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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 27/04/2026 14:20
El Tribunal en lo Criminal Nº 4 de Morón dictó una sentencia de alto impacto jurídico y social al condenar a un hombre a 20 años de cárcel por una serie de delitos sexuales cometidos contra una niña durante más de tres años mediante redes sociales, mensajería instantánea y videollamadas. De esta manera, los jueces Carlos Roberto Torti, Rodolfo Castañares y Verónica Vanesa Gerez reconocieron que puede existir abuso sexual con acceso carnal sin contacto físico y a través de medios digitales. Un fallo sin precedentes, indicaron fuentes judiciales a Infobae. Fuentes del caso indicaron que el agresor, identificado como Orlando Tristán Novillo, sometió a la víctima a un dominio psicológico, amenazas y coacción que la obligaron a realizar actos sexuales sobre su propio cuerpo. La investigación fue llevada adelante por los fiscales Claudio Oviedo, Marisa Monti y Patricio Pagani, integrantes de la UFI N.º 5 del Departamento Judicial Morón. Según se acreditó en el juicio, el ahora condenado manipuló a la víctima desde que tenía 12 años, utilizando identidades falsas y ocultando su verdadera condición de adulto. Las fuentes agregaron que, a lo largo del tiempo, la sometió a un esquema de intimidación constante, amenazas de difusión de material íntimo, exigencias sexuales y videollamadas de contenido explícito, logrando un control sostenido de su voluntad. Durante ese período, la víctima permaneció sometida a una situación de control y coacción permanente durante más de tres años, lo que en los hechos configuró un verdadero cautiverio de carácter psicológico y digital. En ese contexto, se trata de una sobreviviente, destacaron. En tanto, el perfil del condenado revela una persistencia delictiva en el tiempo: registra condenas en 2008, 2012 y 2017 por hechos similares. Además, el imputado obtuvo datos de tarjetas y documentación personal para realizar operaciones ilegales, cuya trazabilidad permitió su identificación: se trataba de un hombre preso en un penal bonaerense. El caso salió a la luz cuando la víctima confió en una docente y le contó su padecimiento. Este hecho permitió activar la intervención judicial. La sentencia reconoce que este tipo de violencia digital puede generar un sometimiento real y profundo de la voluntad. El fallo deja un mensaje claro: la violencia también se ejerce a través de entornos digitales y marca un camino para la adaptación del Derecho penal a nuevas formas de violencia en la era digital, remarcaron desde la fiscalía. El caso: Dormía con un cuchillo Los hechos ocurrieron en Ituzaingó y Hurlingham, provincia de Buenos Aires, y se extendieron entre enero de 2020 y febrero de 2023. De acuerdo a la investigación, Novillo empleó usuarios falsos en Instagram y WhatsApp para entablar contacto con la menor, ocultando su identidad y simulando ser un adolescente. El acusado comenzó el requerimiento de imágenes del cuerpo de la niña como a la madrugada del 13 de enero de 2020, a las 5:13, le solicitó fotografías en ropa interior para lo que le dijo era una campaña de modelaje, accediendo la niña, detalla la resolución a la que tuvo acceso este medio. Luego, la violencia digital escaló: el imputado exigía imágenes y videos desnudos y la sometía a videollamadas en las que la obligaba, mediante amenazas, a exhibirse y realizar actos sexuales sobre sí misma. Las intimidaciones incluían la divulgación de material íntimo y la exposición ante familiares y amigos si la víctima no cumplía. Mucho tiempo fue esto de fotos y videos, después fueron más videollamadas, que él me pedía... todo en contra de mi voluntad. Yo no quería, sostuvo la menor en Cámara Gesell. Incluso después de obtener imágenes, Novillo amenazó con publicarlas y a partir de allí comenzó a extorsionarla económicamente. Novillo, valiéndose del estado de sometimiento psíquico, obligó a la víctima a enviar imágenes de las tarjetas de crédito y débito de sus padres. La familia denunció un perjuicio que estiman en $350.000, además de transferencias directas a billeteras virtuales con datos de terceros. La madre relató que el daño sufrido es inconmensurable... fueron 48 plásticos que tuvimos repuestos en este tiempo, es una suma aproximada la de la pérdida económica, y vinculó también ese estrés con un deterioro en la salud de su esposo, a quien le diagnosticaron cáncer. La investigación identificó operaciones Pago Fácil y Rapipago redirigidas a una billetera digital Prex Card, creada a nombre de Johanna Agüero pero controlada por el propio Novillo desde su lugar de detención. En el celular del agresor los peritos hallaron al menos 719 archivos con contenido de abuso sexual infantil. En tanto, el informe psicológico oficial, realizado cuando la víctima tenía 15 años, concluyó que presentaba síntomas de trauma psíquico severo, baja autoestima, perturbaciones en el sueño y tendencia autodestructiva. No me gusta que me vean llorando, pienso que me vería débil, expresa la adolescente durante las entrevistas. También relató el miedo constante: las primeras noches después de contarlo dormí con un cuchillo al lado o con mis papás. Novillo fue hallado culpable de delitos de abuso sexual con acceso carnal, producción y tenencia de imágenes de abuso infantil, promoción de la corrupción de menores, extorsión y defraudación mediante tarjetas de crédito.
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