29/04/2026 00:01
29/04/2026 00:00
29/04/2026 00:00
Parana » Informe Digital
Fecha: 28/04/2026 22:45
De la redacción de INFORME DIGITAL La crisis de salud mental en Entre Ríos escaló este martes al centro de la escena política. El ministro Daniel Blanzaco enfrentó una interpelación en la Cámara de Diputados, donde debió dar explicaciones por el aumento de suicidios y la capacidad real del sistema sanitario para responder a una problemática que ya supera la media nacional. La exposición dejó algo más que números: expuso un conflicto político abierto y una preocupación social creciente. En la provincia, donde los casos golpean con fuerza en jóvenes y adultos, el tema dejó de ser sanitario para convertirse en un problema de gestión y de poder, con impacto directo en la agenda del gobernador Rogelio Frigerio. Los números que encendieron la discusión El dato que atravesó toda la sesión fue la tasa de suicidios, superior al promedio argentino. Blanzaco reconoció además un incremento sostenido de intentos en los últimos años, con registros que reflejan la gravedad del cuadro. La oposición apuntó a la falta de recursos, la escasez de profesionales y la debilidad de las políticas de prevención. También cuestionó la falta de estadísticas actualizadas en algunos períodos, un punto sensible que dejó al descubierto falencias en el seguimiento del problema. El ministro respondió con un diagnóstico complejo: admitió dificultades, defendió la ampliación de dispositivos territoriales y sostuvo que la provincia atraviesa un proceso de reorganización del sistema de salud mental. Aun así, evitó dar plazos concretos para revertir la tendencia. La presión política que se abre La interpelación dejó un escenario claro: la salud mental se convirtió en un frente de conflicto para el Gobierno provincial. El tema impacta de lleno en la gestión y abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta en el corto plazo. En términos políticos, la discusión ya empezó a proyectarse más allá de la Legislatura. La oposición encontró un eje de crítica con fuerte sensibilidad social, mientras el oficialismo intenta sostener la idea de un sistema en transición. Lo que viene ahora es clave: más controles legislativos, presión por resultados y un tema que difícilmente salga de la agenda. En una provincia donde los indicadores preocupan y los casos crecen, el margen para errores se achica. Y el costo político, también.
Ver noticia original