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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 26/04/2026 19:00
Más de 600 mil personas desbordaron las avenidas Libertador y Sarmiento en un Road Show histórico. El piloto pilarense unió el pasado y el presente del automovilismo al conducir el moderno Lotus V8 y la mítica Flecha de Plata de Fangio, en una jornada que marcó el regreso de la máxima categoría a las calles porteñas. - Por AF para Confirmado Buenos Aires vivió una jornada de automovilismo puro que quedará grabada en la memoria colectiva. Franco Colapinto, el piloto que devolvió la bandera argentina a la Fórmula 1, paralizó la Ciudad con una exhibición de potencia y destreza frente a una multitud que superó todas las expectativas. El rugido de los motores volvió a sentirse en el país tras 14 años de ausencia, transformando a Palermo en un circuito callejero que nada tuvo que envidiarle a los escenarios más emblemáticos del mundo. El epicentro de la acción fue el Monumento a los Españoles, donde el asfalto porteño quedó marcado por el caucho de los monoplazas. Colapinto no solo cumplió con el cronograma, sino que se entregó al público con trompos, aceleraciones y constantes saludos que desataron la euforia de familias y jóvenes que llegaron desde distintos puntos del país y del continente para ser testigos de un evento sin precedentes en la historia reciente. Entre la nostalgia de Fangio y el poder del V8 El momento de mayor impacto sonoro llegó con el Lotus E20, equipado con un motor Renault V8 que hizo vibrar los ventanales de los edificios linderos. Con los colores de su escudería y el número 43, el piloto demostró la vigencia de una tecnología que, por su potencia y estruendo, fascinó a los presentes. Sin embargo, el pico emocional de la tarde ocurrió cuando Colapinto se calzó las antiparras clásicas para conducir una réplica de la Flecha de Plata de Mercedes-Benz, el coche con el que Juan Manuel Fangio conquistó el mundo en la década del 50. Ese puente entre la gloria de Fangio y el presente de Colapinto simbolizó la vigencia de la pasión argentina por los fierros. Ver el histórico monoplaza con el número 16 recorrer las calles porteñas fue el cierre perfecto para una exhibición que buscó demostrarle al mundo que Argentina tiene la capacidad organizativa y el fervor necesario para albergar nuevamente una fecha del calendario mundial. El objetivo: el regreso del Gran Premio La magnitud del evento no fue casualidad. La masividad y el orden con el que se desarrolló el Road Show funcionan como una carta de presentación ante las autoridades de la Fórmula 1. Con la confirmación del MotoGP para el próximo año y la designación de Buenos Aires como Capital Mundial del Deporte para 2027, el horizonte apunta directamente al Autódromo. El propio Colapinto, acompañado en el cierre por el productor Bizarrap, reforzó la idea de que el país merece recuperar su lugar en la máxima categoría. Mientras avanzan las obras de modernización en la pista nacional para alcanzar los estándares internacionales, el éxito de este domingo deja una certeza: la pasión está intacta y el sueño de volver a ver una carrera oficial en suelo argentino está más cerca que nunca.
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