25/04/2026 22:57
25/04/2026 22:54
25/04/2026 22:53
25/04/2026 22:53
25/04/2026 22:53
25/04/2026 22:52
25/04/2026 22:52
25/04/2026 22:52
25/04/2026 22:52
25/04/2026 22:52
Parana » AnalisisDigital
Fecha: 25/04/2026 21:27
El documental de Memoria Frágil rescata la vida y obra de Augusto Nux, pintor entrerriano de mirada íntima y silenciosa. A través de testimonios y archivos, reconstruye el legado de un artista que eligió la independencia creativa para retratar, con sensibilidad, la esencia del paisaje paranaense. El documental emitido en el programa Memoria Frágil (Canal 9, Litoral) recupera la figura de Augusto Nux desde una perspectiva íntima y coral, donde la memoria afectiva se entrelaza con el análisis artístico para reconstruir la dimensión de un creador silencioso, ajeno a las estridencias del mercado y profundamente arraigado a su territorio. A través de testimonios de familiares, colegas y especialistas, el documental traza el retrato de un hombre que hizo del arte un ejercicio de observación constante, una forma de habitar el mundo con sensibilidad y rigor. Lejos de los circuitos tradicionales de consagración, Nux aparece como un lobo solitario, tal como lo define el galerista Amílcar Damonte: un artista que pintaba por necesidad interior, sin someterse a tendencias ni estrategias de visibilidad. Esa independencia, sin embargo, no implicó aislamiento, sino una construcción paciente de una obra vasta -más de mil piezas- que hoy es reconocida por su coherencia estética y su profunda conexión con el paisaje entrerriano. En sus tintas y óleos, Paraná se vuelve materia sensible: no como postal, sino como experiencia vivida, como memoria que respira en cada trazo. El documental también ilumina las múltiples capas de su genio creador: ingeniero civil de formación, lector voraz, músico autodidacta, observador meticuloso de la naturaleza y de la vida cotidiana. Esa formación técnica, atravesada por el estudio de la proporción y el dibujo, se tradujo en una pintura de equilibrio y armonía, donde la emoción no se desborda, sino que se contiene en una paleta serena, casi meditativa. Como señala el arquitecto Marcelo Olmos, su obra no exalta, sino que aquieta, invitando al espectador a un estado de contemplación. Las voces de sus hijas y de su esposa, Yolanda Darrieux, aportan una dimensión profundamente humana: la del hombre que pintaba durante horas sin sentir el paso del tiempo, que leía filosofía anotando los márgenes, que encontraba en la música otra forma de conocimiento. Esa intimidad doméstica -el caballete junto al piano, el sillón de lectura, los ventanales abiertos- se proyecta en sus cuadros como una extensión de su vida interior. A su vez, artistas y docentes destacan su pertenencia a una tradición figurativa con impronta impresionista, heredera del magisterio de Cesáreo Bernaldo de Quirós, pero reinterpretada desde una sensibilidad propia. Nux no buscó la épica ni el gesto grandilocuente: su mirada se posó en lo cercano, en lo cotidiano, en los verdes cambiantes de El Brete o en las sombras de una galería urbana. Allí construyó una poética del detalle, donde cada obra es más un sentir que un decir, como define la artista Jorgelina Parkinson. El documental no elude, sin embargo, una pregunta latente: ¿por qué un artista de tal calidad permanece aún en los márgenes del reconocimiento masivo? Las respuestas apuntan a las lógicas del mercado, a la falta de políticas sostenidas de memoria cultural y a la propia elección de Nux de no exponerse. En ese cruce, su figura emerge como símbolo de una generación de creadores cuya obra espera todavía una valoración más profunda. Así, el programa Memoria Frágil no solo rescata a un pintor, sino que interpela sobre la forma en que una comunidad recuerda -o posterga- a sus artistas. En el caso de Augusto Nux, la memoria comienza a recomponerse como sus paisajes: lentamente, en silencio, pero con una persistencia que, como su pintura, parece destinada a perdurar. Augusto Nux, ese hombre creativo y silencioso El artista plástico Augusto Nux es considerado como una de las figuras más singulares y respetadas de la provincia de Entre Ríos. Construyó una obra vasta y profundamente personal desde una posición de independencia creativa absoluta. Aunque su trayectoria vital estuvo marcada por su exitosa profesión como ingeniero civil, su verdadera pasión y el legado por el cual es recordado hoy residen en su prolífica labor como pintor y dibujante; siendo considerado por especialistas y coleccionistas como un artista de culto debido a