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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 25/04/2026 12:11
¿Puede un futbolista ejecutar jugadas de alto nivel con ambos pies indistintamente? La cuestión sobre la ambidestreza en los pies intriga tanto a deportistas como a la ciencia, alimentando el debate acerca de si existe una verdadera equivalencia entre el dominio bilateral manual y podal. La ambidestreza en los pies, entendida como el uso competente de ambos para patear o realizar movimientos técnicos, sí existe, pero es poco común. De acuerdo con investigaciones citadas por MDPI y ejemplos recogidos por New Scientist, la mayoría de las personas tiene un pie preferente, aunque algunos, gracias a predisposición o entrenamiento, logran niveles elevados de habilidad con ambos pies, especialmente en el fútbol profesional. Diferencia entre ambidestreza manual y ambidestreza en los pies El término ambidestreza suele asociarse al uso igualitario de ambas manos, pero la ciencia distingue la lateralidad de los pies y la de las manos como fenómenos diferenciados. Según MDPI, la lateralidad de los pies implica una preferencia para acciones como patear, aunque no necesariamente refleja el mismo grado de predominancia que la lateralidad manual. Mientras la lateralidad de las manos se ve influenciada tanto por factores biológicos como culturales, la de los pies muestra mayor flexibilidad. MDPI señala que la lateralidad podal es menos susceptible a condicionamientos sociales, lo que permite que la inclinación natural del individuo prime. Además, los estudios agregan que la lateralidad de los pies puede servir como un indicador más fiable que la manual para predecir otras formas de preferencia lateral, como la ocular o auditiva. En el fútbol, New Scientist observa que casi todos los jugadores profesionales presentan un pie preferente usualmente el derecho pero desarrollan destreza en ambos. No obstante, la total ambidestreza funcional, visible en situaciones exigentes como penales o tiros libres, sigue siendo una rareza incluso en altos niveles de competencia. Casos famosos y testimonios del fútbol sobre la ambidestreza en los pies Existen ejemplos destacados que ilustran la singularidad de quienes dominan ambos pies en el fútbol profesional. New Scientist destaca a Andreas Brehme, campeón mundial con Alemania Occidental en 1990, célebre por ejecutar penales tanto con el pie izquierdo como con el derecho. Brehme marcó con la pierna izquierda en los cuartos de final del Mundial de 1986 y con la derecha en la final de 1990, lo que generaba incertidumbre entre los arqueros adversarios. De igual forma, New Scientist recoge opiniones que consideran a Santi Cazorla como uno de los futbolistas más bilaterales, una habilidad que atribuyen a su notable ambidestreza natural perfeccionada tras una lesión de tobillo en su infancia. Gracias a ello, el español podía patear penales, tiros libres y saques de esquina indistintamente con ambos pies. También se resalta la versatilidad de Pelé, quien jugaba con gran soltura en ambas bandas del campo. La ciencia detrás de la lateralidad y la coordinación de los pies Los hallazgos neurocientíficos de MDPI evidencian que la lateralidad motriz de manos y pies está determinada por mecanismos cerebrales distintos. Para los movimientos de la mano dominante, se activa principalmente el hemisferio opuesto, mientras que para los pies, la actividad cerebral se distribuye de manera menos asimétrica. Esto se traduce en una lateralidad podal más flexible y menos inhibida entre hemisferios. La lateralidad motriz describe la inclinación a emplear un lado del cuerpo en tareas de movimiento, y se diferencia de otras preferencias laterales como la visual o auditiva. Según MDPI, existe una correlación significativa entre mano y pie dominantes, siendo más fuerte que la relación entre preferencia manual y ocular. El concepto de asimetría funcional resulta clave para explicar cómo combinaciones como mano izquierda y ojo derecho pueden brindar ventajas en deportes de precisión. La ciencia distingue entre diestros consistentes, zurdos consistentes y personas con lateralidad mixta, con estos últimos mostrando una distribución variable de preferencias en función de la actividad. MDPI reporta que cerca de un tercio de los zurdos presenta lateralidad inconsistente, frente a solo 1,6% de los diestros. En tanto, la editorial también destaca que la lateralidad podal, al estar menos moldeada por la cultura, constituye un mejor indicador de tendencias innatas. Además, recientes investigaciones muestran que el pie dominante puede ser incluso un mejor predictor de otras formas de preferencia lateral, como la auditiva, superando en algunos casos a la lateralidad manual. Ventajas y límites de la ambidestreza podal en el deporte y la vida cotidiana La lateralidad mixta y la lateralidad inconsistente definen distintos grados de alternancia en las preferencias corporales. La primera corresponde a quienes usan el lado no dominante para al menos una actividad común; la segunda implica especialización cruzada entre movimientos finos y balísticos, como escribir y lanzar o patear, respectivamente. Quienes exhiben lateralidad inconsistente pueden presentar ventajas para tareas perceptivo-motoras. Según MDPI, estos individuos muestran mayor flexibilidad para centrar la atención en una u otra extremidad, lo que puede ser ventajoso en deportes interactivos como el fútbol, el tenis o el golf, donde la capacidad de reacción y el factor sorpresa son determinantes. La coordinación entre dominancias cruzadas por ejemplo, mano izquierda y ojo derecho podría ofrecer beneficios evolutivos. Sin embargo, la literatura científica no ha consensuado definiciones o métodos unificados para medir la lateralidad, por lo que términos como ambidestreza, lateralidad mixta e inconsistente se utilizan con diferentes matices. Las habilidades mixtas o una lateralidad inconsistente pueden facilitar un mejor desempeño tanto en deportes de alto nivel como en tareas diarias que requieren coordinación compleja y toma de decisiones rápida. Las investigaciones científicas y los ejemplos del fútbol indican que, aunque la ambidestreza en los pies es poco frecuente, revela la notable plasticidad del cerebro y la capacidad del cuerpo humano para desarrollar patrones de movimiento personalizados. La ciencia concluye que la ambidestreza podal como fenómeno real existe, pero es infrecuente y difícilmente comparable a la ambidestreza manual clásica. Su presencia obedece a factores biológicos, genéticos, entrenamiento y adaptación; quienes la poseen pueden experimentar ventajas funcionales en el deporte o en contextos que exigen coordinación acelerada. La neurociencia confirma que pies y manos responden a patrones cerebrales diferenciados, permitiendo mayor flexibilidad funcional en la lateralidad podal respecto a la manual. La diversidad de patrones de preferencia lateral en los seres humanos no solo conforma habilidades distintas, sino que puede traducirse en beneficios concretos en ámbitos que requieran coordinación y adaptación, a medida que la ciencia profundiza en la complejidad de estos mecanismos.
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