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  • Damián Szifron revolucionó las calles de Ramos Mejía: en exclusiva, el rodaje de El sobrino

    » Clarin

    Fecha: 28/04/2026 15:02

    La información empezó a circular en voz baja, con prudencia, pero resultó imposible mantener el secreto: Damián Szifron volvió a las calles de su infancia y plantó la prolongación de su ojo biónico, la cámara, sobre Avenida Rivadavia 13.800. Las vías del tren Sarmiento funcionaron como "escenografía" lateral para una de las escenas de El sobrino, la película que anunciaron desde Netflix, con Leonardo Sbaraglia, Rita Cortese, Luisana Lopilato, Valeria Lois y Luan Adler Fuks. Después de Hollywood, del rodaje estadounidense de Misántropo, con Shailene Woodley y Ben Mendelsohn, Szifron decidió apostar por sus pagos, impregnar sus imágenes de Conurbano y posar la lente en el viejo puente peatonal que indica "Bienvenidos a Ramos Mejía", en la intersección de Avenida Rivadavia y Moreno. Un carril cortado tras un permiso municipal, varios extras cubiertos por mantas y un taxi estacionado con el director a bordo dieron algunas pistas de lo que será el hábitat de esta historia sobre un pianista de renombre internacional que en la cima de su carrera ve tambalear su ego cuando descubre que su sobrino de nueve años posee un talento musical que podría superarlo. Antes de amanecer, dos motorhome con el cartel de la productora K&S, estacionados en Avenida de Mayo al 200, al frente de una escuela histórica de Ramos Mejía, la N°4 José de San Martín, sugirieron que estaba a punto de montarse el gran set. El club Estudiantil Porteño, institución fundada hace 124 años, fue una de las locaciones utilizadas bajo un pacto de silencio. El equipo de producción y los extras también pasaron por un salón de fiestas de ese barrio, sobre la calle Pueyrredón. Clarín recorrió diversos puntos tras la pista del creador de Los simuladores. El regreso del hijo pródigo Finalmente, sobre una de las avenidas más extensas del mundo, irrumpió el "hijo pródigo" de "La perla del Oeste". Su calma al dar indicaciones a su equipo contrastaba con el ritmo de ese punto neurálgico entre colectivos atiborrados rumbo a Plaza Once y Constitución y vecinos que intentaban resolver cómo viajar a Capital por la reducción de frecuencias. "Tenemos prohibido hablar, dar detalles de la filmación, pero están en presencia de una película histórica. Fue un día de suerte, cayeron en el set de lo que va a ser un gran recuerdo para el cine argentino", advirtió alguien de la producción. Mientras, un grupo de comerciantes de la zona intentaba hacer llegar un agradecimiento al director por su vuelta "tierra adentro". "Todo lo que toca lo hace oro. Damián volvió de culto una panadería histórica de Ramos, La Esperanza, en una escena de Los simuladores que con los años se viralizó. Ojalá que a nuestros locales les toque estar aunque sea cinco segundos en la película", comentó el dueño de una tienda. A 12 años de Relatos salvajes, a contramano de su última película, un thriller, Misántropo (To Catch a Killer en su título original), el hombre que fue foguéandose treinta años atrás en ciclos televisivos popualres como Ritmo de la noche y Perdona nuestros pecados, apuesta por la comedia. Horas antes de la bandera de largada, en un comunicado de prensa enviado desde Netflix, Szifron se pronunció sobre este desafío: "Desde que tengo memoria, las películas que más me impactaron habitan en la intersección entre arte e industria. Hoy, esa intersección es cada vez más delgada, por eso considero un privilegio el apoyo contundente de Netflix, principal productor de contenido a nivel global, y de K&S, a esta altura parte de mi familia". El guiño del chico al que su padre filmaba en cámara súper 8 en los setenta es una declaración de principios: no hay alfombra roja ni coqueteo con el Oscar que cambie la esencia de Szifron. Su órbita sigue siendo la geografía que lo que lo construyó. Filmar en la provincia de Buenos Aires es una elección estética, pero también filosófica. Aunque conozca las reglas del mercado y sea infalible filmando en los Estados Unidos, Damián siente placer por filmar otra vez a metros de su casa natal. El modo de anclar, de regresar al punto de partida habla también de su cine. Exportador de ese primer cordón del Conurbano, se mueve como pez en el agua en ese ecosistema en el que se crio. Sabe cómo volver global la periferia. Sobre la firma Newsletter Clarín

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