la sensibilidad y honestidad de su mirada. Yolanda Nux, hija de Augusto Nux Cuando pienso en mi papá, lo veo observando. Observando generalmente la naturaleza y reproduciendo lo que es su interpretación de esa realidad sobre chapadur (tablero duro de fibra de madera de eucalipto, conocido internacionalmente como hardboard). Generalmente, él pintaba sobre chapadur, sobre todos los óleos, y directamente no utilizaba tela. Y lo veo siempre sentado en ese taburete alto o parado durante horas pintando. Cuando no pintaba, lo veo siempre estaba leyendo. Nunca estaba sin hacer algo. Sentado leyendo libros de filosofía muchas veces o también sentado en el piano, en su piano, tocando algún tango que tocaba muy bien, autodidacta también en eso. Esas son las imágenes que más me vienen a la memoria O escuchando también música. Cuando leía, generalmente, anotaba en los márgenes de los libros sus reflexiones o el significado de una palabra Y eso me viene, generalmente, a la memoria. Pero, sobre todo, observando y reproduciendo esa realidad que él veía en sus cuadros. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes Y es, sin lugar a duda, de esos artistas que son muy paranaenses. Cuando digo que son muy paranaenses es porque Augusto tiene, sobre todo, en sus tintas él pintó Paraná, o sea, mostró Paraná a través de su versión en sus tintas, que muy pocos artistas lo han hecho. Salvo (Carlos) Castellán y (Manuel) Marchese, un pintor que vivió en Paraná y se fue en los años 40-50 no hay testimonios de artistas que hayan recorrido la ciudad y la hayan pintado. Esos tres sí lo hicieron. Pero, a su vez también Augusto era un paisajista muy intimista. Intimista porque lo que yo veo que él trabajaba sobre lo que le gustaba, lo que lo emocionaba. Tiene interiores, tiene naturalezas muertas, todo es una obra de mucha calidad, de mucha calidad. Manejó varias técnicas: el óleo, el pastel, la tinta. Realmente, mi imagen de él es la de un profesional impecable. Alejandro Chertkoff, amigo de Augusto Nux Augusto Nux genio y figura, realmente, ¿no? Y para mí fue esas cosas excepcionales que te presenta la vida y que uno tiene que saber aprovecharlas. Augusto era una persona -por eso figura- era un personaje más que una figura, ¿no? Era un hombre muy especial. Y lo fue con una cantidad de consejos que él me daba en la vida cuando nos encontrábamos. A mí me llamaba la atención porque su presencia era una presencia importante. Vos lo veías por la calle y decías: Pero, ¿cuántos años tiene? 40-80, porque siempre iba erguido, siempre derechito. Y, entonces, él tuvo una virtud como hombre extraordinario que fue durante toda su vida él observaba, como buen artista plástico, observaba a los mayores, es decir, a los viejos, cómo caminaban, cómo se sentaban, para él corregirse. Y a su edad, cuando él llegara a la edad de esas personas, de esos viejos -sin ofender a nadie-, no hacer lo mismo. Fíjate que, realmente, una cosa que a ninguno de nosotros se nos hubiese ocurrido. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico Augusto Nux, conocido, amigo tuvimos la oportunidad de compartir varias experiencias de tipo artístico. Fue discípulo y fue amigo de (Cesáreo Bernaldo de) Quirós. Por lo tanto, él fue un pintor figurativo, un pintor con tendencias impresionistas, un pintor que le gustaba hablar del oficio, de no conceptualizar la pintura como un camino experimental y de vanguardia, sino más bien de una experiencia puramente de oficio, ¿no? Pero, es así que él su trayectoria siempre la estamos marcando dentro de la figuración del aire librismo, de lo que sugería y lo que mostraba el impresionismo de fines del siglo XIX, principios del XX. Y que su obra, que es importante en el panorama, en el concierto de la pintura entrerriana y nacional, dejó esa huella, ¿no?. Yolanda Darrieux, viuda de Augusto Nux De la mejor manera, porque tengo la felicidad de tener todos estos cuadros acá. Qué fueron su obra Era un hombre inteligente, encantador, además. Muy exigente consigo mismo cuando trabajaba en sus pinturas. Por otra parte, era atractivo por culto y podía hablar muy bien y escribir mejor también. Muchas cosas vivimos juntos muchísimos años salvando algunas situaciones bravas, separados ambos conservando los hijos, que se entendieron, comprendieron cada uno la situación del otro. Augusto tiene dos hijas: una con su primera señora y la otra conmigo. María Cristina Nux vive en Buenos Aires, en los alrededores. Y Yolanda Nux vive en París. Cristina Nux, hija de Augusto Nux Soy Cristina, la hija mayor de