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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/04/2026 10:41
A partir del conflicto en Medio Oriente, tanto los precios internacionales de la energía como de los fertilizantes registraron un fuerte aumento. En consecuencia, según las proyecciones del Banco Mundial, los valores de las materias primas podrían subir 16% este año, lo que se trasladaría a las góndolas a través de un encarecimiento de los alimentos. El informe Commodity Markets Outlook señaló que los ataques a la infraestructura energética y el bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente el 35% del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar, generaron un shock en el suministro del combustible, con una reducción inicial de unos 10 millones de barriles diarios en la oferta global. PUBLICIDAD Aun después de moderarse, los precios del petróleo Brent se mantienen un 50% por encima de los registrados a comienzos de 2026. Se prevé que promedie USD 86 por barril en 2026, frente a los USD 69 en 2025. Estas previsiones asumen que las interrupciones más agudas terminan en mayo y que el transporte marítimo regresa gradualmente a niveles previos a la guerra hacia fin de año, planteó el Banco Mundial. Destacó que, en caso de que las instalaciones clave de petróleo y gas sufran mayores daños y los volúmenes de exportación tarden en recuperarse, el barril podría promediar hasta 115 dólares. PUBLICIDAD La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero a través de precios más altos de la energía, luego de alimentos más caros y, finalmente, de una mayor inflación, lo que elevará las tasas de interés y elevará el costo de endeudamiento, afirmó Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente senior de Economía del Desarrollo del organismo. Las personas más pobres, que destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentos y combustibles, serán las más afectadas, al igual que las economías en desarrollo que ya enfrentan pesadas cargas de deuda. Todo esto es un recordatorio de una dura verdad: la guerra es el desarrollo en reversa, agregó. PUBLICIDAD Aunque el alza de los precios de los commodities supone para Argentina un mayor ingreso de divisas debido a su perfil exportador, también eleva los costos del agro y achica sus márgenes. Sucede que el Banco Mundial espera que los fertilizantes aumenten un 31% este año, impulsados por un incremento del 60% en la urea. El reporte advierte que la asequibilidad de los insumos agrícolas alcanzará su punto más bajo desde 2022, lo que disminuirá los ingresos de los productores y generará riesgos para las próximas cosechas. PUBLICIDAD De hecho, la Sociedad Rural (SRA) precisó que el mes pasado la urea subió 42% en el mercado local. Además, calculó que la suba del combustible implica un encarecimiento del 3,3% en el costo de cosecha y de entre 6% y 7% en los fletes. En este contexto, el Banco Mundial advierte que una prolongación de la guerra, junto con una escalada en los valores de los alimentos, podría empujar a hasta 45 millones de personas adicionales a una situación de inseguridad alimentaria aguda en 2026. PUBLICIDAD En Argentina, durante marzo los alimentos y bebidas avanzaron 3,4%, en línea con el nivel general. Este comportamiento estuvo parcialmente contenido por el menor ajuste de los combustibles en comparación al resto del mundo, debido fundamentalmente al congelamiento de precios en los surtidores de YPF por 45 días. La principal presión dentro del rubro provino de la carne, que en abril desaceleró. Pero si las tensiones geopolíticas persisten, las cadenas de suministro tendrán importantes dificultades para evitar el traslado de los costos a los consumidores. PUBLICIDAD El Banco Mundial detalló también que, en las economías en desarrollo, la inflación promediaría 5,1% en 2026, un punto porcentual por encima de lo previsto antes de la guerra y superior al 4,7% del año pasado. Asimismo, el crecimiento se vería afectado, con una expansión 0,4 puntos menor a la estimada en enero, cuando la proyección se ubicaba en 4%. PUBLICIDAD En otro orden, Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial y director del Grupo de Perspectivas, aseguró: La sucesión de shocks a lo largo de la década redujo drásticamente el margen fiscal disponible para responder a la actual crisis histórica de suministro energético. Los gobiernos deben resistir la tentación de aplicar medidas fiscales amplias y no focalizadas que podrían distorsionar los mercados y erosionar los colchones fiscales. En su lugar, deberían centrarse en un apoyo rápido y temporal dirigido a los hogares más vulnerables, concluyó. PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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