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  • Cómo desatar el nudo de las inversiones: el caso de los proyectos que van de los 9 a los 200 millones de dólares - Informe Digital

    Parana » Informe Digital

    Fecha: 28/04/2026 06:13

    El gobierno se puso en la cuestión clave de las inversiones. En buena hora: no alcanza con acomodar la macro. Pero para despejar el camino hacía falta una modificación profunda de las reglas de juego, empezando por la problemática fiscal. Todos los argentinos sabemos lo complicado y oneroso que es todo el sistema tributario, dice José Chediack, empresario agroindustrial con fuertes desarrollos en las provincias de San Juan, La Rioja y Corrientes. Pero este sistema opera como un freno de mano cuando uno piensa en nuevas inversiones. Chediack es el titular de SolFrut, una de las líderes en aceite de oliva, y está lanzado con la producción de pistachos y ahora motoriza un importante proyecto de arroz en el norte de Corrientes. El gobierno lo tiene claro: por eso se generaron los RIGI (Régimen de Incentivo para las grandes Inversiones) para proyectos de más de 200 millones de dólares, orientados hacia la generación de un importante flujo de divisas. Y en el segundo caso los RIMI, no se consideran pymes si facturan más de 9 millones de dólares. Las pymes siempre han sido grandes tomadoras de mano de obra. Básicamente, el tema es el IVA compras que queda frenado. Y los sistemas de amortizaciones contables que están reglamentados. Y explica las particularidades: la problemática de algo que se amortiza en 20 años; pero de repente en los primeros años, el proyecto esté dando un resultado contable positivo y tenemos que empezar a pagar impuesto a las ganancias cuando todavía no está maduro desde el punto de vista económico financiero. Y el otro problema es la retención del IVA compras: hasta que no hay una facturación importante y con valor agregado no vamos a poder absorber ese crédito que se ha generado. Esto es lo que se apuntó a resolver con el RIGI y el RIMI. Pero somos muchas las empresas que estamos categorizadas como grandes y entonces no calificamos para el RIMI. Pero nuestras inversiones no superan los US$ 200 millones para ser elegibles para el RIGI. Este segmento asegura está en general relacionado con empresas regionales vinculadas con la agroindustria. Bueno, si uno hace una inversión en una industria que de repente en el año segundo o tercero empieza a facturar, la problemática del crédito IVA que quedó retenido durante dos años es un problema menor (no digo que no exista) porque en poco tiempo voy a poder recuperar ese crédito. Ahora, en los proyectos como por ejemplo el arrocero, donde uno tarda varios años en sistematizar, hacer la obra hidráulica, estaciones de bombeo, etc etc la posibilidad de generar un retorno es a largo plazo. Ni hablar de frutos secos, pistachos, nogales nueces de pecán, naranjos o limones. Son proyectos donde primero hay un proceso de inversión a largo plazo, que se va a dar vuelta en el año octavo o noveno. En este caso como está diseñado el sistema tributario argentino, obviamente ese IVA (además, sin ajuste por inflación) durante 8 o 9 años pega muy fuerte. El costo del proyecto se encarece un 21% y directamente se hace inviable. Para tener una idea de lo que está en juego, la sumatoria de las economías regionales da 10 mil millones de dólares anuales. Esto se podría multiplicar por 6 o 7 veces. Basta por ejemplo mirar a Chile. Pero más allá del volumen, lo que importa es el efecto multiplicador en el empleo. Son actividades mano de obra intensiva. En la Pampa Húmeda cada millón de dólares de producto bruto implica 7 jornales. Con el procesamiento incluido, sumamos uno más, pasamos de 7 a 8. Pero en las economías regionales, cada millón de dólares de producto bruto implica 12 a 15 jornales. Y si sumamos el valor agregado de transformar un pistacho en snack, o una aceituna en una botellita de aceite, con etiqueta, tapón y marca. O producir aceite esencial de limón que va todo a exportación. Pero además de este efecto que tiene que ver con el empleo, hay otro más importante desde el punto de vista del desarrollo socioeconómico de nuestro país, que es la posibilidad de un desarrollo demográfico inverso al que hemos tenido históricamente generando la macrocefalia que se ha generado en el conurbano. Chediack agrega que más allá de lo que se esté desarrollando hoy en Vaca Muerta o lo que se está produciendo en cualquiera de los grandes proyectos mineros, tanto de plata, de oro, litio, tierras raras, etcétera, etcétera. que son lugares muy focalizados. Tenemos 24 provincias, ¿no? Entonces tenemos que pensar también en el desarrollo de provincias entre Ríos, Corrientes, Chaco, Formosa, Santiago del Estero, en fin, La Rioja, Catamarca, San Juan. Hay muchísimas alternativas de desarrollo de proyectos agroindustriales que tienen que ver con economías regionales y que le darían un perfil al país de una sustentabilidad social enormemente mayor, donde la gente pueda nacer, criarse, estudiar y encontrar trabajo en la misma provincia, en el mismo pueblo, donde nació y no tener que emigrar al conurbano de Buenos Aires, a vivir en las situaciones que son por todos conocidas. Enfatiza que de todos los elementos que están en juego este último es el más importante porque tiene que ver con un proyecto país, con una fortaleza y con una diversificación de la matriz productiva muchísimo mayor que lo que sería un país que viva, como yo digo un poco graciosamente de los ductos, de los gasoductos, de los oleoductos, de los mineraloductos o de los granoductos. Es la posibilidad de un desarrollo muchísimo más diversificado y con una matriz de desarrollo social mucho más inteligente y más amplia.

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