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  • Lorena Ledesma, la artista visual entrerriana que lleva su arte a la Bienal de Venecia | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 26/04/2026 12:10

    Lorena "Loreta" Ledesma estará en la Bienal de Venecia. Belén Zavallo Lorena Ledesma es más conocida como Loreta y como una de las patas de Artistas para el Pueblo. La ubicamos por ser percusionista en Aquellas viejas cumbias, por andar en su bicicleta por calle Pellegrini, por estar entre sus amigas del teatro también vestida de payasa. Loreta estalla de colores en sus andares diarios, acarrea el mate con logo del Gauchito Gil, abre sus instrumentos en los bancos de las aulas de la Escuela Normal de Paraná y enseña a sus estudiantes a grabar, xilografiar, a intentar una y otra vez pensar y crear por unx mismx, sin seguir moldes de nadie, pero conociéndo todo lo más que se pueda. Pienso que porque así lo ha hecho ella, lo pienso porque soy su amiga y también porque miro desde que empezamos a trabajar juntas en la escuela y mi mirada estaba sobre ella como si fuera Loreta misma una obra andante. ¿Qué significa para una artista mujer quedar seleccionada y becada para ir a la Bienal de Venecia a participar de una muestra de interés mundial en tu arte? perdón, achico antes que responderás: ¿qué significa para una mujer de pueblo del interior de su provincia todo esto? Es fuerte, he estado escribiendo sobre este proceso tanto el año pasado en la Bienal de Río y ahora también me llevó a eso la Bienal de Venecia. Primero pienso en mi objetivo y es el ir. Entonces me planteo la ruptura con la pasividad, siendo mujer en los pueblos se nos enseña que más bien esperemos, que seamos la que nos quedamos protegidas y no accionamos. Más bien nos toca el lado de la pasividad. Me conmueve mi anclaje y el despegue de esta tradición. Y sin embargo, surgió una revelación muy profunda. Cuando organizo las estadías, el pueblo al que yo voy a alojarme cerca de Venecia es desde el que mi tatarabuela vino. Treviso es la ciudad, noreste de Italia con muchos canales. En la céntrica Piazza dei Signori se ubica el Palazzo dei Trecento, con sus almenas y galerías abovedadas. La Fontana delle Tette es una fuente del siglo XVI de la que solía emanar vino. Cerca de ahí se ubica el Duomo, con su fachada neoclásica, una cripta románica y un cuadro de Tiziano. El edificio principal de los Museos Cívicos, el complejo de Santa Catalina, contiene frescos medievales. Y eso fue una elección azarosa por los costos, sin embargo, estabámos de nuevo con nuestra sangre intercambiando el paisaje y el aire. Eso es hermoso, pero también esta movilidad de tu arte te lleva siempre a una transformación por un deseo, ¿no? Sí, y desde lo que construí para llegar. Todo este trabajo interno dialoga con mi obra, ahora en un grabado que estoy haciendo y que quiero terminar después del viaje, pienso en la subversión. En lo que significa la subversión, en dar vuelta la hoja, irrumpir con algo que también es trascendente pensando en mis ancestras. Hay algo de diáspora en mi obra, esto lo empecé a trabajar con Kekena Corvalán, que es maestra, curadora, profesora que desde un lugar afectivo, sin dejar de lado lo crítico y reflexivo, me permite explorarme. En esto diaspórico y su despegue también vuelve la raíz. Mi identidad, mi patria, mi pueblo, mi territorio. Y es muy intenso atravesar la decisión de ir a la Bienal, porque sinceramente estoy becada y seleccionada lo cual me enorgullece, pero también los costos son altos y los acarreo yo (lo económico y lo afectivo). Pienso que lo vale porque es un intercambio en el espacio, y la obra se revaloriza y dialoga con estas idas y vueltas. Y romper con esa primera determinación hablada desde afuera de que tu destino es estar acá. Claro, hay una transformación de las expectativas. Yo puedo correrme de lo predeterminado, aún a fuerza de ciertos desgarros, de dolores y de búsqueda. Salir con mi arte al mundo, a estos mundos que para mí son trascendentes, es un paso más en mi búsqueda. ¿Qué es lo más recurrente en tu obra, en tu proceso creativo? La frustración. Siendo artista te frustrás tanto y fallás tanto, que se vuelve tu insistencia. Y también con este marco social y político se ahonda, ¿no? Exacto. ¿Quién no se frustra en este contexto? En lo económico. Pocas veces en lo colectivo. Porque debo decir con gratitud que las redes nos salvan y que indudablemente la salida de todo es colectiva. Mi familia me apoya y alienta. Mis amigas me apoyan y alientan. Kekena Corvalán me abrió puertas que son sumamente valiosas. Hay mucha gente que te abraza en el camino. ¿Tenés en claro cuál es tu sello, tu marca, tu huella, como quieras llamarlo? Sí, pienso indefectiblemente en el pueblo. Yo soy pueblerina, mi gráfica lo es. El pueblo y la calle aparece en la obra, las palabras, lo fraterno, trabajo en ese sentido. Tenés en claro un