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» Clarin
Fecha: 26/04/2026 11:25
Como las estaciones del año, el rito de celebración de la cultura escrita se renueva, cada otoño, con la inauguración de la Feria del Libro: un rito del encuentro que aun en el contexto poco auspicioso en que vivimos, pone de manifiesto la creatividad y el esfuerzo de las editoriales y la curiosidad inquieta de los lectores que sostienen, como pueden, la industria de la palabra. Con mayor o menor abundancia, la Feria del Libro siempre es una fiesta. Entre las celebraciones y buenos anuncios, no es menor el de la continuidad de un premio literario: se pone en marcha una vez más la delicada y compleja maquinaria del Premio Clarín Novela, que llevará al reconocimiento de una obra inédita y pondrá en foco a un escritor o escritora, dando estímulo y visibilidad a su talento literario. Este año, la señal de largada es el anuncio del Jurado de Honor de la 29ª edición del Premio, nombres que confirman una vocación argentina y latinoamericana, una apertura a toda obra escrita en lengua española. Ellos son Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano residente en España, Betina González, ganadora del premio Clarín en 2006, y Ariana Harwicz, escritora argentina residente en la campiña francesa. Premiados y reconocidos, con estilos y poéticas bien disímiles, tendrán a su cargo la tarea de leer y evaluar las novelas finalistas y definir la ganadora. Otra noticia auspiciosa en tiempos de Feria es que ya ha llegado a las librerías Cuaderno inglés del español Daniel Morales, el escritor español ganador del premio en 2025. Cerca de la autoficción y de los libros de memorias, Cuaderno inglés es un homenaje a los personajes solitarios que pueblan este mundo, como el personaje de Stoner de John Williams, como Eleanor Rigby, de Los Beatles, o el más reciente protagonista de Perfect days de Wim Wenders. Su trama sencilla, cuidadosamente estructurada, enhebra los días de un lector apasionado pero insatisfecho, que vive al día, ocupado en trabajos mal pagos, y que no logra encauzar con felicidad su berretín por la literatura. Cuaderno inglés encuentra un tono íntimo que envuelve al lector en los dilemas de su protagonista y lo hace oscilar entre la compasión y la risa. A caballo entre la narración y el ensayo, la novela del malagueño es un libro sensible, inteligente, de muy agradable lectura. El Jurado de Honor Premiado por su trabajo periodístico tanto como por su literatura, uno de los nuevos jurados, el colombiano Héctor Abad Faciolince es famoso por su novela autobiográfica, El olvido que seremos (2006), en la que narra la vida de su padre, el médico epidemiólogo, Héctor Abad Gómez, asesinado en Medellín por dos sicarios el 25 de agosto de 1987. Homenaje y testimonio de amor filial, la novela narra la lucha del padre por la salud pública y los derechos humanos en una Colombia sacudida por la violencia. Traducida a numerosos idiomas, fue adaptada al cine por Fernando Trueba, versión fílmica que ganó el Premio Goya a la mejor película iberoamericana. Abad Faciolince es también autor de ficciones como Asuntos de un hidalgo disoluto (1994), Basura (2000), Angosta (2002), entre otras, y la más reciente, Ahora y en la hora (2025), la crónica de la invasión salvaje de Putin a Ucrania y del ataque que sufrió allí el escritor en carne propia, cuando un misil ruso destruyó el restaurante en el que se encontraba junto con un grupo de colegas y mató a una de las escritoras que lo acompañaban. Entre las anécdotas de su biografía, figura su intento de reconciliar a Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, distanciados luego de una histórica pelea. La idea había partido de la editora Carmen Balcells, quien había convencido a Mercedes Barcha, esposa de Gabo, para que fuera cómplice de este reencuentro que tendría lugar en un restaurante chino de Cartagena. Pero la reunión no llegó a concretarse porque Gabo estaba muy mal de salud. Columnista en medios como El espectador de Colombia, Abad Faciolince ganó dos veces el premio de periodismo Simón Bolívar como mejor columnista de opinión (1998 y 2005) y varios premios literarios: en su país, el premio nacional de cuento en 1981 y la beca nacional de novela en 1994. En el año 2000 obtuvo en España el Premio Casa de América de Narrativa Innovadora con la obra Basura (2000). Y en 2005 su novela Angosta fue reconocida en China como mejor novela extranjera del año. El olvido que