26/04/2026 12:35
26/04/2026 12:35
26/04/2026 12:35
26/04/2026 12:35
26/04/2026 12:35
26/04/2026 12:34
26/04/2026 12:34
26/04/2026 12:34
26/04/2026 12:34
26/04/2026 12:34
Concordia » Cadena Entrerriana
Fecha: 26/04/2026 11:09
La campaña de soja ingresa en su etapa más crítica. Tras un abril marcado por excesos hídricos y un retraso histórico en las labores, la llegada de aire frío y seco esta semana aparece como la última oportunidad para evitar pérdidas millonarias en la calidad del grano. Un retraso de una década Las cifras de la zona núcleo son contundentes: el avance de la cosecha apenas alcanza el 43%, una cifra que contrasta drásticamente con el 80% habitual para esta época. Se trata del mayor retraso registrado en los últimos diez años. Este escenario es el resultado de un patrón climático que, tras una sequía inicial, dio paso a lluvias persistentes que acumularon un promedio de 121 milímetros solo en lo que va de abril, saturando suelos y deteriorando los caminos rurales. La paradoja de los números Lo que hace particular a esta campaña es la contradicción entre el volumen y la realidad del lote. Mientras la Bolsa de Cereales de Buenos Aires elevó la producción nacional a 48,6 millones de toneladas, gracias a rendimientos excepcionales de 39 qq/ha en el Núcleo Norte y hasta 42 qq/ha en el Núcleo Sur, esos quintales hoy corren riesgo de no traducirse en ingresos reales. En muchas regiones, el exceso de agua ya ha causado daños irreversibles. En localidades como Acebal, se detectan granos verdes, manchados por hongos o directamente brotados en planta, representando en algunos casos hasta el 50% de la muestra. Esto implica descuentos comerciales significativos que licuan los altos rindes obtenidos. Una semana determinante Sin embargo, el panorama podría cambiar a partir de las próximas horas. Los pronósticos anticipan un giro en la circulación atmosférica con el ingreso de una masa de aire frío y seco. Esta estabilidad, que podría incluir las primeras heladas del otoño, es lo que el sector necesita para recuperar «piso» y permitir el ingreso de la maquinaria. En Pergamino y el centro-sur de Santa Fe, los técnicos coinciden: se requiere al menos una semana completa de tiempo seco para recuperar el ritmo. Con granos que mantienen humedades de entre el 15% y el 17%, el costo de secado sigue siendo una carga pesada para el margen del productor. La urgencia es máxima. En este equilibrio ajustado entre clima, logística y calidad, se define el resultado real de una campaña que tiene el potencial para ser récord, pero que hoy depende exclusivamente de que el sol y el viento acompañen la labor de las cosechadoras. Compartir
Ver noticia original