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  • Inflación en torno al 31%, reservas en récord y elecciones bajo la lupa: el diagnóstico de cuatro economistas sobre la Argentina

    » La Nacion

    Fecha: 28/04/2026 12:36

    Inflación en torno al 31%, reservas en récord y elecciones bajo la lupa: el diagnóstico de cuatro economistas sobre la Argentina Marina Dal Poggetto (Eco Go), Andrés Borenstein (BTG Pactual Argentina), Pilar Tavella (Balanz) y Emmanuel Álvarez Agis (PXQ) coincidieron en que la macro está más ordenada que hace dos años, pero advirtieron sobre la inercia inflacionaria, la fragilidad del crédito y el peso de las elecciones en el horizonte - 6 minutos de lectura' Cuatro de los economistas más seguidos del mercado se juntaron en la ExpoEFI para debatir qué puede esperarse de la economía argentina de cara a 2027. Marina Dal Poggetto (Eco Go), Andrés Borenstein (BTG Pactual Argentina), Pilar Tavella (Balanz) y Emmanuel Álvarez Agis (PXQ) ofrecieron diagnósticos que combinaron optimismo moderado con advertencias sobre los flancos más débiles del programa económico: la inflación que no termina de ceder, el crédito que no despega al ritmo esperado y un calendario electoral que ya empieza a pesar sobre las decisiones de política. Dal Poggetto abrió el panel con una lectura estructural. Toda estabilización, dijo, requiere tres vértices: un programa micro, uno macro y trabajo sobre la gobernabilidad. En su evaluación, el ordenamiento macroeconómico funcionó mejor de lo que prometía el discurso original de campaña más pragmático, más gradual, pero la dimensión micro mostró deterioro: los ingresos reales no acompañaron. En gobernabilidad, el Gobierno arrancó sin caudal político y fue acumulando. El esquema cambiario fue uno de sus focos. El dólar siguió funcionando como ancla a lo largo de distintas mutaciones del régimen: del crawling al 2%, al 1%, a la flotación sin intervención y, finalmente, a la flotación con compra de dólares. El mecanismo funciona cuando el tipo de cambio se queda quieto y la tasa está por debajo de la inflación. El esquema del ministro es hacerle perder plata a los que compran dólares, lo cual requiere inyectar dólares todo el tiempo porque los argentinos siguen comprando, señaló. Durante el proceso electoral del año pasado, ese esquema hizo agua. Y su advertencia sobre el programa fue contundente: No depende tanto del programa fiscal, sino del financiero. Borenstein fue el más explícito sobre el dato de marzo. La inflación del 3,4% respondió a una combinación de shocks precios regulados, combustibles, carne, estacionalidad educativa pero también a un factor endógeno: la inercia. Una política monetaria sin ancla explícita contribuyó a ese resultado, señaló. Su proyección para abril es 2,4%; Dal Poggetto la ubica en 2,5%. Para mayo, Borenstein ve una chance razonable de llegar al 2%. En actividad, fue el más constructivo del panel: estimó que el primer trimestre será el peor del año apenas +0,3% trimestral pero proyectó una expansión de entre 3,5% y 4% para 2026 en su conjunto, apoyada en inversiones, exportaciones y una recuperación gradual del crédito. Si hay crédito, el comercio va a vender. La construcción podría mejorar. Los servicios andan bien, sintetizó. El consumo, en cambio, crecería menos, en torno al 2,8%. Tavella destacó la acumulación de reservas como la novedad más relevante del año. El Banco Central compró US$6500 millones entre enero y abril, la cifra más alta para el período desde 2003 y equivalente al 1% del PBI. Antes decían que no les importaban las reservas, ahora sí, resumió, en referencia al giro explícito que el equipo económico hizo en diciembre. Su estimación es que el Banco Central acumulará US$10.000 millones de reservas netas en el año, impulsado por un superávit comercial que superó en US$10.000 millones las proyecciones de fines de 2025, gracias al shock de precios de Medio Oriente, al aumento de la producción y a la caída de las importaciones energéticas. La Argentina va a tener este año un leve superávit de cuenta corriente, proyectó. Si las reservas suben, el riesgo país baja; y si el riesgo país baja, el país podría acceder al mercado externo para prefinanciar parte de 2027 y llegar mejor parado al año electoral. Álvarez Agis aportó una lectura política sobre el giro reciente del equipo económico. El Gobierno se movió del fundamentalismo de bajar la inflación cueste lo que cueste y ahora dice cuidemos la actividad, indicó. Como evidencia, enumeró la baja de tasas, la decisión de importar GNL en lugar de privatizar la cadena, el uso del Banco Nación para dar cuotas sin interés y el congelamiento de naftas por 45 días. También mencionó que el presidente Javier Milei retuiteó un trabajo académico que sostiene que bajar la inflación de 200% a 30% lleva dos años, pero de 30% a un dígito puede tardar mucho más. Su proyección para el año: inflación en torno al 31%, similar a la de 2025. El cierre del panel giró en torno a la política. Dal Poggetto planteó cuatro fuerzas que van a definir cómo sigue la economía: lo financiero, la economía real, las encuestas y la gobernabilidad. Hoy, dijo, lo financiero está estabilizado y la gobernabilidad mejoró por el caudal político acumulado en el Congreso, pero la economía real y las encuestas tiran para abajo. La pregunta es si la gobernabilidad y lo financiero ordenan la economía real y las encuestas, o si la economía real sigue traccionando las encuestas y empieza a joder lo financiero, como pasó en el segundo semestre de 2025. Tavella fue más optimista sobre el escenario electoral. Comparó la situación actual con la de Macri en 2019 déficit de cuenta corriente superior al 4% del PBI, entrada masiva de capitales lista para salir, déficit fiscal y señaló que Milei parte de una posición distinta. Puede haber compra de dólares, pero no está el mismo riesgo. La heterogeneidad del empleo puede ser un desafío, pero es un desafío distinto al de una corrida cambiaria, dijo. Álvarez Agis cerró con la variable que, según él, puede mover los bonos hasta 30 dólares para arriba o 10 dólares para abajo: las primarias. Con Macri y Cristina Kirchner en el ocaso de sus liderazgos, el sistema de ballotage abre un juego complejo. Si no hay primarias, puede haber una alternativa de centro derecha como tercera fuerza. Si la oposición es inteligente, trata de meter al tercero adentro de sus primarias y entonces hay solo dos partidos, explicó. Esa definición, dijo, es la que están mirando todos los líderes políticos y la que puede determinar el riesgo político de los próximos meses.

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