seremos recibió el Premio de Literatura Casa da América Latina/Banif (Lisboa). Desde Francia Residente en Francia, Ariana Harwicz es una escritora muy presente en el medio cultural argentino. Ocurre que sus novelas tienen un magnetismo que atrae a la gente de teatro: sus ficciones son feroces, indagan en los vínculos más primarios y trabajan con lo oscuro, lo reprimido, lo soterrado que emerge con violencia. No sólo se la ha leído, a pesar de que viene al país una vez por año, se la ha ido a ver al teatro, en guiones en los que muchas veces ella ha tenido parte. Matate amor (2012), nominada al premio Booker en 2018, La débil mental (2014) y Precoz (2015) forman la Trilogía de la pasión e indagan en los lazos entre madres e hijos. En teatro las obras correspondientes fueron dirigidas por Marilú Marini, Lorena Vega y Cristina Banegas, con brillantes elencos. Y esto no es todo: Martin Scorcese compró los derechos para filmarlas. Más recientemente publicó Degenerado (2019) y Perder el juicio (2024). Lo que un escritor debe ambicionar es ser único, sin importar si es mujer u hombre, sin importar el boom o la moda, lo único que importa es ser auténtico, sostuvo en referencia a su libro de ensayos El ruido de una época. Allí Harwicz propone ir a contramano del vértigo y la inquietud de las redes sociales, preservar a la creación y la escritura en un espacio sagrado, a espaldas del mercado y de cualquier condicionamiento externo. Una filosa mirada para juzgar las novelas que se presenten al concurso. Ganadora del Premio Cuando Betina González ganó el Premio Clarin Novela, en el año 2006, era muy joven y venía de cursar un Master en escritura creativa en la Universidad de Texas, El Paso. La publicación de Arte menor, una novela que narra la indagación de una hija sobre la vida de su padre, fue el comienzo de una carrera que, con el tiempo, fue recibiendo nuevos reconocimientos. Sin embargo, González no oculta que ese recorrido fue forjado con esfuerzo a través de trabajo y exigencia, y una obligación de ser genial a la que es sometida toda mujer que aspire a un lugar en ese podio de la literatura, que por siglos estuvo reservado a los hombres. En sus ensayos hay mucho de esa observación mordaz, que descascara la pátina glamorosa con que los medios y la publicidad construyen el mito de los y las escritoras. Luego del Clarín, recibió también el Premio Tusquets Editores de Novela 2012 por Las poseídas. Con un viraje hacia lo extraño o fantástico, sus otras obras incluyen las novelas América alucinada y Olimpia; además del libro de ensayos La obligación de ser genial (2021) y la colección de cuentos El amor es una catástrofe natural. Junto a Esther Cross emprendieron, durante la pandemia, La aventura sobrenatural (2023), a partir de una investigación conjunta sobre el período de fines del siglo el XIX y comienzos del XX, cuando ciencia, espiritismo, magia y ocultismo confluyeron en un vértigo de nuevas ciencias y ficciones que juegan con el misterio y lo monstruoso, desde Sigmund Freud a Arthur Conan Doyle y William B. Yeats. González también ha escrito para el público infantil, textos como Feria de fenómenos o El libro de los niños extraordinarios y Niña vampiro quiere conquistar la Noche. Doctorada en literatura latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh, es docente de escritura en distintas universidades. Su presencia en el jurado aporta no sólo el conocimiento de su oficio de escritora y una mirada alejada del realismo liso y llano, sino también una lectura rigurosa forjada en la academia. Héctor Abad Faciolince, Betina González y Ariana Harwicz serán este año los encargados de leer las novelas finalistas, como el año pasado lo hicieron Mariana Enríquez, Javier Cercas y Alberto Fuguet. Nombres de gran reconocimiento que se suman a los de históricos jurados de lujo como José Saramago, Augusto Roa Bastos, Ángeles Mastretta, Adolfo Bioy Casares y Sylvia Iparraguirre, para citar unos pocos que tuvieron a su cargo la tarea en las veintiocho ediciones anteriores. Escritoras, escritores, no queda más que volver a las máquinas, revisar los archivos, pulsar el teclado con convicción. El premio ya se lanzó al ruedo. No hay duda de que serán leídos por ojos expertos, por un escritor y dos escritoras que saben apostar fuerte y se jugaron a la escritura con toda la incertidumbre que esto implica. Y también la felicidad. Sobre la firma Newsletter Clarín
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