28/04/2026 09:02
28/04/2026 09:02
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
28/04/2026 09:01
» Clarin
Fecha: 28/04/2026 06:41
Cecilia y Adriana Carranza compartían el segundo nombre: María. Vivían en San Francisco, a 210 kilómetros de la capital cordobesa y hasta los tres meses durmieron juntas en un moisés. Mellizas, lloraron cuando las quisieron separar en dos cunas. De adolescentes descubrieron las canciones de Raphael, bailaban con Música en libertad y amaban los hot pants de terciopelo marrón y las botas altas de gamuza. Las vacaciones en la vieja casa familiar en Los Molinos, a 67 kilómetros de Córdoba, eran para tirarse al sol protegidas con Sapolán, nadar y pasear con la yegua La Mora. Juntas, en 1975 se mudaron a la ciudad con la idea de estudiar en la Universidad Nacional. Cecilia eligió Ciencias de la Educación, y Adriana, Ciencias de la Información. El cambio las acercó a otros intereses. Empezaron a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), de tendencia marxista-leninista y cuyo brazo armado era el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). A las dos de la mañana del 5 de mayo de 1976, cuando cursaban el segundo año de la facultad, un grupo de tareas las secuestró en donde vivían, una pensión en la calle Félix Frías 119 del barrio General Paz. Tenían 18 años. Un hallazgo y una incertidumbre En diciembre de 2025, en la zona de la Loma del Torito, a unos 20 kilómetros de Córdoba, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) encontró restos de 12 desaparecidos en el predio militar donde funcionó el centro clandestino de detención La Perla. El 18 de marzo de este año, luego de una serie de análisis genéticos, la Justicia informó los nombres de 11 de las 12 identidades recuperadas: Ramiro Bustillo, José Brizuela, Raúl Ceballos Cantón, Carlos DAmbra, Alejandro Monjeau, Mario Nívoli, Elsa OKelly Pardo, Oscar Reyes, Eduardo Valverde, Sergio Tissera y Cecilia o Adriana Carranza. Por pedido de la familia no se difundió el nombre de uno de los identificados. Una muela recuperada perteneció a una de las hermanas Carranza. "Hoy la vida nos da una certeza importante, pero también una duda gigante", señaló la agrupación HIJOS. El juez Miguel Hugo Vaca Narvaja ordenó realizar las nuevas excavaciones a pedido de las familias querellantes por "enterramientos clandestinos". ¿Es posible llegar a una identificación certera a partir de esa muela? Palabra de genetista Son las seis de la tarde del jueves 19 de marzo de 2026. Faltan cinco días para que se cumplan 50 años del golpe militar encabezado por Jorge Rafael Videla. "Son días intensos", es lo primero que dice Carlos Vullo cuando atiende el teléfono. Doctor en Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Vullo es el director del laboratorio de genética forense del EAAF y trabajó junto a seis bioquímicos en la identificación de los restos encontrados en la Loma del Torito. -¿Se puede determinar si los restos son de Cecilia o de Adriana Carranza? -Por ahora es imposible. La genética tiene sus limitaciones. La muela coincide con el ADN de la familia Carranza, pero no podemos saber más que eso. Simplemente, porque las muestras de sangre y saliva fueron aportadas por sus hermanos. Son, como se dice, referencias laterales. Podríamos individualizar a las chicas si tuviéramos hijos de alguna de ellas... De todos modos, esto no se termina acá. Hay otras posibilidades. Las Melli de San Francisco Cecilia y Adriana nacieron el 6 de julio de 1957 y fueron las menores de una familia de ocho hijos, de clase media conservadora. Gregorio, el padre, era contador. Y su mamá, Olga Gamberale, prefirió dedicarse a ser ama de casa. Las nenas cursaron la primaria en la escuela José Bernardo Iturraspe, y la secundaria en la Nacional José de San Martín, ambas estatales. Eran buenas alumnas, jugaba vóley y pelota al cesto y mostraban inquietudes que a veces derivaban en rebeldía: alguna vez, Cecilia agarró un crucifijo de la rectoría y armó una "procesión" con ella adelante en el patio. Terminaron todos amonestados. En aquellos años, Cecilia hizo una monografía sobre Sacco y Vanzetti, anarquistas italianos ejecutados en Estados Unidos en 1927, y la calificaron con "excelente". "Eran muy divertidas", cuenta Darío Pérez, periodista de San Francisco, dueño de la FM 96.5. "Yo tengo 66 años. Soy un poco más chico que ellas, que ahora tendrían 68, pero nos cruzábamos en algunos lugares de San Francisco. Me acuerdo haber ido de colado a una fiesta de 15 y verlas bailar". Olga, Fernando y Teresa son los tres hermanos de las mellizas que siguen vivos. Cuando se enteraron de la identificación de los restos se reunieron y armaron una despedida. "Ellas nos dieron mucha felicidad", contó Olga, la hermana mayor, de 88 años (les llevaba 19 a las mellizas). "Eran muy compinches. Nos decían 'no las malcríen' y nosotros contestábamos: '¿para qué las tenemos si no las vamos a mimar?'