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Gualeguaychu » Nova Comunicaciones
Fecha: 26/04/2026 12:09
Gualeguaychú siempre se ha caracterizado por ser una ciudad de familia, de encuentros en la costanera y de plazas llenas de risas. Sin embargo, en los últimos tiempos, una sombra de preocupación se ha extendido por nuestros barrios. La gente de bien aquella que trabaja, que respeta la ley y que cría a sus hijos con valores siente que el espacio público está siendo acechado por quienes no respetan la vida ni la propiedad ajena. El Cáncer del Narcotráfico y la Delincuencia Armada. No podemos permitir que el avance de delincuentes armados se convierta en el paisaje habitual de nuestras calles. La aparición de búnkeres de droga en zonas que antes eran tranquilas es una señal de alerta que no admite grises. El narco no solo vende sustancias; vende miedo, corroe el tejido social y destruye el futuro de nuestra juventud. La seguridad en nuestras escuelas y el derecho de los niños a jugar alegres en las plazas no son negociables. Son pilares fundamentales de nuestra civilización. Un barrio libre de drogas es un barrio con futuro, y para lograrlo, la acción de las fuerzas de seguridad debe ser implacable, pero acompañada por una ciudadanía activa. El Deber Cívico de la Denuncia. La lucha contra el crimen no es solo una tarea de la policía o de la justicia; es una responsabilidad compartida. El deber cívico nos exige no ser cómplices con nuestro silencio. Denunciar hechos delictivos ante las autoridades es el primer paso para recuperar el territorio. La impunidad se alimenta de la indiferencia y del temor. Para tener una ciudad libre de delincuentes, el compromiso debe ser de todos. Si el vecino no se involucra, el delincuente gana terreno. La Batalla por la Convivencia: Los Escapes Libres. Pero la inseguridad no solo se manifiesta en el gran delito. Hay una forma de violencia acústica que daña la salud mental y el descanso de los vecinos: la imprudencia de quienes instalan escapes libres en sus motocicletas. Este fenómeno, lejos de ser una simple travesura, es una falta de respeto total hacia la comunidad. Genera un malestar constante, despierta a niños, asusta a ancianos y degrada la calidad de vida urbana. Es necesario cortar de raíz esta práctica, con controles estrictos y sanciones ejemplares. El derecho a circular no puede estar por encima del derecho al silencio y a la paz de miles de ciudadanos. Conclusión: Por una Ciudad para los Honestos. Gualeguaychú está a tiempo. Queremos ver nuestras plazas recuperadas, nuestras escuelas protegidas y nuestros barrios limpios de búnkeres. La receta es clara: firmeza institucional y compromiso ciudadano. La gente de bien tiene que levantar la voz y actuar, porque el silencio de los honestos es la mayor victoria de los que viven al margen de la ley. Por una Gualeguaychú segura, en orden y, sobre todo, en paz. Por la Redacción de Nova Comunicaciones.
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