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  • Atentado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca: todo lo que se sabe

    Concepcion del Uruguay » La Calle

    Fecha: 27/04/2026 07:23

    El presidente Donald Trump y los principales líderes de su gobierno fueron evacuados de urgencia la noche del sábado en el hotel Washington Hilton luego de que un hombre armado con una escopeta lograra vulnerar el perímetro de seguridad de la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. El agresor, identificado como Cole Tomas Allen, fue detenido tras un intercambio de disparos que dejó a un agente del Servicio Secreto herido de bala, aunque protegido por su chaleco antibalas. Las autoridades creen que el ataque tenía como objetivo al presidente y a los altos funcionarios de su gobierno. El violento episodio que conmocionó a Washington D.C. comenzó alrededor de las 20:30, instantes después de que los 2.500 invitados al evento de gala iniciaran la cena. En ese momento, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA, por sus siglas en inglés) había presentado al presidente y a la primera dama, Melania Trump. Según las autoridades, el agresor, armado con una escopeta, un arma de fuego corta y múltiples cuchillos, logró atravesar corriendo un puesto de control del Servicio Secreto ubicado en un piso superior del hotel y consiguió disparar en al menos cinco ocasiones antes de ser reducido. De forma inmediata, los agentes de seguridad se desplegaron sobre el escenario, sacaron al presidente en dirección a la trastienda y escoltaron al vicepresidente JD Vance y a los demás miembros del gabinete hacia las salidas, mientras cientos de invitados se tiraban al suelo en busca de refugio. El atacante nunca llegó a ingresar al salón principal del baile; fue interceptado a escasos metros del control que acababa de violentar. Imágenes difundidas por el propio Trump en su red Truth Social muestran al sospechoso tendido boca abajo sobre una alfombra del hotel y a los agentes tácticos recorriendo los pasillos del complejo. El mandatario también dio a conocer un video de circuito cerrado en el que se observa a Allen cuando traspasa corriendo la barrera de seguridad. Una hora y media después del estallido de la crisis, los organizadores anunciaron que la velada quedaba cancelada. La investigación federal que está a cargo del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de la fiscalía de Washington D.C. detalló que el agresor se hospedaba en el propio Hilton desde hacía uno o dos días. El director del FBI, Kash Patel, confirmó que los peritos trabajan sobre el fusil largo y los casquillos recogidos en el lugar, a la vez que avanzan con la toma de declaraciones a los testigos presenciales. El jefe interino de la Policía Metropolitana de Washington, Jeffrey Carroll, explicó que el detenido llegó a la capital en tren procedente de California, tras hacer escala en la ciudad de Chicago. Perfil y manifiesto del agresor La fiscal general de Washington D.C., Jeanine Pirro, confirmó que Cole Tomas Allen, de 31 años y oriundo de Torrance, California, será presentado ante un tribunal el lunes para que se le formulen cargos por el uso ilegal de un arma de fuego, entre otros posibles delitos. Allen se graduó en ingeniería mecánica en el prestigioso Instituto de Tecnología de California (CalTech) en 2017 y, en 2025, obtuvo una maestría en ciencias de la computación por la Universidad Estatal de California, Domínguez Hills. Desde noviembre de 2010 hasta marzo de 2026 trabajó como tutor en un centro educativo privado en Torrance, donde en diciembre de 2024 fue reconocido como el «maestro del mes». La prensa estadounidense reveló que apenas diez minutos antes de que se desatara el pánico en el Hilton, el agresor envió a un familiar un extenso manifiesto de más de mil palabras en el que anunciaba sus intenciones. En el texto, que fue entregado de inmediato por los allegados a las fuerzas federales, Allen se autodenominaba un «asesino federal amistoso» y declaraba que los integrantes del gobierno eran sus blancos, desde los funcionarios de mayor rango hacia abajo. El escrito combinaba pasajes de desvarío ideológico con instrucciones sobre el armamento que pensaba utilizar; en un tramo indicaba que había optado por disparar con munición de perdigones en lugar de postas para «minimizar las bajas» de quienes no fueran sus objetivos directos. En un intento por obtener la mayor repercusión posible, el tirador también compartió el manifiesto con un pequeño medio digital. La oficina del fiscal general interino, Todd Blanche, valoró este gesto como una confirmación de la premeditación e intencionalidad política del ataque. Blanco confirmado: el equipo presidencial Blanche, uno de los fiscales de mayor confianza del presidente y que se encontraba entre los asistentes de la gala, declaró este domingo en el programa «Meet the Press» de la cadena NBC que «parece que de hecho se propuso atacar a personas que trabajan en el gobierno, probablemente incluido el presidente». La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue más allá en un mensaje oficial y denunció que el acto fue un atentado para «asesinar al presidente y matar a la mayor cantidad posible de altos funcionarios». Se trató del tercer atentado contra la vida del republicano desde 2024, luego del tiroteo masivo en el mitin de Butler, Pensilvania donde una bala le rozó la oreja y un simpatizante murió y del intento de asesinato en el campo de golf de West Palm Beach, Florida, donde un sujeto fue descubierto con un fusil entre los arbustos. Durante la rueda de prensa que ofreció en la Casa Blanca todavía con el esmoquin puesto, Trump afirmó que «cuando eres impactante, van a por ti; cuando no, te dejan en paz» y calificó al acusado como un «loco solitario». Fallas de seguridad y pelea por el salón de baile presidencial El episodio reavivó la discusión sobre la idoneidad del dispositivo de protección en eventos multitudinarios. Apenas se conoció la noticia, comenzaron a circular en redes sociales testimonios de asistentes que señalaban la escasa rigurosidad de los controles de ingreso. La ex candidata a gobernadora de Arizona y actual asesora de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales, Kari Lake, escribió: «Al entrar, nadie me pidió que mostrara bien la entrada ni mi identificación. Bastó con enseñar lo que parecía un ticket y ya estaba adentro». El atentado dio un súbito impulso a uno de los proyectos personales más polémicos del presidente: la construcción de un salón de baile en el Ala Este de la Casa Blanca, una obra valuada en 400 millones de dólares que se encuentra trabada por la Justicia. En su rueda de prensa y en sus redes sociales, Trump afirmó que «este suceso jamás habría ocurrido con el Salón de Baile de Alto Secreto Militar que se está construyendo» y pidió acelerar los trabajos. A primera hora del domingo, el fiscal general interino Blanche envió una carta al National Trust for Historic Preservation la entidad que litiga para detener el proyecto en la que argumentó que la estructura se ha vuelto «una cuestión de vida o muerte». La oposición demócrata replicó que el gobierno no puede valerse de una crisis de seguridad para eludir los fallos de un juez federal que ya advirtió que la seguridad nacional «no es un cheque en blanco para proceder con una actividad ilegal». El director del FBI, Kash Patel, ratificó que la pesquisa se mantiene abierta en todas las direcciones y que en las próximas horas se podría imputar al acusado con cargos federales más graves. La dramática noche en el Washington Hilton, el mismo lugar donde John Hinckley Jr. intentó asesinar a Ronald Reagan en 1981, dejó en vilo a la capital estadounidense y reinstaló el fantasma de la violencia política en el frente central de la agenda norteamericana.

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