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Parana » Uno
Fecha: 26/04/2026 08:32
En diálogo con La Mañana de la Red (88.7), el empresario paranaense, Pedro Spinelli compartió su recorrido de vida y trabajo, desde sus inicios en el oficio hasta la consolidación de su empresa, resaltando los desafíos, aprendizajes y el rol clave de los vínculos cercanos. (DOMINGO) Pedro Spinelli: "Soy un agradecido de la vida y de la familia que me sostuvo siempre" Con cuatro décadas de trayectoria, Pedro Spinelli reconstruyó su camino empresarial y destacó el valor de la familia, el esfuerzo y la constancia. De Concordia a Paraná, una decisión que marcó el rumbo Nacido en Concordia, Spinelli llegó a Paraná en 1978, en una etapa que recuerda con una mezcla de anécdota y destino. Contó que conoció a su esposa en 1972 y que, años después, tomó una decisión simbólica que terminaría definiendo su futuro. Yo decía que si Argentina salía campeón del mundo me venía a vivir a Paraná. Después no sabía si en la final hacer fuerza o no, pero terminó ganando y acá estoy desde entonces, relató. Antes de radicarse definitivamente, trabajó en una empresa de aire acondicionado, donde realizó una primera experiencia laboral en la ciudad. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 1979, cuando rindió un examen técnico en Paraná para ingresar a una firma de fotocopiadoras. A los pocos días me avisaron que había sido seleccionado y me llevaron a Buenos Aires a capacitarme. Fue una etapa muy importante, donde aprendí muchísimo, recordó. Durante siete años trabajó en relación de dependencia, una etapa que considera clave en su formación. Allí no solo adquirió conocimientos técnicos, sino también herramientas para comprender el funcionamiento del negocio. Con esa base, decidió iniciar su propio camino con una firma unipersonal que, con el tiempo, se consolidaría como empresa. El valor de la familia como sostén Más allá de su recorrido empresarial, Spinelli remarca que su mayor capital está en su familia. Padre de siete hijos, seis mujeres y un varón, destaca el orgullo por su historia personal. Siempre se decía que había siete mujeres para cada hombre, pero a mí me tocó una esposa y seis hijas, y el último el varón. La verdad que ha sido una vida muy prolífera y tenemos unos hijos espectaculares, expresó Spinelli. Según explicó, la construcción familiar estuvo marcada por el esfuerzo, la constancia y una fuerte base de valores. Creo que tenemos una manera de pensar y de actuar que fue dejando el camino abierto para que esto ocurra, y también con una fe que nos ha acompañado siempre, señaló. En ese sentido, destacó especialmente el acompañamiento de su esposa, María Delia. Ella trabajó incansablemente en su profesión y también me acompañó en todo, sobre todo en la crianza de los hijos. En los momentos difíciles siempre estuvo ahí, sosteniendo y empujando para adelante, afirmó. Spinelli también recordó la influencia de sus padres en su formación. Mi mamá era profesora y mi papá trabajó toda su vida en el ferrocarril. Nos enseñaron humildad, sacrificio y coherencia, y eso es algo que uno no puede soltar, sostuvo. A ese núcleo se sumaron otros apoyos fundamentales, como sus hermanos y la familia de su esposa. Uno le pone lo suyo, pero hay mucha gente que te da una mano en el camino y eso también hay que saber valorarlo, reconoció. Una empresa construida con valores Con cuatro décadas de trayectoria, Spinelli considera que el crecimiento de su empresa fue el resultado de una combinación de factores, entre ellos el trabajo sostenido y el respeto por ciertos principios. Si uno logra mantener la credibilidad y la responsabilidad, el camino se hace un poco más llevadero, explicó. Actualmente, la firma cuenta con seis personas trabajando de manera estable. Somos seis personas fijas, seis familias que dependen de esto, y eso implica una gran responsabilidad todos los días, señaló. En ese sentido, remarcó la importancia de la prudencia en la toma de decisiones. Hoy hay que mirar muy bien los costos, con los pies sobre la tierra, porque son momentos complejos y hay que tratar de no equivocarse, afirmó. También dejó en claro su postura respecto a la incorporación de personal. No soy de tomar gente de manera temporal. Cuando alguien se suma es porque realmente hace falta y porque hay una proyección hacia adelante, sostuvo. La empresa mantiene además un fuerte componente familiar. Tres de sus hijas trabajan junto a él, lo que refuerza el vínculo entre el proyecto laboral y la vida personal. Cada uno hizo su camino, pero tengo tres hijas trabajando conmigo, y la verdad que es algo muy lindo poder compartirlo, contó el paranaense. Incluso relató una situación frecuente: A veces los clientes se confunden porque dos son mellizas y son muy parecidas. Adaptarse a los cambios, el desafío permanente Al analizar el impacto de la tecnología en su actividad, reconoció que se trata de uno de los mayores desafíos de su trayectoria, especialmente para su generación. A los que ya tenemos algunos años se nos hace un poco cuesta arriba, porque no es tan fácil de entender y requiere tiempo, admitió. Según explicó, la velocidad de los cambios tecnológicos exige una actualización constante. Hoy incluso a gente más joven le cuesta, así que imaginate a nosotros, pero tratamos de adaptarnos, señaló. En ese proceso, destacó el rol de su entorno. Tengo gente a mi lado que se capacita permanentemente, mis técnicos, mis hijas en la parte comercial y mi hijo que entiende mucho de informática. Entre todos vamos empujando para el mismo lado, afirmó. Para Spinelli, la adaptación no es una opción sino una necesidad para sostener la actividad. Hay que acompañar los cambios y tratar de no quedarse atrás, porque si no se hace muy difícil seguir, sostuvo. En el tramo final de la entrevista, reflexionó sobre su recorrido y los logros alcanzados a lo largo de los años. Siempre hay cuestas arriba, sobre todo en la Argentina, pero también hay satisfacciones cuando uno mira para atrás y ve lo que pudo construir, expresó. Con la mirada puesta en su historia personal y familiar, destacó haber podido brindar oportunidades a sus hijos y sostener su proyecto en el tiempo. He podido darles estudios, una vida normal y hacer lo que me gusta, así que no me puedo quejar, resumió. Finalmente, dejó una definición que sintetiza su historia personal y profesional: Soy un agradecido de la vida y de todo lo que me tocó vivir.
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