritistas de la capital y donde también ocurrió un crimen que conmocionó a la aristocracia santiaguina. El escritor César Parra, en su libro Guía mágica de Santiago, relata que este palacio fue el hogar de la familia Arrieta Fernández y, posteriormente, de la familia Larraín Echeverría. La señora de la casa, Inés Echeverría, mejor conocida por su alias de Iris, era teosófica y practicaba, junto a sus famosas amigas Ximena y Carmen Morla Lynch, la religión más popular del siglo XIX: el espiritismo Las Morla eran capaces de hacer correr por los retumbosos corredores pianos, mesas de comedor y otros armatostes. El escritor Freddy Alexis, en el programa La Tarde es Nuestra, detalló por su parte que realizamos investigación de carácter paranormal en esta casona y efectivamente hay cosas extrañas, pasan temas que tienen que ver con intercambios de energía, sobre todo en el subterráneo, donde se siente cierto golpe de energía, cambios de temperatura, cosas inexplicables. Esta casa tiene una historia bien oscura, es histórica a nivel paranormal porque en su interior se realizaron las primeras sesiones de espiritismo. Se juntaba la clase alta a contactarse con los espíritus, con el Más Allá. Hay dos personajes importantes que son las hermanas Morla, que trajeron la primera tabla de Ouija a Chile, y eso se practicaba en esta casona. Alexis añadió que aquí hubo un jardín infantil hace unos años. Las maestras por la noche, cuando cerraban el jardín, dos veces llamaron a bomberos porque en el último piso habían visto humo y llamas, pero bomberos entraba y no vieron nada quemado. Vecinos dicen que han visto niñas, el tema de amagos de incendio. José Matute Mora, excomandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago durante 10 años, en una nota publicada por el diario La Tercera, corrobora lo anterior recordando que en 1997 el teléfono de la central anunció un incendio en la casona de Providencia. Despachamos tres máquinas hacia el lugar, pero cuando llegamos no había nada: ni fuego, ni humo, ni olor a quemado. Reinaba una absoluta tranquilidad. Esa situación se repitió varias veces a lo largo de dos años. Algo extraño sucedía, porque no era uno, sino varios vecinos a la vez llamando por lo mismo, llamas que parecían salir de la casa y se apagaban solas. Freddy Alexis detalló que la fama sobrenatural de la casona de Providencia, también conocida como Palacio Echeverría, parte en el año 30 con la muerte de la hija de Iris, que fue asesinada por su marido. En efecto, en 1933, la hija de doña Inés Echevarría, Rebecca Larraín Echeverría, quien por entonces tenía 37 años, fue asesinada por su marido, el arquitecto Roberto Barceló, en el interior de la misma mansión. Este crimen, que sacudió a la aristocracia de la capital, habría dado pie a la serie de eventos paranormales que, ocho décadas después, continuarían ocurriendo. Hace 10 años se realizó una sesión de ouija en la casona y hubo contacto con los espíritus. En ese momento, la respuesta en la tabla fue Iris, donde decía tener un dolor muy grande. El espíritu de Iris da vuelta en la casa por la pena que tiene, agregó Alexis. Ocupada en los últimos años del pasado siglo por una empresa de arquitectura y por empleados y ejecutivos del grupo Busel, la Casa de los espíritus de Providencia seguiría dando que hablar. Vecinos y trabajadores del edificio reportarían sobre inquietantes sucesos, como la supuesta presencia del fantasma de una niña que suele aparecer en la ventana principal del segundo piso, además de cajas que se caen solas y puertas que se cierran, fenómenos que siempre se acompañan de una inexplicable ráfaga de aire helado. La recepcionista Jéssica Contreras, en una nota publicada por La Tercera, recordó que a esta casona le decíamos el Castillo. A veces se siente como que pasa un frío por delante. La primera vez creí que era sugestión. No pasaron ni dos segundos y todas las cajas de la bodega se vinieron abajo. Fui a mirar y no pude entrar. Esa misma ráfaga gélida me lo impidió. El ingeniero Roberto Busel, director ejecutivo de la empresa Busel, agregó que yo era escéptico, no creía que los muertos pudieran hacer cosas, pero ahora estoy convencido de que la energía queda. No es que los muertos penen, pero esa energía está aquí. Estás usando la radio y de repente se prende y se apaga sin ninguna lógica. Se abren y cierran las puertas, se caen las cajas. Acá todo se mueve. Mi madre ha traído a cuanto machi encontró. Alguna época, el olor a sahumerio fue permanente. Lo último que se supo de la Casa de los espíritus de Providencia es que fue puesta oficialmente a la venta por sus actuales dueños, a cambio de 1500 millones de pesos chilenos (aproximadamente US$1.687.000). Tuvimos esta casa durante mucho tiempo. Me dio la satisfacción de reciclarla y remodelarla. Hoy merece un nuevo dueño. Es una casa extraordinariamente linda. Cuando la restauramos tratamos de mantener su diseño original, con techos de gran altura, molduras muy bien logradas, cielos bien decorados y parqués en excelente estado. Todo contribuye a crear una atmósfera de otra época. No creo que el peso de su historia influya en su venta. El principal obstáculo es la normativa municipal. Las actividades permitidas en el sector son limitadas, lo que frena la inversión. Hubo interés de instalar un museo en la casa, lo que pudo haber impulsado aún más el Barrio Italia, pero no lo permitieron, relató Roberto Busel al medio LUN.
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