momento en el que vos sentís que trasciende, que hay algo así como decir, bueno, este periodo puede ser el que hace una bisagra en mi, antes de bueno, solamente docente y que hacía algunas cosas, o que acá yo me empiezo a parar y decir esta es mi estética. Sí, a mí me parece que hay dos momentos que a mí me marcaron por el proceso que tuve que hacer, porque fueron momentos dolorosos y porque fueron momentos que me dieron también y me llenaron de amor, que son la tesis que yo hice, el Gauchito Gil, que fue una performance que se llamó Devota Necesidad. Planteé un ritual vívido en la Facultad de Artes Visuales. Una ceremonia en vivo con lo pagano siendo sagrado, con institución rompiendo sus modales. La transgresión fue una clave ahí, ya de lo que después se vislumbraría. Sí, y porque la fe no es solo una cuestión religiosa en el sentido arraigado y actólico. El Gauchito Gil es pueblerino, es el margen de la ruta y el saludo, es el colorinche, el billete, el pañuelo. Y el otro momento, dijiste dos. En la Licenciatura en Artes Visuales, ambos tiempos acompañan logros académicos, presenté Tratos Urbanos. Hice pegatinas, grabados, tomé la calle. Me dirigió Laura Rosado que era muy exigente y cercana, además era casi familia en esa etapa de mi vida. Y ahí descubrí que mi inclinación a cambiar letras y rotar palabras, venía de algo que mi mamá me descubre de mi historia. De chica había sido diagnosticada con dislexia, y esto aparecía en mi arte. La G y la J para mí eran un tema, y empecé a indagar más. Mi abuela nombra a Julio Modesto Galliard, que era el tío abuelo de mi abuelo Roberto. Ese Modesto Galliard es asesinado por llevar desde Concepción, desde el diario las tipografías de periodista. Hay un monolito en Villaguay. Los tipos móviles contaban la historia y por inscribirla en papel perdió su vida. Otra resignificación de la historia. Si, Guillermo Hennekens que es mi maestro y amigo, también está siempre en ese lazo de ayudarme a descubrir. Es mi padre artístico, y reaparece la calle, el pueblo, la historia tipográfica de una genealogía personal muy tremenda. Y también con la belleza de poder a eso reconvertirlo. La dislexia que para mi madre no fue nunca un problema, tampoco lo fue en mi obra. Jugué a invertir irónicamente sílabas y letras. -Por fuera las luchas sociales aparecen en la obra. -Siempre me interesa la voz del pueblo, las luchas sociales, la construcción social. -Vuelve la red y la posición entre otrxs. -Pienso con gratitud en mucha gente que me hace expandir: Guillermo Hennekens, Carlos Asiaín, Silvina Fontelles como docente, me abría la cabeza, Gloria Urrutia, mi amiga muralista Flor Albornoz. Ni hablar Hernán Guerrero, que es un hermano. Muchxs amigxs artistas de otras artes, poesía, música, sería terrible nombrar unx por unx. ¿Cómo te vinculás con la música? Mi casa sonaba. Las Navidades eran todas las cumbias de todas las casas. mi hermana Viqui canta, mi mamá es profesora de música y tocaba la guitarra, mi papá era del rock. Mi casa es alegría y ruido. Yo pienso en colores y notas. En sillas contiguas y niños durmiendo en la fiesta, el colchón para el pariente, bailes improvisados, Leo Dan en cumbia, ese cotolengo es mi modo de ver el mundo que quiero. ¿Y esta Bienal qué de eso recupera? La curadora es una artista afro mujer por primera vez de África y que fue asesinada en diciembre después de curarla. Es tremendo. Ella la dejó con el nombre de Bienal 64 El camino de la muerte. Y es alucinante y dramático. Pensar la muerte desde otro lugar, lo que trasciende del arte en el artista. Se sobrevive creando, parece ser el mensaje. Aquí estoy, en este lado de la vida que es proyectar y generar composiciones artísticas que me estimulen. ¿Hay algo de las políticas gubernamentales que alienten? No mucho, la verdad. Me asusta la falta de motivación, la falta de escuela en futuros artistas. ¿Te ves en un futuro en la gestión pública? No lo pienso pero no lo niego, sé gestionar por motus propia, sé construir equipos. No lo pensaría más que como servicio al pueblo. Se sobrevive creando, parece ser el mensaje. Aquí estoy, en este lado de la vida que es proyectar y generar composiciones artísticas que me estimulen. Random Un color: verde Un aroma: el hibiscus Un transporte: el tren Un lugar: África (la animalidad, lo salvaje y la salvación me tienen prendada desde hace mucho) Una risa: la de mi madre Un nombre: Gael Un deseo: despertar Un miedo: el aire me da miedo Un animal: la investigadora, mi perrita ya en otro plano Un recuerdo: hoy prendí justo una vela por mi abuelo, en su velorio con mi primo nos fuimos a comprar girasoles. El kiosquero se ve que sabía de la muerte mi abuelo amado y nos dio dos bolsas inmensas. Me empaché tanto que es inolvidable. Un elemento: el agua. Estoy bajando al río con una conexión y una fuga para desconectar que son salvadoras.

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