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Fecha: 28/04/2026 15:07
Unos exploradores enviaron un robot a tres kilómetros de profundidad bajo la superficie del océano, cerca de Alaska, para buscar criaturas extrañas, e inesperadamente encontraron oro. Para ser más concretos, encontraron una masa dorada, lisa y brillante, con un desconcertante agujero, que estaba pegada a una roca del fondo marino. ¿Era un coral? ¿Una esponja marina? ¿Un alienígena? No, concluyeron los exploradores. Después de más de dos años de investigación, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos dijo esta semana que los investigadores la habían identificado como parte de una anémona de aguas profundas. El "orbe dorado", como lo llamaron muchos periódicos y revistas científicas tras su hallazgo en 2023, dejó perplejos a investigadores y aficionados a las profundidades marinas de todo el mundo. Fue avistado en un viaje de tres semanas por la costa sur de Alaska que realizó ese verano el NOAA Ocean Exploration, un programa federal que se adentra en mares desconocidos. Desde un barco en la superficie del agua, un equipo utilizó un vehículo de inmersión teledirigido para recoger más de 300 muestras de criaturas de las profundidades marinas. En la séptima inmersión, el robot estaba explorando montañas submarinas cuando los científicos vieron el objeto dorado sobre una roca, brillando junto a esponjas marinas blancas. Los científicos acercaron el robot. Entonces decidieron picarlo. Un brazo teledirigido rascó la superficie del objeto, con lo que reveló que era blando y escamoso, según mostraron las imágenes de video del robot. Los científicos querían recolectar una muestra, pero la roca era demasiado grande para levantarla. En su lugar, utilizaron el tubo de succión del robot para aspirar suavemente el material dorado. La semana siguiente, los científicos dijeron que el objeto, de unos diez centímetros de diámetro, seguía sin ser identificado. No estaba claro si se trataba de una nueva especie o de una fase desconocida de una ya existente, dijo entonces Ocean Exploration en un comunicado. "¿No es el fondo marino un lugar maravillosamente extraño?", dijo en el comunicado Sam Candio, científico del NOAA que participó en la expedición. "Aunque nos hace sentir un poco humildes que este hallazgo nos haya dejado perplejos, sirve para recordarnos lo poco que sabemos sobre nuestro propio planeta". Durante meses, un equipo de científicos del NOAA, la Institución Smithsonian, el Museo Estadounidense de Historia Natural y varias universidades analizó el objeto. En un informe publicado la semana pasada, los científicos dijeron que la secuenciación del ADN de la masa les había dado una respuesta: Relicanthus daphneae. Se trata de una especie animal, un tipo de anémona con largos tentáculos --generalmente morados, rosáceos o rojos-- que se encuentra en el fondo de los océanos de todo el mundo. Esta especie no se ha observado mucho porque vive en un hábitat inaccesible, dijeron los científicos. Pero observar otras anémonas permitió a los científicos determinar que el objeto formaba parte de una base, normalmente oculta, sobre la que descansa el animal. Las imágenes de otras anémonas mostraron que también se posaban sobre masas de color dorado adheridas a rocas, dijeron los científicos. Descubrieron que esa parte, llamada cutícula, podía quedar atrás cuando la anémona se desplazaba. "Por eso seguimos explorando", dijo esta semana en un comunicado el capitán William Mowitt, director en funciones de Exploración Oceánica del NOAA, "para desvelar los secretos de las profundidades". John Yoon es un reportero del Times radicado en Seúl que cubre noticias de última hora y de actualidad.
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