26/04/2026 14:05
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:04
26/04/2026 14:01
26/04/2026 13:58
Parana » AIM Digital
Fecha: 26/04/2026 12:54
El 26 de abril de 1986, hace 40 años, estalló como consecuencia de una prueba de seguridad mal ejecutada el reactor 4 de la central nuclear de Chernobyl, ciudad del norte de Ucrania que tenía entonces 15.000 habitantes, El resultado fue la liberación de una cantidad de radiación equivalente a 400 bombas como la de Hiroshima. La ciudad más cercana a la central nuclear era Prípiat, de unos 50.000 habitantes, hoy totalmente abandonada Para el sociólogo alemán Ulrich Beck estamos signados por el riesgo tecnológico que se inició con Hiroshima y Nagasaki. Para él ese riesgo se hizo evidente a partir de Chernobil, la explosión de la central nuclear ucraniana, seguido por Fukushina en el Japón. Hasta Chernobil, dice Beck, los conflictos se daban en torno a la desigual distribución de riquezas, las injusticias sociales y la miseria. Pero desde Chernobil pero se trata de peligros atómicos, un peligro que suprime todas las zonas protegidas y todas las diferenciaciones de la modernidad. Se trata de un riesgo que lleva a redefinir las relaciones sociales "Las sociedades del riesgo no son sociedades de clases; sus situaciones de peligro no se pueden pensar como situaciones de clases, ni sus conflictos como conflictos de clases", escribió Beck en 1998. En 2016 se inauguró un nuevo sarcófago para contener los restos del reactor por los próximos cien años. Sin embargo, el sarcófago no resuelve el problema porque persiste combustible nuclear dentro de los restos de la central. Décadas después del accidente nuclear, en buena medida debido a negligencia, la tierra sigue contaminada, los bosques cercanos son peligrosos. Los animales salvajes siguen viviendo en la zona de exclusión pero no se sabe bien cómo les afecta la exposición. Hay evidencia de mutaciones, pero sobre todo de que la ausencia humana ha sido enormemente beneficiosa para el ecosistema. En áreas de Ucrania, Bielorrusia y Rusia se registran niveles de cesio-137 y estroncio-90 por encima de los límites seguros.
Ver noticia original