. Hija de Olga, Marcela Sanmartino vive en La Plata y es sobrina de Cecilia y Adriana. Tenía 11 años cuando secuestraron a sus tías. "Soy lo que soy por lo que fueron ellas", dice a los 61 años, doctora en matemáticas y coordinadora de un proyecto de arte y memoria, "sin fines de lucro e independiente de todo partido político". "Eran nuestras ídolas", agrega. "Juntaban ropa para los chicos que no tenían". -¿Cómo empezó su militancia política? -Sus padres, mis abuelos, eran muy católicos y dispuestos a ayudar a los demás. En su casa siempre había mucha gente comiendo. Las mellizas tomaron de ahí ese carácter solidario. Lo del PRT y la militancia partidaria vino después. En la familia nunca dijeron nada sobre eso. "En las parroquias de los barrios populares de San Francisco las mellizas conocieron a curas del tercer mundo, los que pregonaban la 'teología de la liberación'", explica Susana Crosetto cuando se le pregunta sobre los inicios de las mellizas en la política. De Morteros, a 80 kilómetros de San Francisco, Crosetto tiene 68 años y es profesora de Historia. Su hermano, Víctor Crosetto, militó en la Organización Comunista Poder Obrero y también fue asesinado por la dictadura, el 29 de junio de 1977. "A modo de homenaje", cuenta Crosetto que con Mirta Gallegos y María Depetris escribieron el libro Ausencias presentes, una serie de historias "sobre los desaparecidos y asesinados de San Francisco y la región". En esas páginas hay más detalles sobre la vocación política de las Carranza. Beatriz, que también estuvo detenida durante la dictadura, sobrevivió y se exilió en los Estados Unidos, relata cómo las hermanas se interesaron por los temas sociales. "En los últimos años de la secundaria, Cecilia y Adriana descubrieron el libro Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, la revista Transformaciones y los esquemas de Marta Harnecker, socióloga chilena, divulgadora del pensamiento marxista", explica Beatriz. "Durante 1975, en la Universidad, hicieron contactos partidarios y siguieron con la lectura de revistas como El combatiente y Estrella roja, El manifiesto comunista (de Marx y Engels) y los escritos de Ho Chi Minh y la experiencia vietnamita. También extendieron sus manos solidarias a gente desorganizada que huía clandestinamente de otras provincias, y tomaron clases de karate y autodefensa". Publicado en 2014, Ausencias presentes, de Crosetto y compañía, recoge el testimonio de Alicia Acín, compañera de Cecilia en la Universidad, y que además vivía en la misma pensión que las mellizas. "La noche en que desaparecieron Cecilia y Adriana estuvimos reunidas hasta tarde en su habitación: no sé si festejábamos algo, si habíamos hecho una comida... Nos fuimos a dormir. En un momento sentimos ruidos, golpes... Me desperté, abrí la puerta de mi dormitorio y unos tipos no me dejaron salir. Uno de ellos me dijo que entrara. Me di cuenta de que el asunto era en la pieza de ellas. Fueron diez o quince minutos... La dueña de la pensión, que ocupaba la habitación que daba a la calle, dijo que la casa estaba rodeada de vehículos militares. Fue muy doloroso". Tiempo después, trabajando como profesora en la facultad, Alicia buscó el legajo de Cecilia: quería saber cómo le había ido como alumna, y se encontró con que había rendido casi todas las materias que habían cursado juntas hasta mayo del 76. "Pedí su certificado analítico y me encontré con que Cecilia era muy buena estudiante. Transcribo su situación. Plan de estudios de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, asignaturas, calificaciones y fecha de aprobación: Introducción a la Filosofía: 7 (siete) 01-12-75, Psicología General: 4 (cuatro) 12-12-75, Pedagogía: 10 (diez) 25-11-75, Historia de la Educación I: 6 (seis) 23-03-76, Educación Comparada: 7 (siete) 22- 03-76, Prueba de Suficiencia en Idioma Inglés: aprobada, 14-04-76. El juez Hugo Vaca Narvaja dio a conocer los nombres de 11 de las 12 personas identificadas en el excentro clandestino La Perla, Córdoba. pic.twitter.com/u8OILhNUWz Corta (@somoscorta) March 18, 2026 Horror en La Perla La Perla se llevó