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Fecha: 27/04/2026 13:36
Casi tan pronto como se informó de los disparos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca del sábado por la noche, las redes sociales se inundaron de teorÃas conspirativas y de acusaciones sobre el ataque. En un fenómeno ya habitual tras este tipo de incidentes, destacados influencers llenan el vacÃo de información con especulaciones en un intento de llamar la atención y conseguir seguidores. El miasma de falsedades, rumores y conjeturas ha empañado múltiples momentos marcados por noticias de última hora en los años recientes, incluidos dos intentos previos de asesinato contra el presidente Donald Trump y la captura de Nicolás Maduro, entonces presidente de Venezuela. Esta vez, usuarios de todo el espectro polÃtico participaron en el caos en plataformas como X, Facebook y TikTok. Algunos usuarios afirmaron que el ataque habÃa sido un montaje, y sugirieron sin pruebas que formaba parte de un aparente complot de Trump o de otros para distraer de las malas cifras de las encuestas o de la guerra con Irán. El término staged (montaje, en español) alcanzó más de 300.000 publicaciones en X al mediodÃa del domingo, según datos de TweetBinder, una empresa de análisis de redes sociales propiedad de Audiense (al menos algunos de esos mensajes refutaban la idea de que el atentado fuera planeado). Otros usuarios no tardaron en señalar culpables, vincularon sin pruebas al tirador con causas israelÃes y utilizaron imágenes aparentemente manipuladas con herramientas de IA para apoyar sus afirmaciones. RT, un canal de noticias estatal ruso, replicó algunas de esas afirmaciones en X. El resultado es una batalla campal en lÃnea casi instantánea sobre la verdad, que se desarrolla en cuestión de segundos y minutos después de que se haga pública la noticia de un atentado, y continúa durante dÃas y semanas, incluso cuando la verdad a menudo sigue siendo elusiva. Casi dos años después de un atentado contra Trump en un mitÃn en Pensilvania, por ejemplo, muchas cuentas influyentes siguen afirmando que el suceso fue un montaje, aunque murieran dos personas. La gente está remodelando la realidad en función de lo que quieren que sea verdad o no, dijo Cliff Lampe, profesor y decano asociado de asuntos académicos de la Escuela de Información de la Universidad de MÃchigan. No buscan buena información, buscan información confirmatoria, y a menudo se adentrarán a profundidad en un laberinto de fotos comparativas, microfotografÃas de la cara del presidente, etcétera. Al mismo tiempo, el presidente ha participado más activamente en internet que los lÃderes anteriores, y ha reunido a sus seguidores para que publiquen sobre los acontecimientos como él lo hace y avivado las llamas del pensamiento conspirativo. Tras el atentado del sábado, Trump dijo que la terrible experiencia deberÃa respaldar su proyecto de construir un salón de baile dorado en los terrenos de la Casa Blanca. Decenas de influencers de derecha retomaron el mensaje y compartieron publicaciones que decÃan que el salón de baile que Trump planeaba construir era una ampliación muy urgente y necesaria para las medidas de seguridad de la Casa Blanca (la cena se celebró en el Hotel Hilton de Washington). Entre las publicaciones más compartidas en internet el sábado por la noche y el domingo figuraban afirmaciones de que el atacante fue abatido a tiros en el lugar de los hechos --en realidad, fue detenido--, junto con especulaciones sobre sus motivos y alianzas polÃticas. Después de que algunas de las publicaciones obtuvieran millones de visitas, los autores en ocasiones compartieron correcciones que aclaraban que el agresor no habÃa muerto, pero estas solo recibieron una fracción de las visitas. El rumor se mueve muy deprisa, y luego suele llevar mucho tiempo corregir esos errores, dijo Lampe. Los influencers tienen motivación para publicar especulaciones y rumores, aunque no crean lo que publican: la atención que suscitan puede ser vital para ganar seguidores y, en plataformas de ingresos compartidos como X, puede significar mayores pagos. Por ejemplo, Mario Nawfal, un influencer de internet que ya habÃa promovido anteriormente temas de conversación rusos, publicó el domingo una serie de teorÃas infundadas en X e inmediatamente después dijo que no las creÃa. Mi postura: no creo ninguna de las teorÃas, definitivamente no creo que fuera un montaje, escribió al final de la publicación, que recibió más de 300.000 visitas. X no respondió a la solicitud de comentarios. Un video de Fox News que se difundió ampliamente el domingo mostraba una entrevista telefónica con Aishah Hasnie, corresponsal de la cadena en la Casa Blanca, quien habÃa asistido a la cena. Su llamada se cortó a mitad de su relato de primera mano, lo que llevó a algunos usuarios a afirmar que la cadena habÃa suprimido deliberadamente su historia. Más tarde aclaró en una publicación en X que habÃa poca señal en el salón de baile desde donde estaba llamando. Sacar a la luz la verdad y establecer hechos e información fiable lleva tiempo, dijo Amanda Crawford, profesora asociada de la Universidad de Connecticut, quien ha estudiado la cobertura mediática de los tiroteos masivos y las teorÃas conspirativas. Pero nuestro público realmente no tiene ese tipo de paciencia. Por eso, enseguida vemos narrativas que se orientan a responder a las preguntas que la gente quiere saber, a menudo basadas en los prejuicios de las personas que las comparten. ---- Stuart A. Thompson escribe para el Times sobre la influencia de lo que ocurre en lÃnea, incluyendo a las personas, lugares e instituciones que moldean la información que todos consumimos. Tiffany Hsu cubre el ecosistema de la información, incluida la influencia extranjera, el discurso polÃtico y la desinformación. Steven Lee Myers cubre temas de desinformación desde San Francisco. Desde que se incorporó al Times en 1989, ha informado desde todo el mundo, incluidos Moscú, Bagdad, PekÃn y Seúl.
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