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Fecha: 28/04/2026 19:57
Llegar a Marte podría requerir menos tiempo del que plantean los esquemas tradicionales de vuelo interplanetario, según una curiosa propuesta presentada por un científico brasilero. De acuerdo a un estudio realizado por Marcelo de Oliveira Souza, investigador de la Universidad Estatal del Norte de Río de Janeiro, usar datos orbitales de asteroides puede ayudar a encontrar trayectorias más directas entre la Tierra y el planeta rojo, con una ventana especialmente favorable en 2031. La idea no consiste en viajar por el asteroide ni en usarlo como escala, sino en aprovechar la información de su trayectoria para detectar nuevos caminos que los métodos habituales podrían pasar por alto. Según el trabajo, el escenario más extremo permitiría una misión completa Tierra-Marte-Tierra de aproximadamente 153 días: 33 días para llegar, 30 días de permanencia en Marte y 90 días para regresar. El estudio también plantea una variante más moderada, de unos 226 días en total, con 56 días de viaje de ida, 35 días en la superficie marciana y 135 días para el retorno. En ambos casos, la clave está en la alineación de 2031 y en el uso de trayectorias ancladas en el plano orbital asociado a CA21. Cómo funcionaría el atajo hacia Marte Las misiones a Marte suelen planificarse alrededor de las oposiciones marcianas, que ocurren cada 26 meses, cuando la Tierra y Marte quedan del mismo lado del Sol y la distancia entre ambos planetas se reduce. Esa ventana permite ahorrar energía, pero no necesariamente garantiza el viaje más corto. El planteo del científico brasilero incorpora otro elemento: los datos de pequeños cuerpos del sistema solar. En este caso, el análisis toma al asteroide 2001 CA21 como una plantilla geométrica. A partir de esa órbita, el investigador evaluó posibles trayectorias para las ventanas de 2027, 2029 y 2031. Leé también: Perseverance en Marte: cinco años de exploración y un futuro incierto para sus descubrimientos El resultado más favorable aparece en 2031. Para esa configuración, la geometría entre la Tierra, Marte y el plano orbital asociado al asteroide permitiría caminos más directos, con tiempos de vuelo mucho más ajustados que los usados como referencia en misiones tradicionales. Vale aclarar que el estudio no anuncia una misión inmediata, sino una forma distinta de buscar oportunidades de viaje. Para convertir ese esquema en una misión real, harían falta sistemas capaces de alcanzar velocidades muy altas, maniobras de frenado complejas y tecnologías avanzadas, como propulsión nuclear térmica, arquitecturas híbridas o asistencia orbital. Además, requeriría resolver desafíos de ingeniería, combustible, protección de la tripulación, entrada atmosférica, comunicaciones y operaciones en superficie. Sin embargo, el valor del trabajo está en el método. Si los datos de asteroides pueden servir para detectar rutas rápidas, los planificadores de misiones podrían sumar una nueva herramienta a los modelos de navegación interplanetaria. En un futuro con más sondas, telescopios y catálogos de objetos cercanos a la Tierra, esa información podría ayudar a identificar ventanas de viaje que hoy no son tenidas en cuenta y que nos podrían acercar, no solo a Marte, sino a otros destinos espaciales.
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