Augusto Nux. Compartí con él mi infancia y preadolescencia en Paraná, una ciudad hermosísima: mi lugar en el mundo. Fueron años hermosos. Destaco mucho la entrega de mi padre hacia el trabajo, hacia su familia, hacia sus hermanos, hacia su madre que él siempre prevaleció en el amor, el recuerdo y el reconocimiento de los esfuerzos de su madre. También, lo que más valoro y que me ha servido a mí es su pasión por la música, tal vez más profunda que hacia la pintura. Y gracias a eso, he aprendido mucho con respecto a escuchar música con detalles que él me dio en ese momento. Esos son los recuerdos más fuertes que tengo de mi padre. Después, la vida me fue separando un poco. Yo me fui también de Paraná, pero siempre estuvo presente en todo momento, y compartimos también momentos muy agradables, muy lindos. Nacido en el seno de una familia de origen humilde, pero con una fuerte tradición en el trabajo manual y artesanal -su padre se dedicaba a la fabricación de mosaicos y a la ornamentación de edificios emblemáticos-, Nux absorbió desde su infancia el valor de la técnica y el oficio. Sus estudios de ingeniería en la Universidad de Buenos Aires a comienzos del siglo XX no solo le proporcionaron las herramientas de las Ciencias Exactas, sino que le otorgaron una formación rigurosa en el dibujo clásico y la geometría, disciplinas que resultaron fundamentales para su posterior desarrollo en las artes plásticas. Jorgelina Parkinson, artista plástica Augusto fue un gran pintor fue un gran pintor, un entrerriano que nos ayudó a identificarnos en el mundo entero. Y creo que fue un paisajista de primer nivel. Puedo contarte que admiro el paisaje de él cuando veo esas pinceladas sueltas, sintéticas. Veo que él empezaba como a pintar, si bien era ingeniero y tenía un dibujo importante, sus tintas son importantes también, pero veo en él la pintura que es muy gestual, que es muy sintética, que usaba esos colores que usaban los impresionistas complementarios, esos azules para las sombras, esos verdes amarillentos con los violáceos. Bueno, admiro toda esa técnica de él, esa parte de él, esa pincelada suelta, ese paisaje que es más un sentir que un decir. Bueno, eso es lo que me gusta de él y admiro. Es un gran artista. Fue un gran artista. Yolanda Darrieux, viuda de Augusto Nux Teníamos 19 años y medio de diferencia. Pero, si alguien era más fuerte y más joven, era él. Caminó siempre por placer hasta los 98 años () Su infancia había sido muy sencilla, de una familia que fabricaban mosaico en calle México. Y como para pagar sus estudios universitarios, es decir, en la pensión donde vivía con un gran amigo, que siguieron amigos toda la vida él, si pasaba por una obra, se paraba y se ofrecía o como albañil o como para colocar un piso o una cosa así. Y después empezó a hacer dibujos a tinta china desde estudiante () El amor a la tierra en la que vivía. Cuando fuimos yo digo fuimos nos invitaron un Asistente Social -que así se llamaban en su época- () dijo, Augusto, me gustaría que vinieras a hablar de pintura con los presos. Y Augusto le dijo: ´ ¡No! voy a pintar delante de ellos´. Y mucho tiempo después, el cuadro se lo regaló al director de la cárcel en ese momento. Pero, como ya habíamos empezado a hacer algunas reproducciones que nos parecían fieles, dio y las repartió ¿cómo decirte? en los sectores diferentes de la cárcel. Él fue muy amante de la perfección de otros artistas que estudiaba a fondo. No tal vez para copiarlos como pintor, sino como ingeniero. Se había hecho él un compás áureo con el cual medía las posibilidades de qué tenía que destacar de color o forma en cada cuadro. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico Creo que era ingeniero. Estudió en la Universidad de Buenos Aires, y ya en aquel momento, estamos hablando de 1910 fallece en el 2009, casi cien años vivió, ¿no es cierto? Su experiencia académica, universitaria, estuvo marcada también por materias que tenían que ver con la historia del arte, la cultura. Entonces, ya tenía una experiencia y un oficio del dibujante del arte clásico, y un conocimiento ¿no es cierto? que fue muy importante para su formación pictórica y su aporte pictórico. Entonces, me parece que hay que ubicarlo ahí, a Augusto juntamente con otros grandes pintores de entrerrianos, que no quiero olvidarme, no quiero dejar de mencionar, que quizás han trascendido en otros niveles, pero que también abarcaron una etapa y un momento paisajístico de la pintura entrerriana. Entre ellos Mario Gargatagli, Carlos Castelán, algún otro, por supuesto, también, me estoy olvidando pero no quiero dejar de marcar que fue un espacio muy importante del arte entrerriano dentro de ese marco estético. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes Y uno se pregunta cómo llegó a esto. Augusto era ingeniero civil. En esa época, Ingeniería Civil y Arquitectura se daban juntas. Entonces, la formación era Dibujo. Tenían que dibujar porque era la única no había computadora era la forma con la cual iban a trabajar. Entonces, tanto un ingeniero como un arquitecto tenía que saber dibujar proporciones, manejar valores, colores. Los arquitectos eran más complejos. Pero, los ingenieros también porque proyectaban proyectaban también edificios y tenían que tener toda esa capacitación que él la mostró. Yolanda, por ahí alguna vez mostró algunos de sus trabajos de estudiante cuando bocetaba cositas y figuras y lo demás. Mucha solvencia, mucha solvencia. Y tenía esa capacidad que te la da la formación y también lo personal de la construcción del espacio. O sea, cuando se plantea el plano, Augusto enseguida lo armaba armoniosamente. Porque la formación de estas profesiones en esa época se basaba mucho en lo que se llama la proporción áurea y en una serie de lógicas para equilibrar la imagen. A diferencia de muchos de sus contemporáneos que buscaban la validación en los círculos académicos o en el mercado del arte porteño, Nux optó por una senda de creación silenciosa y alejada de las modas. Poseedor de una vasta cultura, era un hombre que encontraba en la lectura profunda y en la música un refugio cotidiano; no era inusual que comenzara sus mañanas interpretando piezas al piano en la intimidad de su residencia en la ciudad de Paraná. Esta personalidad, descrita como culta, reservada y sumamente exigente con su propio trabajo, se reflejaba en una producción que no respondía a encargos ni a la búsqueda de premios en salones oficiales, sino al puro placer del descubrimiento visual. Alejandro Chertkoff, amigo de Augusto Nux Augusto fue un hombre sumamente culto. Pero, no hacía alarde de su cultura. Es decir, no te atropellaba. Él, por ahí, te daba pautas y decías como esta del cuidar, el estar sentado y el estar bien y leyendo un libro. Siempre leyendo un libro en francés. No nos olvidemos que los padres de Augusto vinieron de Francia, eran franceses. Augusto hablaba bien el francés, porque lo había aprendido, además tenía la profesora en la casa que lo llevaba a leer y a todo eso. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes Augusto tampoco participaba, por ejemplo, de salones. Sí lo hizo en Francia, pero porque lo invitaban y porque Yolanda empujaría. Acá, él medio que se apartaba del grupo de los artistas. Los trataba, los conocía. Pero, siempre me dio la impresión de que él su arte era de él no era para venir y te muestro, compartimos era como si fuera, digamos, en vez de escribir, pintaba sus recuerdos, su memoria, lo que le complacía, ¿entendés? Y en su obra se ve cuando vos ves esos paisajes serenos, de verdes y verdes y sí era una intimidad muy buscada. Los interiores, también hay dos o tres interiores preciosos donde sí era su vida Reflejó su vida de una manera muy amable, muy viste que lo mirás y sentís esa paz. No es una pintura de exaltación, sino es un remanso. Es una cosa muy tranquila, preciosa. Amílcar Damonte, galerista Augusto fue una especie de "lobo solitario", ¿no es cierto? Porque él no pertenecía a la academia, él era ingeniero. Un ingeniero exitoso. Pintaba lo que le gustaba no se sometía a ningún "marchand", a ninguna tendencia. Si bien está la serie de El Brete, la serie de Paraná, pero no pintaba series para para mostrar, pintaba para él. Y de esa manera no gestionaba su obra. En todo caso, lo hicieron otros. Yolanda, su esposa, o algún "marchand" que organizó muestras de él, asociación de amigos, que lo premiaron pero tampoco no se presentaba a salones, era un personaje diferente. El estilo pictórico de Augusto Nux se inscribe dentro de un impresionismo figurativo de corte intimista, donde el paisaje entrerriano es el protagonista indiscutido. A través de sus técnicas como el óleo, el pastel y, de manera muy destacada, la tinta china, Nux logró capturar la esencia de su entorno con una paz y una serenidad que siempre invitaron a la contemplación plácida. Sus obras, que se estiman en más de un millar, abarcaron desde representaciones de naturalezas muertas e interiores domésticos hasta una extensa crónica visual de la ciudad de Paraná y sus alrededores. Sus dibujos a tinta, en particular, son valorados