a los obreros que hicieron el Cordobazo y las gestas de lucha que hoy son los grandes hitos de la clase trabajadora argentina, dijo Agustín Di Toffino, integrante de la agrupación HIJOS. Su padre, Tomás Di Toffino, fue secretario adjunto de Luz y Fuerza y una de las víctimas del centro clandestino. En terrenos del Tercer Cuerpo de Ejército, al costado de la Ruta 20 que une la ciudad con Villa Carlos Paz, La Perla funcionó como lugar de tortura y crímenes de 1976 a 1978. Dependía del Destacamento de Inteligencia 141 de Córdoba. Según investigaciones del Archivo Provincial de la Memoria, allí estuvieron secuestradas unas 2500 personas. La gran mayoría siguen desaparecidas. Teresa Meschiati estuvo secuestrada en La Perla y contó de qué manera mataban a los detenidos. Así como en la ESMA se iban para arriba (en referencia a los vuelos de la muerte en los que las víctimas eran arrojadas al mar), en este lugar se iban para abajo. A aquellos que serían trasladados a los pozos les vendaban los ojos y los amordazaban. Después, los subían a un camión Mercedes Benz. Los represores hablaban de los Menéndez Benz porque eran transportes al servicio de Luciano Benjamín Menéndez, comandante del Tercer Cuerpo de Ejército. En los primeros meses de la dictadura se trasladaban grupos grandes: de a 70 personas. Los camiones llegaban cerca de las tres de la tarde, cargaban a los prisioneros y se iban. En general, volvían una media hora después. Lo que daba la idea de que el lugar de fusilamiento estaba dentro de los terrenos de la misma guarnición militar, planteó el tribunal a cargo de la megacausa La Perla. Antes de que las asesinaran, según se pudo reconstruir, Cecilia y Adriana estuvieron 15 días detenidas en el centro clandestino. Cómo fue la excavación Las excavaciones en la Loma del Torito se iniciaron hace más de 20 años. Silvana Turner, investigadora del Equipo Argentino de Antropología Forense, explicó que la búsqueda de restos óseos en esta zona no es una tarea sencilla porque se trata de un área muy amplia: 14 mil hectáreas. Sin embargo, en 2014 se identificaron a cuatro víctimas (estudiantes de Medicina y militantes de la Juventud Universitaria Peronista) "y ese hallazgo nos hizo mantener la expectativa de que podíamos encontrar a muchos más", describió Turner. Para simplificar la búsqueda se delimitó una zona de diez hectáreas en base a fotos aéreas de 1979 que fueron analizadas por Guillermo Sagripanti, del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Además, los antropólogos del EAAF se apoyaron en el testimonio de un trabajador rural, José Julián Solanille, quien declaró ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas que él había visto los camiones que trasladaban secuestrados y que después escuchaba los disparos de armas de fuego. Otro que aportó datos precisos fue Guillermo Laborda, quien reconoció haber intervenido en tres fusilamientos en La Perla, incluido el de una mujer que acababa de parir. El militar, que llegó a teniente coronel, describió que después de las ejecuciones arrojaban los cuerpos en una fosa común y los prendían fuego. Laborda también contó que participó activamente en la remoción de cadáveres en 1979, meses antes de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitara la Argentina para documentar las denuncias contra la dictadura. Según él, para sacar los restos, que luego fueron compactados y arrojados cerca de una salina en La Rioja, se usaron palas mecánicas del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141. Con rastrillos, elementos para zarandear la tierra, espátulas y pinceles, lo que se encontró ahora en la Loma del Torito fueron los restos que no llegaron a levantar los tractores. "Esto nos alienta a seguir buscando", definió el fiscal Facundo Trotta. "Ahora puedo cerrar un círculo", suma Olga, la hermana mayor de las mellizas. Y dice que va a cumplir la promesa que les hizo a Gregorio y Olga, sus padres. "Mi papá murió en enero de 1994, y mi mamá, poco después, en octubre del mismo año. No pudieron soportar la pena... Mi mamá murió teniendo un par de guantes de las nenas debajo de la almohada, porque con eso se hacía la ilusión de que las abrigaba del frío. Ellos eran grandes cuando nacieron las mellizas: mi mamá tenía 47, y mi papá, más de 50. Yo les prometí que encontraríamos a las chicas. Por eso ahora voy a juntar un poco de tierra, la llevaré al cementerio donde están los viejos y les voy a decir: 'se las traje'. Un padre que las sueña He soñado con Adriana y con