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» La Nacion
Fecha: 26/04/2026 01:03
River le ganó a Aldosivi con un golazo que no le alcanza para mejorar la imagen futbolística Si para River todo fuera ese golazo del final, ya con Aldosivi abierto. Pero no, ese tercer tanto fue una excepción, una luz centelleante en una noche futbolísticamente muy oscura, como si siguiera bajo las sombras en que quedó tras la derrota en el superclásico contra Boca. Se disputaban los últimos segundos de los seis minutos adicionados: pase con el empeine de Colidio, enganche de Freitas, la llegada de Páez, otro enganche para despachar el zurdazo junto a un palo. Un gol muy lindo, pero insuficiente para radiografiar la actualidad de River, que da más para la preocupación que para la ilusión. Le ganó al único equipo que no triunfó entre los 30 del Apertura y vive con la amenaza del descenso metida en el cuerpo. Ni con una oposición tan limitada puede considerarse el triunfo como un signo de recuperación. Le costó una enormidad hacer el primer gol, permitió que le empataran y recién a los 38 del segundo tiempo volvió a estar arriba en el marcador. Los tres puntos eran poco menos que una obligación, pero la demanda de mejorar la imagen sigue insatisfecha. Al dejarle la pelota y la iniciativa, Aldosivi le endosó un problema a River, de funcionamiento pastoso y corto de luces individuales. En el repliegue masivo del 5-4-1 del Tiburón, River vio un paredón contra el que chocó repetidamente en el primer tiempo. La secuencia de pases se interrumpía en el tercer o cuarto o intento y la inventiva personal escaseaba. Lo único que mostraba River era el pizarrón de la semana, con un par de córners preparados: uno bajo de Acuña al primer palo para el taco de Galoppo que cruzó todo el arco y otro jugado en corto. Colidio y Salas retrocedían para recibir y descargar, pero los avances no tenían continuidad ni precisión. Aldosivi se defendía sin sobresaltos, ni siquiera necesitaba de alguna atajada salvadora de Werner. De River podía esperarse algo con los cambios de frente para las proyecciones de Acuña, que avanzaba con la convicción que le faltaba a varios de sus compañeros. El dominio de River era monótono, tedioso, empezaba a desafiar la paciencia de sus hinchas. Los dos cambios que hizo Coudet -el tercero fue obligado por un nuevo desgarro de Driussi- expusieron lo que menos le gustó del superclásico: el rendimiento del medio-campo. Por Paéz y el juvenil Meza ingresaron Subiabre, que periódicamente cambia su condición de suplente a titular y viceversa, y Galoppo, que solo había sido titular en un partido de este torneo, hace dos meses y medio, en la derrota frente a Argentinos. Luego perdió un lugar por bajos rendimientos, como tantos otros en este River, y le sumó una lesión en un tobillo para salir de escena. La vía de ataque más recurrente de River eran los córneres. Eso da una pauta de su limitado repertorio. En unos de esos tiros de esquina, tras un par de rebotes, la pelota le quedó a Salas, que definió desviado a cinco metros del arco. La chatura se extendía hasta cuando River quedaba a tiro del gol, algo muy esporádico en el primer tiempo. Ni siquiera a la variante del remate de media distancia recurría River ante su incapacidad para desnivelar con juego asociado. Acuña mostró ese camino con un disparo combado, pero de derecha, su pierna menos potente. Así de contradictorio y apagado era lo de de River, que en la única jugada de contraataque en la que pudo tomar abierto al rival, Subiabre la desperdició haciendo una de más. En tanto, Aldosivi, de tan poco interesado en atacar, solo había preocupado a Beltrán con un remate de Tomás Fernández desde atrás de mitad de cancha. Quedaba poco de un primer tiempo que ahondaba los problemas que River arrastra hace rato, apenas disimulados muy de tanto en tanto. En una de las escasas conexiones, el centro de Montiel encontró la llegada de Colidio, la tapada de Werner y la arremetida de Galoppo, el volante al que se le da más frecuentemente el gol y que había sido uno de los silbados cuando se anunciaron las formaciones. La jugada había comenzado con una recuperación de la pelota de Subiabre en mitad de cancha que pudo ser foul, pero Ramírez dejó seguir y el VAR no intervino. Compacto de River 3 vs. Aldosivi 1 La ventaja no le aclaró las ideas a River para el segundo tiempo. Todo siguió siendo forzado, interrumpido, tosco. Ni siquiera descansaba con la posesión porque administraba mal la pelota. Hasta permitió que Aldosivi se animara. Un equipo que en las 14 fechas anteriores solo había convertido cuatro goles llegó al empate con la entrada de Fernández entre los dos centrales para conectar el centro desde la izquierda. Otra vez, River ante sus fantasmas. Y el empuje para llegar al 2-1, con Moreno dentro del área para cruzar el pase rasante y el toque de Colidio. Ni así evitó el sufrimiento, porque un tiro de Román dio en el travesaño. El tercer gol fue para disimular lo mal que había jugado River.
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