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» TN
Fecha: 28/04/2026 19:08
Este martes, se conocieron las declaraciones de Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, la denominada pareja diabólica que está acusada de promover y organizar fiestas que involucran a una presunta red de prostitución, hoy investigada por la Fiscalía de Milán en Italia. El escándalo creció debido a que los invitados a estos eventos eran futbolistas y reconocidos deportistas. Buttini y Ronchi son considerados promotores de la organización criminal que usaba una empresa como fachada. Además, según estima la Fiscalía, serían los responsables de gestionar a las mujeres y las reuniones con los deportistas. Ninguna actividad ilegal, solo veladas sociales sencillas para clientes adinerados, dijeron en su declaración de este martes, según informó su abogado en diálogo con La Gazzetta dello Sport. Por otra parte, el abogado agregó detalles sobre la declaración de sus clientes con una frase que llamó mucho la atención. Dieron explicaciones técnicas y fueron muy precisos. La Dr. Ronchi es licenciada en economía y Buttini es topógrafo. Empezaron de cero y crearon un mundo que gira en torno a lo efímero, con una clientela que gasta seis o siete mil euros en botellas de vino. Cosas que son perfectamente normales para ellos, igual que es normal para nosotros ir de compras al supermercado, aseguró el letrado, según La Gazzetta dello Sport. Estas palabras fueron replicadas por muchos medios de Italia y generaron un gran revuelo entre los usuarios en redes sociales. La trastienda del escándalo de las fiestas VIP en Italia La investigación, encabezada por el Tribunal de Milán junto a la Guardia di Finanza, apunta a que la agencia operaba como una fachada de servicios de lujo, pero en paralelo ofrecía experiencias VIP que incluían prostitución y suministro de sustancias como el óxido nitroso, conocido como gas de la risa. Los principales responsables, Emanuele Buttini y Deborah Ronchi, fueron detenidos por orden de la jueza Chiara Valori, acusados de explotación de la prostitución y lavado de dinero. En los operativos, las autoridades incautaron más de 1,2 millones de euros. El esquema era sofisticado: a través de redes sociales, especialmente Instagram, la agencia promocionaba una vida de lujo con fotos junto a celebridades y ofrecía acceso a clubes exclusivos como JustMe Milano y otros espacios de alto perfil. Detrás de esa fachada, se coordinaban encuentros privados con mujeres que, según la causa, debían entregar parte de sus ganancias y pagar su propio alojamiento. Además, las escuchas judiciales revelaron pedidos de drogas durante las fiestas y situaciones delicadas, como el testimonio de una mujer que aseguró haber quedado embarazada tras un encuentro con un futbolista.
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