Cecilia / He oído sus cantos y sus risas He mirado sus límpidas sonrisas / He besado sus rostros suavemente Las he visto correr alborozadas / Buscando el refugio de mis brazos Comprendiendo, por fin, que en ese abrazo / está la paz, por ellas tan buscada Ya despierto, me quedo quietamente / Gozando del momento que he vivido ¡Gracias Señor! Has permitido / que soñara con Cecilia y con Adriana En 1981, cinco años después de la desaparición de las mellizas, Gregorio, su padre, escribió este poema. Pedido a Milei En marzo de 2026, Olga Carranza le escribió una carta al presidente Javier Milei y le pidió que no escatime recursos vinculados a la búsqueda de desaparecidos (el análisis genético para confirmar a quién perteneció la muela encontrada en La Perla cuesta 850 dólares): Sr. Presidente Javier Milei: Con todo el respeto que merece su investidura me dirijo a Ud. para contarle mi historia y hacerle un pedido. Mi historia: Soy Olga Ester Carranza Gamberale y hoy cumplo 88 años. El 5 de mayo de 1976 fueron secuestradas y desaparecidas mis dos hermanas menores, Cecilia María y Adriana María. Eran mellizas. Tenían 18 años. Ese día empezó para mí y toda la familia nuestro calvario y nuestro peregrinar por cuarteles, comisarías, tribunales, organizaciones de derechos humanos y por cuanto lugar pensamos que nos podía brindar, aunque fuera una mínima información. A lo largo de estos años (pasaron, como Ud. sabe, 50) fallecieron mis padres y tres de mis hermanos y la esperanza se fue desvaneciendo. El 11 de marzo de 2026 recibí la noticia: se encontró una pequeña muestra (un diente para ser más exacta) que coincide con nuestro ADN. Una de mis hermanas había aparecido. No le voy a explicar en detalle en estas líneas la mezcla de sentimientos del momento: alivio, tristeza, recuerdos de momentos dolorosos y el surgir de la imagen de un círculo que se cierra. Mi pedido: Miles de argentinos de bien (en los que me incluyo) esperamos tener respuestas. A estas respuestas las están dando los científicos y civiles que hacen un trabajo extraordinario con infinita paciencia y dedicación. Para realizar este trabajo, como para todo en este mundo, hace falta dinero, así que le ruego (no me atrevo a poner exijo) que disponga de las partidas necesarias para que sigan las investigaciones y podamos poner a nuestros seres queridos en el lugar de descanso que merecen. Hago extensivo este pedido a cuantos en su gabinete tengan poder de decisión en lo que respecta a este tema. Creo que no se nos puede negar este derecho ya que estamos en un país con democracia y donde el lema es Viva la libertad, carajo, y lo que realmente nos hace libres es saber que somos respetados en todos nuestros derechos. Sr. Presidente, atienda este pedido por los miles de argentinos que lloran ante tumbas vacías y por mí que todavía tengo una tumba por llenar. Le saludo con respeto. Olga Carranza PD: Como no sé si esta historia y este pedido van a llegar a las manos adecuadas, voy a enviar copia a algún medio de comunicación para que la difunda y de algún modo pueda llegar a sus oídos. ¿A qué se refiere Carlos Vullo, director del laboratorio de genética forense del EAAF, cuando plantea que la historia de las mellizas Carranza todavía no está cerrada? "Hay que seguir excavando", dice. "Si se encuentra otro elemento óseo que coincida con el ADN de la familia, vamos a poder decir, otra vez, que fue de alguna de las mellizas. Y si al mismo tiempo no coincide con la muela, podremos decir que tenemos a la segunda hermana", describe el bioquímico. Vullo habla con firmeza. No pretende generar falsas ilusiones pero es optimista, deja en claro que confía en la ciencia y que hará todo lo posible para que su tarea siga generando buenas noticias. -¿El tipo de suelo de la Loma del Torito favorece la preservación de los restos óseos? -Sí, estos son suelos relativamente calcáreos y con un régimen pluvial bajo. Eso ayuda a la preservación. Si esto hubiera ocurrido en Misiones, por ejemplo, muchos de los huesos que se encontraron se habrían disuelto en el suelo ácido. -Hubo restos que fueron removidos a La Rioja. ¿Ahí también podría haber nuevos hallazgos? -Tenemos la expectativa de encontrar restos de otras víctimas. La esperanza de identificar a las mellizas se mantiene. Marcela Sanmartino Carranza, sobrina de las chicas, lo dice: "Encontramos los restos de Adriana o de Cecilia, y seguimos buscando a Adriana o a Cecilia". Mirá también Mirá también Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original