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» TN
Fecha: 26/04/2026 19:25
Buenos Aires vivió un domingo histórico no solo para el automovilismo nacional, sino para el deporte argentino. Más de 500 mil personas se concentraron en Palermo para ver la exhibición que dio Franco Colapinto con un coche de Alpine y otro de Mercedes, la Flecha de Plata que llevó a lo más alto a Juan Manuel Fangio. Los fanáticos empezaron a llegar al lugar en la noche anterior al evento. Muchos pasaron la madrugada haciendo fila, otros intentaron descansar sobre el asfalto. El descenso de temperatura que sorprendió a la ciudad no fue un impedimento: todos querían tener el mejor lugar para ver a Colapinto en acción. El ingreso, a partir de las 9 de la mañana, fue lento y controlado. La mayoría de los simpatizantes de Franco llevaban banderas y carteles, mientras que otros fueron más arriesgados con sus looks y llegaron a disfrazarse del piloto, con el clásico traje de F1. Desde temprano se escuchó el rugido del motor V8 que portaba el Lotus E20, el modelo que manejó Colapinto en dos tandas durante la tarde. Cientos de personas se ubicaron frente a los boxes para tener la vista de cada salida de Franco. Otros tuvieron el privilegio de ver el show desde la comodidad del balcón, donde colgaron banderas argentinas y, curiosamente, de Boca. Los colores del Xeneize encandilaron a los integrantes del staff de Alpine. Los ingenieros señalaron los balcones más de una vez, algunos incluso filmaron el paisaje tan peculiar que formaba el edificio que daba al frente de los boxes. Todo se potenció cuando llegaron Leandro Paredes y Miguel Merentiel, futbolistas del club de la Ribera. Parte del público se hizo sentir cuando entonó dale Boca, pero el cántico que más sorprendió fue: Quiero la Libertadores. El clima futbolero se apoderó del Road Show. Más allá de los colores, los integrantes del equipo Alpine quedaron maravillados con el público que asistió al evento. Siempre hubo un gesto, una sonrisa cómplice y un cruce verbal que rompió la barrera idiomática entre la escudería y los fanáticos. Impactados por las muestras de cariño para el piloto bonaerense, los mécanicos sacaron sus celulares y filmaron lo que ocurría tras las vallas. El ida y vuelta con los trabajadores del equipo terminó con regalos para la gente: se repartieron gorros de Alpine y banderas, mientras que algunos integrantes del staff se llevaron camisetas y carteles de los fanáticos para el recuerdo. El susto que generó el clima Después del mediodía, el clima en Buenos Aires se tornó ventoso. Debido a la intensa ráfaga, se cayeron ramas de los árboles cerca de la tribuna oeste del circuito, algunas con un grosor que podría haber generado daños importantes. En medio del fuerte viento, se soltó parte una valla que estaba ubicada frente al box de Alpine. Afortunadamente, el personal de seguridad llegó a frenar a tiempo la estructura desprendida y no hubo heridos. Una llamada de atención a la Fórmula 1 En el ambiente se palpó la ilusión de los hinchas argentinos de volver a ver un Gran Premio de Argentina en la Fórmula 1. Se habla de que la presencia de más de 500 mil espectadores rompió todos los récords de asistencia en un Road Show de la categoría y las autoridades no mirarán para un costado. Entre la presencia de Colapinto en la F1, el comienzo de las obras en el autódromo Galvez y las repercusiones que dejó en la gente el evento en Palermo, da la sensación de que no volverá a pasar mucho tiempo antes de ver un monoplaza similar de nuevo en Buenos Aires.
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