como joyas de precisión y sensibilidad, retratando edificios históricos, plazas y rincones costeros con una atmósfera que muchos consideran desaparecida. Yolanda Darrieux, viuda de Augusto Nux Entre las cosas interesantes, no era envidioso. Era exigente. Le gustaban algunas pinturas de muchachos más jóvenes, que eran además, los habían conocido como pintores de paredes, como (). Y ellos, cuando había una exposición, les gustaba apoyarlos. Y además tenía -como yo le decía- un alma docente. Cuando la cárcel no aceptó hablar, sino pintar cuando se les entregó a los presos (las) reproducciones me acuerdo que dijo: ´Muchachos, cuando ustedes pasen por las calles que podrían tener mi nombre, deseo que lo hagan con alegría´. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico (Augusto) Cuenta en una entrevista del oficio de pintor. Algo que en algún punto se está perdiendo los oficios, ¿no? En todos sus planos. La cuestión tecnológica y, bueno, en la modificación que hablábamos hace un ratito, estamos sujetos en esta nueva etapa de nuestras vidas, que nos movió y nos modifica absolutamente todo. El oficio, los viejos oficios que no mueren, no van a morir, pero que se van perdiendo. Creo que, en ese sentido, un visionario en rescatar y reconocer que Augusto valoraba del pintor justamente esa tarea, de ir al lugar, de ir al paisaje. Él llevaba sus caballetes, sus telas, sus cajas con óleos o pasteles, ¿no? Trabajaba en pastel, y trabajaba muy pacientemente sobre la idea de lo que tenía enfrente, delante Y ahí había una interpretación y un diálogo muy potente, creo que eso es lo que yo recuerdo. Jorgelina Parkinson, artista plástica Bueno, yo a Augusto lo defino como un gran pintor. No sé si fue autodidacta, porque creo que él miró a grandes maestros, uno de ellos es nuestro, como Quirós así que creo que fue un gran pintor y un gran paisajista Sí, he observado mucho la obra de él, de la casa de Quirós, de El Brete, creo que es una de las obras que a mí más me impactan. Lo hizo desde distintos ángulos y, bueno, es una de las obras que más me gusta, del cómo está pintada, la mirada de él, se tomaba su tiempo para pintar al aire libre, al tener creo que esperaba el momento de la de la penumbra, de cuando baja el sol y miraba esos verdes amarillentos. Ahí es donde creo que se une conmigo cuando uno como artista sale y pinta al tener, observamos lo mismo, y ahí es donde siento el ida y vuelta con él. Alejandro Chertkoff, amigo de Augusto Nux En el living tenía tres puntos fundamentales desde mi punto de vista, que eran al lado de unos grandes ventanales. Y en uno de ellos tenía su atril, el piano, y después, en la zona del comedor, tenía un sillón muy cómodo donde él se sentaba a leer. Y en una oportunidad me acuerdo que yo llegué y él estaba tocando el piano. Entonces me dijo: a vos te gusta mucho la música clásica, ¿no? Sí, Augusto. Dice, ¿por qué no empezás a estudiar un instrumento? Y yo me quedé como mirándolo, ¿viste? Me dijo: porque a vos te puede gustar la música clásica, pero si vos no tocás un instrumento, no podés sentir la música. Porque la música sale de adentro. No que vos te emociones porque escuchás algo, la música sale de adentro. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes Yo creo que fuera de Paraná no tiene mucho... A ver, hay algo que es real. Los artistas de Paraná que hubo varios buenos que merecerían ser dentro de la provincia tampoco son muy conocidos como en otros lugares de la provincia hay varios que tampoco falta un poco el conocimiento, digamos, dentro de Entre Ríos de sus propios artistas. La difusión en el país es más difícil. Porque depende mucho más de intereses que son la crítica, la comercialización, la presencia en los medios, etcétera, etcétera. Es una historia de, digamos, no sé si llamarlo marketing o propósito. Pero, Augusto es muy buen pintor. Está en un lugar que podría compararse con otros, digamos, reconocidos por su calidad. Un capítulo fundamental en su biografía fue su estrecha relación con el célebre pintor Cesáreo Bernaldo de Quirós. Aunque a menudo se lo ha calificado erróneamente como su discípulo, la relación entre ambos fue más bien de una amistad profunda basada en la admiración mutua y el intercambio de conocimientos técnicos. Nux pasó largas temporadas en la zona de El Brete, cerca de la residencia de Quirós, capturando en sus lienzos la arquitectura y la luz de ese lugar que tanto amaban. Sin embargo, mientras el estilo de Quirós se caracterizaba por una pincelada gruesa y temas de gran carga épica o rural, Nux