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Paraná » 9digital
Fecha: 27/04/2026 22:59
La sexta audiencia del juicio oral y público contra Leonardo Airaldi y otros ocho imputados por narcotráfico, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Federal de Paraná, estuvo atravesada por una carga testimonial de alto impacto emocional y judicial. La expareja de Airaldi y madre de sus hijos, Tania Kranevitter, se presentó ante los jueces Noemí Berros, Emilce Rojas y José María Escobar Cello para relatar los años en los que convivió en el centro de una red que, según la acusación, combinaba la logística agropecuaria con el tráfico de estupefacientes a gran escala. La importancia de Kranevitter en el expediente es sustancial: fue la administradora fiduciaria del fideicomiso Los Hermanitos, eje de las actividades del productor rural, y permaneció bajo investigación federal hasta que la Cámara de Apelaciones de Paraná le dictó la falta de mérito y posteriormente la sobreseyó. El interrogatorio, conducido por el fiscal general José Ignacio Candioti con la asistencia del fiscal auxiliar Juan Podhainy, buscó reconstruir el clima que imperaba en el círculo íntimo de Airaldi. En un pasaje clave de la audiencia, Candioti confrontó a la testigo con un mensaje de WhatsApp enviado a una allegada, en el cual ella denunciaba una situación límite: Leo está loco. Le apuntó a la cabeza a los chicos con un arma, y los pobres pibes se hicieron pis encima. Según se ventiló, el hecho habría ocurrido en un barrio de la ciudad de Diamante. Aunque Kranevitter no presenció el episodio de manera directa, ratificó que el relato le fue transmitido en aquel momento, en un contexto donde el miedo era, según sus propias palabras, el denominador común en la conducta de Airaldi hacia su entorno. La testigo confirmó que el acusado se manejaba bajo un patrón de hostigamiento constante. Está acostumbrado a amenazar a toda la gente, a hacerse el malo con todo el mundo, llegó a confesar Kranevitter en una conversación con su madre, admitiendo ante el Tribunal que aquella frase reflejaba fielmente la dinámica de poder que ejercía el productor rural. La sombra de Torres y el combustible de avión Otro de los momentos de mayor tensión se produjo cuando se abordó la figura de Diego Torres, el puestero de la estancia en la isla El Pillo (Puerto Gaboto, Santa Fe), actualmente prófugo de la Justicia. En 2022, un procedimiento policial derivado de un caso de violencia de género permitió el hallazgo de 30 kilos de cocaína en su vivienda. La Fiscalía sostiene que esa logística le pertenecía a Airaldi. A pesar de que la defensa, ejercida por Mariana Barbitta, intentó bloquear las preguntas sobre Torres argumentando que se trataba de una causa distinta, la jueza Noemí Berros desestimó la oposición: La causa es una sola y ya está acumulada, sentenció, dando luz verde al fiscal. Fue entonces cuando se exhibió una fotografía rescatada de un iPhone secuestrado en Santa Fe, donde aparecía Airaldi junto a Juan Erbes también procesado en este juicio y el propio Torres. Kranevitter reconoció sin titubeos a los protagonistas, complicando aún más la situación procesal de los implicados. La fiscalía también puso el foco en un enigmático lenguaje en clave. Candioti exhibió facturas de combustible de avión recibidas en el domicilio de calle Mitre, propiedad de Airaldi, e interrogó a la testigo sobre menciones específicas a combustible para el pajarraco halladas en los chats de la causa. Si bien Kranevitter adujo no recordar conversaciones explícitas sobre el tema, la evidencia digital de la fiscalía sugiere una logística aérea que, hasta el momento, sigue bajo el escrutinio de los magistrados. La Amarok azul, un problema La camioneta Amarok azul, que hoy custodia el Ministerio de Seguridad de Entre Ríos bajo la órbita de Néstor Roncaglia, se convirtió en una pesadilla burocrática para la testigo. El vehículo, vinculado en la causa al hijo del narcotraficante Mameluco Villalba (preso en Buenos Aires), le sigue generando multas a Kranevitter en la aplicación Mi Argentina. Es un problema que tengo hasta hoy, se lamentó, explicando que la unidad llegó a manos de Airaldi como parte de pago de una deuda, aun sabiendo que pesaba sobre ella un pedido de secuestro de San Martín. Llama la atención que un vehículo hoy en manos de Estado provincial no cumpla con las leyes de tránsito y más teniendo en cuenta los antecendentes fatales que han sucedido, uno a manos de un chofer oficial en calle Blas Parera, en Paraná y otro de un funcionario en la ruta 39 en Concepción del Uruguay. Otra irregularidad del Estado entrerriano es que no hayan realizado el trámite de baja y cambio de titularidad de la unidad teníendo todo a su favor. Hacia el final de la audiencia, la declaración de un exnovio de Soledad Cáceres otra de las imputadas sumó un nuevo capítulo sobre el comportamiento agresivo de Airaldi. El testigo, bajo juramento, describió cómo Airaldi reaccionó con violencia ante la intención de Cáceres de desvincularse laboralmente de su estructura. Según el declarante, esta situación, exacerbada tras la detención de Airaldi en Rosario en 2022, provocó en la mujer cuadros de estrés agudo, confirmando que la estructura liderada por el productor rural se sostenía mediante la coerción tanto física como psicológica. En el juicio hay dos expedientes unificados: uno iniciado en Diamante (2019-2024) por venta de drogas en la región y otro en Santa Fe (2022) por el tráfico de cocaína. En el juicio también están: Roberto Fabián Coronel, Juan Andrés Erbes, Marino Martínez, María Soledad Touzet, Sebastián Armocida, Joel Damián Schonfeld, Walter Gonzalo Olivero y Cristian Emanuel Sánchez. Los abogados defensores son: Mariana Barbitta y Lucas Melo (Airaldi), Claudio Berón (Coronel), Leopoldo Meresman y José Monge (Erbes y Martínez), Nelsón Schlotahuer (Touzet); y las defensores públicas subrogantes Noelia Quiroga y Gisela Cancilleri (por Armocida, Schonfeld, Olivero y Sánchez).
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