desarrolló una estética propia de pinceladas cortas, menor carga matérica y una búsqueda constante del equilibrio y la armonía, aplicando incluso instrumentos como el compás áureo para estructurar sus composiciones. Yolanda Nux, hija de Augusto Nux Un recuerdo muy fuerte que tengo con mi papá es cuando preparamos una retrospectiva por allá, por el año, diría yo, ´92, en el Museo de Bellas Artes, en Paraná. Yo había ido con mi hija mayor, que caminaba apenas, y, bueno, organizamos todo, movíamos cuadros, elegíamos lo que había que llevar. Fue un momento muy hermoso que me quedó así, particularmente, en la memoria por la cantidad de obras que se presentaron, por la manera en que compartimos ese momento con él y con toda mi familia, por supuesto. Y eso fue muy, muy lindo. Y otro recuerdo que tengo cuando yo era muy chiquita, era cuando él cuando vinimos a Francia por primera vez. Yo tenía 10 años, y pasábamos horas, horas y horas delante de cuadros que él quería estudiar, en (el museo) del Louvre, particularmente. Y, bueno, íbamos muy temprano a la mañana y salíamos muy tarde en la tarde, cuando ya cerraba el museo. Y él estando horas delante de algún cuadro de alguno de sus pintores favoritos, como fueron de la (Eugène) Delacroix, por ejemplo. Y eso también es un recuerdo que guardo muy en mi memoria como momentos particularmente intensos con él. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico Creo que el recorrido que él hace sobre la vieja casa de Quirós, abandonada, olvidada y destruida, lamentablemente, acá en El Brete Indudablemente, los bocetos y las pinturas que homenajean a esa gran posada que en la que vivió el pintor es la más trascendente, importante. Aunque nunca tenemos que cerrarlo a una obra, dos obras, sino a un recorrido, ¿no? Creo que lo más importante en el pintor o cualquier expresión estética artística es entender que hay un recorrido y hay una coherencia en el en ese camino, que es donde se valora el artista no en una obra, sino marcar y él claramente marcó esa tendencia del paisaje, de ir los fines de semana El Brete, que era la casa de descanso que tenían con la mujer, con Yolanda, y que, bueno, conocí mucha obra de esa etapa, ¿no es cierto? Y creo que la más, o una de las etapas más importantes, cuando él, con sus hermanos, Augusto con sus hermanos, ya fallecido Quirós, van y recorren la casa abandonada que él dejó, magnífica, de 2-3 niveles, con detalles artísticos una casa que él marcó una estética. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes La gente dice a mí me causa cierta gracia no entiendo de arte. No tenés que entender. El arte es un lenguaje totalmente distinto al hablado y al escrito. El arte te tiene que llegar a tu parte sensible, a agradarte, a desagradarte, dejarte indiferente. Y cuando te planteas una obra de Augusto, déjate llevar, digamos, porque es lo que -te vuelvo a repetir-, es una obra plácida, así que te metés en ese verde que susurra. Cuando has caminado por El Brete, cuando has caminado por el Parque, cuando ves al lapacho en flor Y es eso, vos lo mirás y está ahí, lo tenés que sentir, porque él te la está recordando. No es una obra compleja decir, acá hay mensajes. No, no el mensaje es muy directo: la naturaleza y vos. Jorgelina Parkinson, artista plástica Con Augusto me siento identificada porque creo que los dos pintamos nuestra aldea, o sea, lo que vivimos, disfrutamos del lugar, del río, del paisaje nuestro creo que está retratado. Somos retratistas del lugar, de nuestro lugar. Así que creo que en ese punto nos identificamos él con el color y la luz, y yo con una paleta más tonal, más amarillenta, más ocre. Hay puntos de diferencia en el color, pero no en la mirada. Yo considero que Augusto Nux tuvo reconocimiento, la obra fue reconocida, él también, por la Cámara de Diputados, por la Asociación de Amigos de Bellas Artes. En el 2001 le dieron un reconocimiento, y su obra ha viajado por todo el mundo. Creo que para un pintor eso es importante, el reconocimiento también de la gente, el gusto de la gente, la mirada del otro, que creo que para él fue importante. En este camino artístico, la figura de su esposa, Yolanda Darrieux, fue un pilar esencial. Fue ella quien, con respeto y admiración, lo impulsó a mostrar su trabajo fuera de las paredes de su casa, organizando exposiciones en espacios como la Alianza Francesa y otros centros culturales. La convivencia entre ambos estuvo marcada por un apoyo mutuo en sus respectivas vocaciones intelectuales, donde la diferencia de edad no fue un obstáculo para una vida compartida llena de viajes y proyectos compartidos. Yolanda Darrieux, viuda de Augusto Nux Nos entendimos muy bien, creo. Con dos temperamentos había -como te dije-, casi 20 años de diferencia. Trabajábamos los dos. Y él respetaba mi trabajo. Si yo tenía que corregir veinte cosas, ahí había unas fotos muy lindas que él estaba pintando en la quinta de El Brete, y yo en una mesita con un termo al lado, corrigiendo incansablemente los escritos. Era de fácil vivencia. Era sano de cuerpo. Cuando murió, yo regalé inmediatamente toda su ropa a los amigos más cercanos. Y me acuerdo que él no era ambicioso de parecer elegante, era flaco y lucía bien la ropa. Y yo no sé si una vez uno de los chicos, de los parientes de Negri Aranguren, le dijeron: Pero, ¡qué bien se viste Augusto! Y la mamá los miró y les dijo: ´ ¡O lo viste, Yolanda! ´ Lo que pasaba es que, a diferencia, todo le quedaba bien. Vos probabas y ¡le calzaba bien! () La primera, sí, le dije: Augusto, ¿por qué vamos a ver solamente en esta casa lo que vamos a hacer? Y en ese momento, en la Alianza Francesa, se había abierto un salón. No me acuerdo bien el año, y expuso ahí. Y en otras ocasiones, las tintas chinas, cuando los Etchevehere tenían ese salón ahí muchos amigos lo acompañaron. Como yo les dije, les voy a dejar una hoja breve de su historia. Él donó para obras solidarias. Regaló con amor a los amigos. Y vendió bien al precio que él cotizó. Esa es una realidad. Yo las otras noches, yo digo, y mi hijo que vino a verme, fuimos a cenar en lo de Graciela Reca y Héctor Soñez, y cuando entramos, la alegría que yo siento al caminar y ver algunos regalos que hemos hecho en muchas veces cuando venía en casamiento y había que hacer un regalo Yo le decía, Augusto, dame un cuadro. Y ahí, cuando íbamos caminando, yo dije: ¿cuándo le pedí yo todas esas tintas chinas? Pero como en un momento Augusto tuvo un apuro médico y Héctor apuró y lo internó rápidamente en la Modelo. Él fue, después curado, fue y le llevó un cuadro. Y las otras noches que cené ahí, no se pueden imaginar la alegría que me dio ver ese cuadro grande, porque me hizo acordar que lo llevó enmarcado y todo. Y yo le dije: Augusto, no lo firmaste. Corrió un poco, lo puso ahí y lo firmó. Entonces, para mí, ir a casa de amigos regalados o vendidos, todos los siento con una profunda alegría, como que yo hubiera pintado y ofrecido. La vida -como vos decís- teníamos mucha diferencia de edad que jamás se notó, porque era más fuerte que yo, en muchos sentidos. Augusto Nux también manifestó su compromiso con la comunidad a través de gestos de gran nobleza. En diversas ocasiones aceptó el desafío de pintar en vivo frente a internos en establecimientos penitenciarios, buscando transmitir el valor del arte como una forma de libertad y redención personal. Asimismo, fue un donante generoso de sus obras para causas solidarias y un amigo que solía obsequiar sus trabajos en momentos significativos para sus afectos cercanos. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico Yo creo que no suficientemente, no por Augusto, sino en general. Hay modelos culturales que creo que se están modificando, que están cambiando para bien en el que se olvida a la gente, se olvida a los grandes artistas. O se adormecen y quedan en una meseta donde después se rescata por alguna razón, pero no hay una un reconocimiento, una memoria, ya que hablamos de memoria, que trasciende y que sostenga, este, esos artistas. ¿No? Y yo nombro, los nombré, bueno, Quirós creo que sí está en la memoria de todos. Inclusive, hay una sala en el Museo de Bellas Artes especial para él, pero, es un caso medio excepcional. Marcelo Olmos, arquitecto y miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes Y vos decís, sí, y cuando caminaba por ahí, ¿viste? Y la encina que ya no está y se movía, y el otro. ¡No! es así. O un claro oscuro de una de las galerías laterales de la Catedral. Preciosa. Y vos decís, esas sombras que te intrigaron, ese lugar que te llamó la atención porque nunca pudiste entrar o siempre había una reja tiene esa magia tiene esa magia. Él tiene esa magia yo me acuerdo de muchas tintas de él El Anfiteatro. Mirá, montones montones. Y las obras de su quinta, cuando pinta esas arboledas infinitas, que las repitió, pero ninguna es igual a la otra. Todas son, digamos, como que vos decís, ¡guau! Es otro hogar, pero no es el mismo, con otro momento de luz, de frío, calor, viento la luz, el humor del pintor, que de pronto ese día estaba eufórico y el verde estallaba ese día melancólico y de pronto se apagaba todo. No, no, ver a Augusto es, digamos, es placentero. Es de esos pintores que te dejan tranquilo, ¿viste? Esos remansos. Es muy lindo él es y creo que no está todavía valorado como se tendría que valorar, como muchos otros, ¿no? Pero, bueno, yo creo que el tiempo va funcionando para que eso alguna vez se vaya cambiando. Y creo que hay algunos pasitos que se están dando, por suerte, en ese sentido. Amílcar Damonte, galerista Fue un pintor muy prolífico... que yo sepa, pintó más de mil obras. Y, bueno, también él no gestionaba. Por ahí, como dije, alguna asociación de amigos, algún "marchand". Su propia esposa, Yolanda, lo empujaban a que haga alguna muestra. Era bastante cabrón. Por ahí podía regalar una obra para un acontecimiento social, o si alguien estaba interesado venderla pero, no promocionó su obra. Augusto Nux falleció un 9 de diciembre de 2009, a los 99 años. Dejó tras de sí un legado que ha comenzado a ser redescubierto y puesto en valor por las nuevas generaciones de artistas e historiadores del arte. Su figura, la de un hombre que supo armonizar la precisión del ingeniero con la sensibilidad del poeta visual, permanece como un testimonio de una época dorada de la cultura entrerriana. Hoy, una calle en la zona de El Brete lleva su nombre, honrando a aquel pintor que prefirió retratar su aldea con humildad para terminar alcanzando una dimensión universal en su obra. Guillermo Hennekens, docente y artista plástico El Premio Fray Mocho, creo que anterior o hace dos años, así ya en la época de pandemia se reconoce la obra de Luchi Collaud, ahora se va a publicar un libro sobre Gervasio Barbagelata. Se conoce muy poco de la obra del grabador Hipólito Vieytes, que aparece cada tanto nombrado pero, se ha olvidado prácticamente la obra de Carlos Castellán, de Mario Gargatagli bueno Carlos Asiaín tuvo una trayectoria muy importante con el Museo de la Artesanía, que él fundó pero, nos estamos olvidando de Tati Zapata, de Gloria Montoya en fin de muchos artistas muy, muy valiosos. En ese punto, creo que Augusto, no digo que esté olvidado, ninguno está olvidado. Pero, sí hay una falta de ese reconocimiento. Y, sobre todo, no el reconocimiento de ponerle el nombre a una calle, como se hace el homenaje. El homenaje sirve para un determinado interés político, un interés y yo te diría de grupo, pero no es memoria. Me parece que la memoria es algo más profundo. Y eso sí se le debe a Augusto. Alejandro Chertkoff, amigo de Augusto Nux Como siempre se dice, y los franceses dicen () Augusto Nux fue Augusto Nux, porque detrás de él hubo una gran mujer que lo apoyaba en todo, que lo malcriaba, que a veces lo martirizaba. Yo le decía: ¡Yolanda, déjelo en paz! Y esa mujer fue Yolanda Darrieux, su compañera, su esposa de vida, hasta el final de sus días. Pero Yolanda fue el motor que, a un talento, acordemos que Augusto no estudió en ningún lado. Augusto fue todo amor propio, pero siempre Yolanda estuvo detrás de él, dándole rienda suelta a todos sus caprichos. Ese fue Augusto Nux. Yolanda Nux, hija de Augusto Nux ¿Cómo me gustaría que se lo recuerde hoy? Como un trabajador infatigable, observador muy fino de la naturaleza particularmente. Y eso trabajador infatigable. Cuando digo que mi padre se quedaba horas parado, las horas pasaban para él como si nada, hasta muy tarde en su edad. O sea, en su vida, donde era una persona muy mayor, nada lo sacaba de su concentración y de lo que él amaba hacer y que era pintar. Pero, era infatigable. Poco importaba el frío, sí era cuando pintaba en invierno, aquí en París, por ejemplo. Poco importaba las hordas de jejenes que le dejaban las manos llenas de puntitos rojos. ¡No! Lo que importaba era seguir, seguir, seguir trabajando y no aflojar y no aflojar esa observación de la naturaleza y toda su pintura ¿no? Y creo que es, fundamentalmente, observador y trabajador infatigable. Yolanda Darrieux, viuda de Augusto Nux Le gustaba pintar, pero le gustaba la música. Él era, realmente, nunca pensó las cosas económicamente. Lo fue un hombre Tantas veces nos dijeron nuestros amigos: hay que llevar los cuadros a la Capital. Es en la Capital donde los cuadros se venden, no aquí. Pero, los que vendió fue siempre con gente que pudo. Y yo las otras noches que te digo, cenando con los Soñez, volví a sentir una emoción de una ambición increíble sana, porque los veo como que los hubiera pintado o haber hecho las sugerencias de cómo para que él los hiciera. Memoria Frágil: Augusto Nux, ese hombre creativo y silencioso
Ver noticia original